Yo nunca tuve la suerte de ir con mis compañeros de secundaria de viaje de egresados a Bariloche cuando nos recibimos… pero la vida siempre te da revancha, y vaya que en mi caso me la dio…

Cuando tenía 17 años, pocas cosas quería tanto como irme a Bariloche de viaje de egresados, con todos mis compañeros del secundario. Había varias razones, diversión, libertad, el clásico viaje de egresados en donde todos nos desbandábamos y hacíamos lo que queríamos, y sobre todo, cogíamos con quién queríamos.

En mi caso, yo tenía entre ceja y ceja a Gustavo, un compañero con el que soñaba desde segundo o tercer año, pero que jamás pude ni siquiera acercarme a él. En el secundario, yo era bastante tímida, y como tal, nunca me animé a decirle nada a él. Sin embargo, aposté todas mis fichas al viaje de egresados… Yo lo tenía todo bien planeado, en ese viaje yo tomaría todas las noches para que el alcohol venza mi timidez y así poder encararlo y decirme lo mucho que me gustaba desde hacía varios años. Entonces seguramente que él me daría bola y me miraría con otros ojos, tal es así, que tenía casi la certeza que cogeríamos todas las noches durante lo que durara ese viaje de egresados.

Siempre me gustó, al principio me gustaba como un nene le puede gustar a una nena, pero a medida que fuimos creciendo, no solo que me gustaba, sino que ya me calentaba demasiado… hasta tal punto, que dos o tres veces en la semana me masturbaba pensando en él, en como sería cuando finalmente me coja durante nuestro viaje de egresados…

Pero mi mundo se vino abajo, cuando nos enteramos que el viaje que tanto habíamos planeado y pagado durante años, se suspendía porque la empresa que contratamos quebró. Recuerdo que lloré 2 o 3 semanas seguidas, ni ganas de masturbarme tenía en ese entonces, debido a la pésima noticia.

Pero pasó el tiempo, conocí al que hoy es mi esposo, tuvimos un hijo y nos casamos (en ese orden) ya que tuve un hijo con él a los 22 años.

Las vueltas de la vida hicieron que mi hijo vaya al mismo colegio secundario al que fui yo, y no solo eso, sino que también tuve la desgracia de que mi hijo sea compañero del hijo de Gustavo, y digo la desgracia porque cuando me enteré que nuestros hijos eran compañeros, que fue en tercer año recién, lo vi después de casi 20 años, y casi me meo encima, no sé si fue de la emoción, por los recuerdos, o por la calentura, ya que seguía estando muy bueno. Debo aclarar que a mi marido yo lo amo, pero que nuestro sexo jamás fue bueno… mi marido la tiene chiquita y no sabe usarla, pero lo amo, y el sexo jamás fue un factor clave en nuestro matrimonio.

La cuestión es que al verlo a Gustavo nuevamente, se me despertaron viejas calenturas, y después de muchísimos años, me encontré una tarde que estaba sola, masturbándome nuevamente en la cama, pensando en él, como lo hacía cuando tenía 17 años.

Pablo (mi hijo), se había hecho amigo de Julio (el hijo de Gustavo) y de vez en cuando venía a casa, junto con otro amigo más, a hacer la tarea y a jugar con la compu. Era increíble lo parecido que era Julio a su padre, la misma mirada, el mismo porte, y hasta ese toque irrespetuoso tenían en común, fiel hijo del padre.

Como ya es costumbre, 2 años antes de que sea el viaje de egresados, los padres comenzamos a pagar de a poco dicho viaje, para que no sea tan pesado, ya que el importe es bastante alto. Yo no trabajo actualmente, ya que mi marido tiene un muy buen trabajo, y gana lo suficiente para que yo me quede en casa, además siempre quiso eso para mí, que yo me quede en casa, para encargarme de nuestro hijo y del hogar.

El hecho de no trabajar me daba mucho tiempo para estar presente en todas las reuniones que se hacían en el colegio, para el viaje de egresados y para lo que sea, y gracias a mi naturaleza de organizadora de to