Capítulo 3
- Ibiza paraíso prohibido I
- Ibiza paraíso prohibido II
- Ibiza paraíso prohibido III
Salimos de la discoteca los cuatro, riendo, tocándonos en el coche. Llegamos a la villa. Piscina infinita iluminada, vistas al mar negro. Nos desnudamos todos. Anna y Marc nos miran, excitados.
Tú me atas las manos con las cuerdas a la hamaca de la piscina. —Bebé… ahora te torturo delante de ellos —me dices mientras enciendes la vela de masaje.
Dejas caer cera caliente en mis pezones, en mi vientre, cerca del clítoris. —Ufff papi… quema rico… hijoepúta no pares —gimo mientras tiemblo.
Marc se arrodilla, me lame el coño mientras tú me echas cera en los labios vaginales. Anna te chupa la polla despacio. Tú me metes el vibrador de lengua en el clítoris, el de pinchos en mi chochito lo dejas dentro mientras Marc con la punta de su lengua te frota el clítoris, la joya en el ano. —Papi… me voy a correr… ufff me corro… me corro fuerte —grito mientras tiemblo, aprieto todo, me vengo tres veces seguidas, empapando la hamaca.
Tú me desatas, me das la vuelta, me follas el culo fuerte mientras Anna me come el coño y Marc pone su polla en mi boca. —Hijoepúta bebé… qué apretado tienes el culo… —gimes mientras sientes caliente mi culo.
Bebé te digo: —¿Quieres sentirte llena? ¿Quieres dos pollas dentro de ti?
Anna tapa la boca de Valentina con tu coño, no la dejes apenas aire le digo. Marc entra dentro de Valentina pero recuerda que es su primera vez, que ella te diga pues tú tienes que marcar el ritmo, yo solo la lleno su culo a ver si la conseguimos sacar un orgasmo doble o triple que flipe de placer que tendrá.
Dios papi qué rico no papi no la saquéis por dios, hay papi qué vergüenza me dices me orino… tranquila, disfruta te digo. Yo puedo notar lo llena que está con las dos pollas dentro. No… gritas mientras Anna te agarra de la cabeza fuerte y te dice: —Mira lo que me has provocado, toma mi leche también.
Papi gritas mientras tu cuerpo se electrocuta entre orgasmos: —Parar parar —entre suspiros temblando hijoepúta dices sácala despacio no sé si pueda caminar Dios.
Nos quedamos los cuatro jadeando en la piscina, agua salpicada de placer.
Tomamos unas copas y nos despedimos.