A la mañana siguiente, mi marido me despertó susurrándome suavemente en el oído:
Hugo: Mi amor, me voy a trabajar, a la noche vuelvo, y si querés me contás todo, dale? Ahora descansa, te amo.
Y se fue a trabajar, y yo me quedé totalmente desnuda y abrazada a mi macho, que también estaba totalmente desnudo junto a mí.
Esta parte será contada por el cornudo…
Esa tarde, volví del trabajo esperando encontrarme a mi esposa Ana con mi compadre Natalio en casa, quizás cocinando, quizás tomando unos mates o una cerveza en el patio de casa.
Durante todo el día estuve pensando en lo que me contaría mi esposa, cómo me contaría lo que había sucedido la noche anterior, si le echaría la culpa a mi compadre, o diría que fue culpa de ella, o del destino, haber terminado en la cama con mi mejor amigo.
Durante casi todo el día estuve afuera de la ciudad por cuestiones laborales, en una zona rural en donde no hay señal de teléfono. Por un lado mejor, ya que eso me daría tiempo de poner mis pensamientos en orden, porque todo lo que había pasado la noche anterior era una verdadera locura… hermosa locura…
Y por otro lado, lo bueno es que no iba a recibir llamados de mi esposa, quizás pidiéndome disculpas, o quizás no, nunca se sabe lo que le pasa por la cabeza a Ana. Lo que sí es verdad, es que ella es muy culposa, o sea, tiene un sentimiento de culpa muy grande, tan grande que se puede llegar a enfermar si llega a sentir mucha culpa por algo, y quizás este sea el caso.
Por eso, a la mañana, cuando me enteré de que vendría a esta zona rural sin cobertura telefónica, le envié un mensaje, diciéndole que iba a estar sin señal durante todo el día, pero que a la noche estaría regresando, que se quede tranquila, que estaba todo bien.
Y dicho y hecho… estuve todo el día sin señal, hasta mi regreso, que fue en las primeras horas de la tarde. Cuando por fin mi celular tuvo cobertura nuevamente, tenía 8 llamadas perdidas de mi esposa y unos mensajes diciéndome que quería hablar conmigo, que me iba a explicar todo lo que había pasado, y que la perdone.
También tenía un mensaje de Natalio que me decía que me quede tranquilo, que por la mañana mi esposa estaba nerviosa y algo ansiosa por hablar conmigo, pero que después de la tercera cogida ya estaba mejor y más relajada. Que las cosas iban totalment