Llegué a casa relativamente rápido, eso es lo bueno de viajar en auto en vez de hacerlo en bus, me desnudé y estuve caminando por la casa totalmente desnuda, sin preocuparme por absolutamente nada, ya que estaba sola en casa, y eso no iba a cambiar por al menos unos días, así que seguí disfrutando del placer de estar desnuda.

Me senté a ver la tele, pero con el vibrador encendido, seguía en potencia mínima, pero con eso le bastaba para tenerme muy excitada. No lograba concentrarme en nada de lo que había en la tv, por mi mente pasaban varias imágenes y diálogos, el de la limpieza, el otro día en el centro comercial, el poli de mi trabajo…

Era evidente que ahí afuera había un mundo totalmente distinto al que yo conocía, al que yo estaba acostumbrada a vivir, al que mi esposo me confinó a vivir estando casada con él… pero después de todo él no tenía toda la culpa, ya que yo tampoco hice nada para salirme de la rutina aburrida e insípida en la que estaba inmersa desde hacían varios años ya.

Mi mano izquierda estaba jugando con mi pezón derecho, pasaba un dedo alrededor, haciendo círculos sin tocarlo, de golpe se detenía y lo apretaba, tal y como me lo hacía Héctor, eso era realmente muy excitante para mi… ya que lo recordaba y mi cuerpo se estremecía.

Mi otra mano estaba hurgando en mi vagina, presionando hacia adentro lo más posible el pene de plástico, para meterlo bien al fondo y de paso, sentir como la otra parte generaba un roce con mi clítoris, eso me estaba empezando a gustar mucho.

Me imaginaba la verga de Héctor entrando en mí, despacio, con algo de dolor e incomodidad, pero definitivamente llenándome toda por dentro… y eso me hizo pensar… ¿cómo la tendrá el poli de mi trabajo?

¿Será como la de Héctor? Aunque en realidad tenía cara de tenerla más larga, igual de gorda pero algo más larga… que placer sería entregarme al poli, me lo estaba comenzando a imaginar, y no podía dejar de tocarme.

Estaba tan caliente imaginándomelo, que me saque el aparato que me había dado Héctor y lo deje sobre la mesa. Volví a meter mi mano en la humedad de mi vagina, que para ese momento ya estaba chorreando mis flujos y mojando toda la silla.

Imaginaba al poli sentado en mi auto, yo sentada al lado de él, bajando de a poco para chupársela… la saco del pantalón y Wow… la tiene incluso más grande de lo que me imaginaba. Me agacho y comienzo a besarle el glande, trato de meterlo en mi boca pero no es fácil, la tiene grande y muy ancha, incluso más que la de Héctor.

Finalmente logro meter apenas un poquito en mi boca, subo y bajo mi cabeza, tratando de que se excite con la mamada que le estoy dando. Él me agarra de la nuca y comienza a cogerme la boca a toda velocidad durante unos segundos.

Después me monto sobre su enorme verga y me dejo caer suavemente sobre él. Al