Salgo actualmente con una chica, mi novia. Pero no es la primera. Ha habido otras antes.

Conocí a una chica en la cafetería de mi trabajo. Era guapísima. De pelo ensortijado, alta, escultural.

Vestía de una forma muy elegante, con pantalones de tela y chaquetas pero con un toque muy femenino.

Ninguna de las chicas con las que he salido o salgo era así. Todas eran normalillas tirando a feas.

Esto fue lo que hizo que me sintiese tan tentado por ella.

Me dijo que se llamaba Patricia y me decidí a invitarla a cenar. Ella accedió.

Sería mi primera cita con una mujer así.

No se lo que terminaría pasando pero de todas formas yo soy un tipo vulgar así sucediese lo que sucediese no abandonaría a mi actual novia.

La cena fue maravillosa y ella era encantadora. Todo maravilloso hasta que me dijo algo al oído. Posiblemente a causa de la bebida. Me dijo que era una transexual. “Soy una mujer con pene pero no la tengo muy grande. Mide sólo 13 centímetros en erección”.

Guardé las formas hasta el final de la noche pero por supuesto que al salir del restaurante cada uno se fue por su lado.

¡Qué estúpido había sido! ¡Cómo me había dejado engañar!.

Por la noche no me podía dormir. Un amigo me recomendó que escribiera este relato contando las fantasías que tuve aquella noche. Comencé a meneármela.

Me imaginaba a la “chica” de la cafetería. Terminábamos la cene y nos íbamos a su apartamento. Yo me desnudaba y ella también. Ella estaba de espalda y yo le quitaba las bragas. Y se la metía por el culo.

Se la sacaba y frotaba mi polla con la suya de 13 centímetros que me obsesionaba y me enloquecía. ¡Sentía tal placer y lujuria! Estaba buenísima y me tenía que haber aprovechado pero tenía prejuicios.

Se la volvía a meter por el ano, se la sacaba y pasaba mi polla por sus huevecitos. Y se la volvía a meter. Cerraba los ojos. Sentía como una especie de alivio.

Y volvía a metérsela una y otra vez. Viendo como se abría y se cerraba el agujero de su culo. Y otra vez adentro. Y una vez más. Hasta que ella se daba la vuelta y se ponía a chupármela como en las películas.

Mi actual novia si que me la mama pero otras anteriores que tenía ni siquiera lo hacían. Pero no lo hace igual que ésta que tengo ahora. Y de la boca volvía otra vez a su culo. Ella misma se giraba.

La cogí por el pelo y se la metí entre las tetas. Se escuchaban mis suspiros egoístas. Le daba la vuelta y se la volvía a meter por el culo. Esto no lo había hecho jamás en mi vida. Ni siquiera con mi actual novia.

Me refiero a dar por culo. Me encantaba sacarla y volver a meterla. Ver, sentir y gozar. Ese estrechamiento carnal y sucio. La saqué y le di a la travesti la vuelta. Apreté mi polla contra su capullo haciendo que ella me manchase con su semen.

Pero yo todavía no había acabado. Volví a meterla en su agujero. Recordé por un momento lo bien que olía en la cena. Su estupendo perfume. ¡Lo guapa que era!. Y le volví a dar mi polla para que la chupara. Me corrí pero en la fantasía porque yo me estaba haciendo una paja pero todavía no había terminado.

Me imaginé que descansaba un rato y volvía otra vez a la carga.

Le metí un dedo en la boca y esto le encanto. Y ese mismo dedo se lo metía en su culo.

Y le tocaba sus tetas estupendas. Sacaba y metía el dedo hasta que volvía a penetrarla con mi polla.

Estaba haciendo lo que quería con ella. Le daba golpecitos con mi dedo en su capullo para que se quedara contenta.

Y luego se lo metía otra vez en su boca. Le acaricie sus huevo y la oí suspirar.

Y volví a apretar sus pechos y pezones que estaban erectos. Nos besamos en la boca. Y volví a metérsela por el culo.

Me estaba dando un festín. Me encantaba su boca. Como juntaba frenéticamente su lengua con la mía. Y eso es lo que me hizo correrme. Salió toda mi leche empapando las sabanas.

Al día siguiente llamé a mi novia por teléfono.

Nos fuimos al cine.