En varias oportunidades me daba cuenta de que alguien había estado mirando mi colección de fotos en la compu, pero no podía saber quién era pues mucha gente utiliza el computador, temía de que mis padres me hayan pillado, pero nadie mencionaba nada de mi obsesión.
Seguía mamando, esta vez con mas fuerza y la piel que cubría su pene se retiraba hacia atrás dejando el glande libre, que chupé como si se tratará de una ciruela grande. Sebastián aullaba de placer y mientras yo rodeaba con mi boca el grosor de su pene, él eyaculó inundando mi boca, me tragué su leche, pero era tanta que lo que no pude tragar empezó a resbalar por la comisura de mis labios.
Me pidió por favor que guardara sus fotos en mi habitación, por que su madre tenía una sospecha y cuando Natalia no estaba en la casa la madre le revisaba la habitación en busca de las fotos.
Me empezó a lamer riquísimo, al tiempo que yo me tocaba mi clit y mojaba la silla con su saliva y mis jugos vaginales. Así estuvo un rato, creo que grité cuando me corrí por tercera vez -espero que nadie haya oído.
Arrodíllate y mámame la verga, me dijo y por fin iba a saber que era meterse la verga de un hombre en la boca, así que primero lo lamí para saber que sabor tenia y luego la metí toda en mi boca y el me agarraba la cabeza haciendo que se moviera de atrás hacia adelante.
Acompañada por una ajustadísima blusa blanca de algodón, algo transparente, sin sujetador, un escándalo para mis pezones. Casi me corro (es un decir) con tantos piropos. En un momento me crucé en el pasillo con Sergio.
Despues de años de inevstigacion y varios intentos fallidos, había conseguido desarrollar una máquina que haría realidad todos mis sueños, una máquina capaz de crear una replica exacta de una persona a partir de una foto, una persona con los conocimiento de la de la foto pero que aceptara modificaciones sobre las misma...