Decidimos hacer aquel viaje en un momento bastante bueno en nuestra pareja, fuimos a la costa con nuestros hijos y mi suegra, quien hacía de abuela y niñera a la vez. Elegimos ir a Piriápolis, un lugar encantador, cerca de Montevideo, con unas playas amplias y fenomenales en una época del año en que no era temporada turística; si bien el mar estaba ahí no pudimos disfrutarlo por el clima.
Elegimos un hotel cerca de la plaza Artigas, cerca del centro, con habitaciones amplias y cómodas para todos. Lo primero que hicimos fue acomodarnos, luego fuimos a dar un paseo por el lugar, en particular la playa. En el hall de entrada nos cruzamos con un mulato ojos verdes increíble, calvo, alto, no muy musculoso pero si pura fibra, elegante, con una sonrisa impecable, gestos viriles con esas manos con dedos largos y finos, con fuerte acento extranjero; incluso mayor que el nuestro.
También caminamos los cinco por la playa, fuimos a comer algo, retornamos al hotel por la tarde, volvimos a salir, cenamos por ahí y una vez más regresamos a nuestra habitación.
Los días transcurrieron así, gozábamos de la playa, del hotel, de las distintas comidas… lo que se llama: Lindas vacaciones!!!
Una madrugada me desperté, mi marido dormía abrazado a mí, apoyando su sexo en mis nalgas, nos encanta dormir casi desnudos, lentamente me fui dando vuelta, él ronroneo algo y acaricio una de mis tetas.
Me predispuse a una sesión de sexo, una de mis manos se hundió por debajo del elástico de su bóxer para encontrar una flacidez desconcertante. En tanto acariciaba su sexo busqué su boca, nos besamos aunque no sentí en él esa pasión de siempre. Su mano se perdió entre mis piernas, y como me gusta a mí, comenzó a acariciarme mi clítoris por encima de mis calzones.
En silencio comenzó a chupar mis tetas, en tanto sus dedos continuaban masajeando mi botoncito secreto; podía sentir como me iba mojando en tanto él no cambiaba de estado a pesar de la insistencia de mis dedos. Sin destaparnos me hundí bajo las sábanas y de esa forma me lleve su flácida verga a la boca; chupe, lengüetee, masajee y nada, muerte total. Le pregunte que le pasaba, nada dijo, tal vez el lugar, la presencia de los chicos tan cerca, su madre