Como todo en esta vida, esta historia es una mas que surgió por casualidad… de algo que parecía estar elaborado estratégicamente para que salga de una manera, terminó saliendo de otra forma, totalmente distinta, pero muy excitante.
Mi historia comienza una tarde como cualquier otra de un sábado, yo me había ido de viaje de negocios por apenas 3 días, y mi esposa se había quedado sola en casa.
Cuando volví al aeropuerto, esperé mi valija y una vez que la obtuve, tome un taxi que me llevaría a casa. Decidí pasar por mi oficina que está a unas pocas cuadras de mi casa antes, para poder dejar libros y carpetas, además de unas muestras de productos que había traído de mi viaje al exterior, de paso para poder llegar sin peso a mi casa.
Una vez en la oficina, decidí hacerle una broma a mi esposa, la llamé y le dije que no podría llegar hoy, porque hubo una demora en el vuelo, así que volvería el domingo en la tarde, o sea, al otro día.
Mi idea era sorprenderla con un ramo de flores e invitarla a cenar esa noche, y quizás si se daba, salir a bailar, ya que a nuestros 30 años, todavía estamos en esa onda.
Pero al final del día, el sorprendido sería yo.
Después de llamarla, comencé a guardar las cosas en los estantes y cajones correspondientes, mientras se me ocurre mirarla por la cámara oculta que instalé antes de este viaje, y que por supuesto ella no sabe nada.
Cuando aparece la imagen, la veo hablando por teléfono, pero no tenia audio, así que decidí activarlo, y para mi sorpresa, justo escucho el final de la charla, y ella decía: Te espero en un ratito… la vamos a pasar bomba toda la noche.
Me quedé mirando la pantalla sin saber que pensar, no entendía lo que ella dijo, aunque no había mucho que entender, solo aceptar…
Me costó mucho, pero logré esperar ahí mismo en la oficina a que pase el tiempo, para ver de qué se trataba esto.
Finalmente, después de un buen rato de espera, veo que ella se levanta del sillón y va hacia la puerta, abre y entra un hombre alto, de unos 25 años aproximadamente, de piel morena, muy bien vestido.
Se saludan con un beso en la mejilla y ella lo invita a pasar, se sientan ambos en el sillón y comienzan a charlar, la cámara estaba algo lejos, apenas se los escuchaba hablar, pero mucho de lo que decían no lo llegaba a distinguir, así que me dispuse a ver solamente.
Con el correr de los minutos se escuchaban mas risas entre ellos. De repente mi esposa se levanto y fue has