Una de mis amigas me pidió que alimentara sus mascotas mientras estuvo de viaje.

Se fue 3 semanas

En su calle estaba una casa en construcción.

Y cuando pasaba por ahí los albañiles me chiflaban, y me aventaban sus piropos guarros, pensé por qué no cumplir una de mis fantasías.

Todo era perfecto, podría hacerlo el último día que tuviera que ir a alimentar a las mascotas y no volver jamás, al menos no mientras la construcción siga.

El plan era simple, entrar a la construcción vestida de la manera más provocativa posible y pedirles amablemente que me dieran placer todos juntos.

Pero no siempre salen las cosas como las planeas un día toco ir en metro y microbus y pues me baje bien caliente de todos los arrimones y manoseadas que recibí jaja

Y cuando pasé por ahí pues los albañiles, con chiflidos y piropos no apoyaban a la causa, solo recuerdo que al entrar a la casa ya me temblaban las piernas de lo caliente que estaba.

Primero, alimente a las mascotas, 2 perros, 5 peces y una tortuga.

Después coloque una toalla sobre la cama de mi amiga y me dispuse a masturbarme.

Una vez que terminé, mucho más relajada recogí y ordene un poco el tiradero que deje por hacer todo a las prisas y cuando salí pensé que solo tendría que caminar al paradero y tomar la micro que me lleva al metro y luego el metro a mi casa.

Eran como 5:15 pm camine sobre la calle cuando de pronto escucho "Mira may, ahí va la vecina buenota", seguido escuché otra voz diciendo "Ufff, que nalgotas y que piernotas tiene", un segundo después escucho otro comentario "Con esas mamilas me termino de criar" y la gota que derrama el vaso fué "Ay culona, mátame a sentones".

No es que me molestaran los comentarios, me prendieron nuevamente. El solo pensar que volver en transporte a mi casa iba a llegar a masturbarme nuevamente, fueron muchos pensamientos.

Con la adrenalina a tope, me detuve en seco y me dirigí a la a construcción, ellos estaban en el segundo piso, subí las escaleras y los confronté, les dije que por qué me gritaban sus obsenidades y que si muy gallitos que se sacarán sus vergas a ver si muy chingones.

Puse un saco de cemento vacío en el suelo y me puse de rodillas, los 4 albañiles de quedaron pasmados ninguno se acercó de inmediato.

Entonces recorrí los tirantes de mi vestido hacia los lados y una vez que no sujetaban nada baje la parte delantera para tener mis tetas al aire.

Los albañiles seguían inmobiles y callados, hasta que uno dijo, "era broma señorita, no vuelve a suceder" a lo que respondí, "no tengas miedo acércate, no estoy jugando quiero tenerlos a todos".

Otro de ellos sin vacilar de acercó en 3 pasos se saco el pene y lo dirigió a mi boca, y entonces se lo mamé como si no hubiera un mañana, los otros 3 se quedaron quietos aún, hasta que el albañil con su pene en mi boca dijo, "acércate Luis está vieja lo mama delicioso".

Luis se acercó con su pene de fuera, era más largo y delgado, lo metío tan rápido que fue directo a mi garganta y después de dos arcadas lo saco, Pepe el primer albañil volvió a meter su pene y seguí mamando.

De reojo ví como otro albañil aún detrás se bajó el pantalón y comenzó a masturbar su miembro, un pene grueso, por un segundo lo imaginé dentro de mi boca y salive de más el pene que tenía en mi boca en ese momento.

Y finalmente el cuarto albañil habló, era el más joven, Kevin, flaquito pero de muy buena herramienta dijo: "¡Luis, cogetela, métele la verga!"

Luis no lo pensó 2 veces, como era su turno de poner su verga en mi boca, la saco y camino detrás de mi, yo estaba de rodillas, entonces me tomo de la cintura, me levanto, subió mi falda y haciendo de lado mi tanga me penetró!

Se acercó Kevin para su respectiva ensalivada me la metí a la boca con mucha emoción, pero Gustavo el cuarto albañil aún no se acercaba.

Luego de varios minutos en los que Pepe y Luis ya me habían penetrado y Kevin disfrutaba poniendo su verga en mi boca, yo tomé la decisión de sacar todos esos penes e ir directo por el de Gus.

Era una verga tan gruesa que no me cabia en la boca, entonces se acercó Kevin y me penetró de una forma tan brusca que grité, le dije que así no, que se acostara en el suelo, lo hizo y me senté en su pene, mientras lamía toda esa maravillosa verga de Gus.

Pepe y Luis se acercaron también Pepe más interesado en que se la chupe y Luis en metermela otra vez. Ahí estaba yo con 2 penes en mi cara y 2 en fila para entrar entre mis nalgas.

Fue quizás el sexo más salvaje que había tenido hasta entonces, hicieron lo que quisieron conmigo.

Y para cerrar con broche de oro ya en 4 se turnaban para cogerme y eyacular dentro de mi.