Pasada la primera vez que tuve sexo con otro hombre después de más de 10 años de matrimonio, la culpa me invadió.
Cada beso a mi marido llevaba una dosis de amor más alta para no sentir culpa.
Manuel entendió que todo fue por el calor del momento, pero, está vez me pidió vernos y muy apenado se disculpo conmigo y me pidió que por favor no nos distanciaramos como la primera vez que nos besamos. Su petición me conmovio muchísimo.
Así que continuamos nuestras vidas con normalidad:
Con normalidad mi marido continuo siendo cuadrado y aburrido.
Con normalidad yo quería sentirme viva.
Con normalidad Manuel siempre tenía a disposición su miembro erecto en una oficina de archivo viejo con una caja para sentarme mientras el de pie frente a mi dejaba que su pene fuera mi bocadillo cada viernes de 4 a 5 pm.
Durante los siguientes 2 meses chupe el pene de Manuel y me tragué cada gota de su semen, salvo 2 ocasiones una le pedí que eyaculara en mi escote y la segunda en mis pompas sobre el vestido para que dejara huella del pecado.
Tenía un amante aunque de cierta forma el único contacto que teníamos era de mi boca con su pene.
A mediados de noviembre un día normal para mí, me dirigía a mi camioneta lista para salir, uno de los maestros de la escuela se acercó a Manuel y le extendió su mano acompañado de una felicitación, ese día era su cumpleaños.
A pesar de que cada viernes me bebia su leche caliente, el y yo no hablábamos, por eso yo no estaba enterada de la fecha de su cumpleaños ni mucho menos.
Espere hasta el día viernes, cabe mencionar que mi forma de vestir en la escuela era muy propia pero, ese viernes quedé hacer algo diferente. Además de que bueno avisé en casa que saldría con una amiga a celebrar su cumpleaños.
Lleve una muda de ropa en la camioneta, a trabajar me presenté con una blusa formal y pantalón sastre, salí a las 4:00 en punto, fui a hacer compras de último minuto y a cambiar mi atuendo.
Deje mi camioneta en un estacionamiento público y pedí un taxi de vuelta al colegio.
Eran casi 7:30 pm, entre, ya estaba oscura la escuela, caminaba con unas sandalias con cuña, una falda larga holgada, y un corset tipo bustier que dejaba mis enormes tetas al descubierto.
Con un pastel en ambas manos y velitas prendidas, y 3 bolsas con regalos. Entré directo a la sala de prefectos que era la única con un sofá grande.
Lo abracé, le di sus regalos y comimos poco pastel. Lleve vino, bebimos algunas copas y lo escuché mientras me contaba detalles de su vida. Abrió sus regalos, y le tome una foto que el me pidió.
Bebimos otra copa pero está vez el venía por su otro regalo, comenzó a manosear y besar mis senos, luego llevo sus manos hasta mis caderas, mi cintura y mis nalgas apretando suave.
No demoro en poner mis tetas al aire y lamer mis pezones, finalmente me sentó en el sofá y se dispuso a bajar su pantalón para que yo me metiera su pene a mi boca y así lo hice.
Después de eyacular en mi boca de nuevo, lo tome y le dije bueno ahora a lo que sigue, lo recosté en el sofá y luego me subí en el, me senté sobre su pene y empecé a darle sentones suaves.
Después me puso en cuatro subió mi falda y me penetró, me dio embestidas con un ritmo lento pero fuertes.
Y finalmente en la posición de misionero me la metió hasta que eyaculó nuevamente pero está vez dentro de mi. Aún con su pene dentro me besaba, y me agradecía por los detalles que tuve con el ese día.
El se quedó a limpiar la escena del pecado y yo salí, pedí un taxi y me fui hacia mi camioneta, para después ir a casa y seguir mi vida con normalidad.
El año termino y a raíz de todas las fiestas decembrinas la relación con mi marido se puso tensa, ya que todo diciembre me lo pase de fiesta, situación que no le parecía nada grata a mi marido.
Pero a finales de enero era nuestro aniversario, yo creí que ese día por lo menos haría una excepción de los enojos y discusiones. Un día antes me dormí con la ilusión de que al día siguiente al menos todo iba a ser distinto por ser un día especial, me confíe tanto que no puse alarmas para despertarme, y cuando finalmente lo hice, mi marido ya se había ido, llevo a los niños a la escuela y el se fue a trabajar. No hubo desayuno romántico, flores, o algún regalo, solo silencio.
Esto me desmotivo y entristecio completamente. Así que solo me di una ducha para ir a trabajar, cabe mencionar que yo había pedido ese día y aún así me presenté.
Cuando entre no dirigí palabra ni a Manuel, estuve sería y no le sonreía a nadie, comencé mis clases y así me lleve la mitad del día.
En un momento mientras estaba sentada al escritorio me llega un mensaje, era Manuel: "Hola maestra Andrea, disculpe el atrevimiento, hoy no la ví con el buen ánimo que la caracteriza"
"Y no es mi intención molestarla, solo quiero decirle que mientras usted bajo de su camioneta y camino hacia los salones no dejo de pensar en lo bien que se ve con ese vestido entallado"
"Se que no es viernes pero me gustaría de ser posible nos podamos ver hoy, en el teatro hay una cama de las que usaron para la obra, aún no se la llevan"
No respondí el mensaje, lo ví desde el centro de notificaciones, y sin embargo mi ánimo si que comenzó a cambiar.
Después de unos 10 o 15 minutos Manuel me envió una foto, pues error di click en la notificación y se abrió completa, era una foto de su pene erecto, foto tomada en el patio al aire libre. Acompañado de otro mensaje, "la espero en el teatro".
Todo esto me dejó perpleja, y cachonda, nunca Manuel había tenido tal atrevimiento.
Les dije a mis alumnos que regresaba en 20 minutos que por favor no salieran del salón ni hicieran ruido y me dirigí al estacionamiento, después tome la desviación a la puerta trasera del teatro, solo fue un impulso de calor lo que me movía.
Al llegar estaba cerrado por dentro, toque de forma muy lenta y despacio, abrió la puerta y entre. Ahí estaba la cama, con un colchón individual. Apenas sentí la cama con mis manos y el se puso detrás de mi.
De inmediato sentí su miembro duro enmedio de mis nalgas, así como sus manos en mis tetas sobre el vestido mientras besaba mi espalda, después en un solo movimiento dejo mis tetas al aire y comenzó a subir mi vestido dejando visibles poco a poco mis piernas y posteriormente mis nalgas y la pequeña tanga que me cubría debajo.
Por un segundo recobre la conciencia y con la cabeza decía no, mientras el me ponía en cuclillas y después introducía su pene en mi boca mientras me apretaba y golpeaba mis tetas.
Apenas unos minutos de ensalivar su pene, me puso en posición de misionero y comenzó a penetrarme fuerte mientras chupaba mis tetas.
Después me puso en cuatro y continuo las fuertes embestidas, acompañadas de nalgadas firmes y apretón de pompa.
Después yo quise tomar el control así que lo tumbe en la cama y lo monte y mientras lo montaba el sujetaba fuerte mis tetas, las lamía y mordía.
Todo iba tan rápido, cuando de pronto escuché "¡ANDREA, QUE CARAJOS ESTAS HACIENDO!"
Era mi marido.
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