Esta historia que voy a contaros es pura fantasía, pero en cierta manera está basada en hechos reales.

Soy un joven de 16 años y vivo en un pueblo de los Pirineos con mis padres.

A mi amigo Juan que tiene dos años más que yo y a mi nos gusta mucho ir de excursión por el bosque, lejos de la gente, y pasar el fin de semana acampados.

Pues bien aquel verano cuando nos dirigimos al sitio donde íbamos a montar la tiendo, oímos un murmullo y al asomarnos vimos un espectáculo digno de una película X.

Se trataba de una señora con el pelo rubio de unos 40 años tendida en el suelo totalmente desnuda y que se estaba metiendo un consolador negro por el coño y otro más chico asomaba por su culo , nosotros dos ocultos tras la maleza nos estábamos poniendo a cien, yo en particular estaba notando que mi pija se estaba hinchando y pedía a gritos que la sacara y la masajeara hasta sacar toda la leche que tenía dentro.

Supongo que mi amigo Juan estaba igual que yo, así que como si lo hubiéramos planeado salimos de nuestro escondrijo haciendo el menor ruido posible mientras nos quitábamos el pantalón corto que llevábamos puesto y los calzoncillos , dejando libres nuestras pollas tiesas como palos.

Mi amigo Juan se arrodilló ante la mujer y sujetándole la cara le metió su polla en la boca haciendo que ella se la mamara, al mismo tiempo yo hice lo mismo pero en el otro extremo le quite el consolador de su coño y le metí mi polla que estaba a punto de estallar en su raja y como era de esperar a la segunda o tercera arremetida un chorro de semen caliente salió y me corrí dentro de ella, entonces se la saque y con la polla aun goteando le volví a meter el consolador mientras ella seguía mamándosela a mi amigo, entonces vi como él se corría y un chorro de leche le inundo la boca a la mujer que trago sin tardar como si de un refresco se tratara.

– Que bueno estaba y mirándome me dijo: “y ahora quiero la tuya cariño y tu amigo que me la meta por el culo, vamos a qué esperáis!”. Al mismo tiempo se puso de cuclillas como una perrita.

Tras unos segundos de estupor sin saber que hacer tras lo que habíamos oído, mi amigo Juan y yo nos cambiamos de sitio a fin de obedecer las órdenes.

Yo me coloque frente a la cara de la mujer y cogiéndola por la cabeza, sus pelos eran finos y aunque este mal decirlo algo escasos, y le metí mi pene aun flácido en su boca aunque gracias a los masajes de su experta lengua muy pronto volvió a estar en forma otra vez con lo que empecé el mete y saca.

Juan, a su vez, se colocó detrás de ella de manera que su polla que estaba dura y tiesa como si nada hubiera pasado estaba frente al ano de la mujer así que solo tuvo que empujar y ya está adentro por cierto me parece que la metió con tanta fuerza que le hizo un poco de daño a aquella mujer pues de su boca a pesar de estar llena con mi polla se escapó un pequeño gemido de dolor o placer.

Entonces yo note como la leche me bajaba y muy pronto me iba a correr en aquella boca húmeda y caliente, así fue y la verdad es que hasta a mí me sorprendió echar tanto semen y más después de mi corrida anterior, nunca antes al hacerme una paja la cosa había sido tan abundante.

Sin embargo igual que lo había hecho antes se tragó toda mi crema y como si lo hubiésemos planeado también mi amigo se corrió en el culo de aquella mujer llenándole toda la espalda de semen.

Supongo que esta

Después de esta segunda corrida a dúo no sabíamos qué hacer así que nos levantamos y sin ni siquiera despedirnos nos fuimos.