En la pared había una especie de cartel con el nombre en ingles de la producción, al ver la cama me imagine todas las posiciones sexuales que conocía en un segundo, me asuste pero también imagine que se trataba de publicidad y que la cama y todo el decorado hacía parte del proceso de preproducción en un proyecto de estos.
En un momento dado me dijo si yo aceptaba todo lo que le propusiera esa noche y yo sin saber a que se refería exactamente, le dije que esa noche él era mi dueño y que me podía hacer lo que él quisiera.
Yo siento lo mismo, un placer desquiciable que me urge a lanzarme de una buena vez, pero al abrir los ojos la veo a ella, dejándose llevar por el placer, confiando en mi, y me controlo, no queriendo hacer nada que empañe este momento.
De nuevo me volvía loca de tanto gozo, y yo lo estrujaba contra mí, él sabia que me gustaba mucho, y sabia que así me tenia a su merced. Me daba todo el gusto, ahhhhh, oscar, sí!!!!!!!!
Doy una ligera tregua al clítoris, para atrapar y traccionar los pétalos de su conejito con mis labios, mientras sigo escuchando sus jadeos casi animales. Su rostro no refleja nada más que la búsqueda del placer, la culminación de estas increíbles sensaciones.
Debe ser que cogió fuerza de la otra polla o del hecho de sentirme más poderoso, con aquellas dos herramientas follando a la vez, que pude aguantar sin ningún problema el tiempo que tardo el comenzar a correrse, y menuda corrida.
Se enteró que era conveniente hacerse un chequeo ginecológico, y por suerte allí estaba su vecino que se lo haría muy gustosamente en su propio apartamento.
Ella se siente abrumada por mi ataque simultáneo: mi boca succionando sus pezones casi con desesperación, mi mano izquierda acariciando su costado tembloroso, dibujando los bordes de su seno, mi mano derecha filtrándose por debajo de sus muslos y sus húmedos glúteos.
Se paso comprando ropa y se quedo sin dinero para pagar al tendero que la llevaba la comida a casa... al tendero se le ocurrió otra forma de cobrarse, y ella estaba obligada a aceptar.
Ella se incorporó al verla y se la metió a la boca, haciendo que me corra dentro de ella mientras me la mamaba. Me miraba a los ojos mientras me chupaba la cabeza del pene, y parecía una puta cuando le chorreaba mi leche por la boca.
Mientras que la tengo estampada contra la pared, me doy cuenta que soy su único sostén en este momento glorioso. Ella no se esta sosteniendo por si misma, solo me abraza y se frota contra mi, contra mi mano, en enérgicos espasmos.
Me di una ducha antes de vestirme y mientras lo hacía recordaba que hace tiempo que estaba dedicada a mi trabajo por completo y no daba tiempo a mi vida personal, tal es así que hace tiempo que no tenía un novio y el agua tibia que caía en mi cuerpo, me hacia fantasear que tenia un hombre guapo y fuerte acariciándome con sus manos.
Cada roce de sus hinchados pezones transmite a mi cerebro millones de estímulos que se agolpan en mi cerebro, llevándome a besarla y abrazarla con mayor intensidad, casi cortando su respiración.
Ella, en un primer momento, estuvo a punto de rechazar la oferta del viaje, dárselo a alguna amiga pero, como no, su viejo amigo Jake, un emigrante escocés, le ofreció la posibilidad de ir.
Estaba como siempre. Era una chica un poco alta, debía hacer un 1,75 m más o menos. No era delgada, mas bien algo rellenita, aunque su cuerpo conservaba todas sus curvas. Llevaba como siempre unos pantalones ajustadísimos y un top también ajustado, de donde sobresalían sus dos grandes pechos. Llevaba una melena larguísima morena.
Seguía mamando, esta vez con mas fuerza y la piel que cubría su pene se retiraba hacia atrás dejando el glande libre, que chupé como si se tratará de una ciruela grande. Sebastián aullaba de placer y mientras yo rodeaba con mi boca el grosor de su pene, él eyaculó inundando mi boca, me tragué su leche, pero era tanta que lo que no pude tragar empezó a resbalar por la comisura de mis labios.
Me quedo un rato observando esa deseada zona humedecida. Acerco mi rostro como para observar mejor, la miro a los ojos y le sonrío- No solo se ve lindo, también huele muy rico. Me mira un poco desconcertada, incomoda pero sigo sin moverme de allí, hablándole, relajándola.
Llegó la noche y vino el problema de donde podría dormir ella y le dije que si no le molestaba podríamos echarnos los dos en mi cama ya que ésta era muy grande, prometiéndole que no intentaría nada.
La sensación de total liberación fue tal que empezó de nuevo a azotarla, pero no sólo eso, de pronto, casi contra su voluntad, empezó a gritarle: "¿Te gusta, zorra, te gusta cómo te rompo el culo?" y obscenidades similares, a lo que ella respondió con sonoros gritos que sí, que siguiera, que le reventara el culo.
Cómo por lo reducido del sofá me resultaba imposible meter mi polla en su coño, me inclinó y separando sus piernas desde atrás empece a comerle el coño que se contraía y dilataba continuamente.
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