Siempre estoy deseando que me torture ella. La idea del amo es una orgía, con juegos sado incluidos, zoofilia y lluvia dorada que tendrá como condición el que todos los hombres eyaculen dentro de mi ano. Esther, mi hija, como reverso del uso de su vagina, no tendrá derecho a semen por ningún agujero.
Me llamo Helena y tengo 21 años, soy rubia (de bote), tengo los ojos verdes y unas medidas que para nada resultan espectaculares, soy gordita, bueno mas bien gorda, pero eso no es ningún problema, porque tengo una buena personalidad y no digo que me los lleve a todos de calle.
Comenzó a masajear su clítoris con ahínco, mientras con la otra mano agarraba fuertemente la base de mi pene, sus uñas comenzaron a clavarse en mi escroto y mis testículos. Note una mezcla de placer y dolor, al tiempo.
Nos acomodamos como pudimos en el vehículo todos apiñados, Susana se apoyo en mi para dormir, y pude notar sus duros pezones morenos clavarse en mi pecho, la situación hizo que mi polla empezará a empinarse por el pantalón, pero ella ni se inmuto.
Yo no quería abrir los ojos, por que ya sabia lo que me esperaba, pero me acorde de mi hermana y la busque con la mirada y se encontraba en el suelo, también le habían bajado el pantalón y le habían abierto su blusa, ella se retorcía en el suelo, pero uno de los tipos la sostenía de las manos mientras el otro acariciaba sus piernas.
De repente la hizo parar y me dijo que deseaba pasar con ella un rato al dormitorio. Me preguntó si tenía inconveniente y respondí que no, que esperaría un rato mientras hacían sus cosas y después me incorporaría a la fiesta. Se levantaron cogidos de la mano y Silvana, tras darme un casto beso en la mejilla, le condujo hasta nuestra cama.
El hombre que estaba excitadísimo me sujetó la cabeza con sus manos y empezó a bombear como si quisiera cogerme por la boca. Fue una sensación muy fea, nunca me había sucedido algo así y me sentí ultrajada.
Nunca le conté esto a mi marido, porque no sabía cual podía ser su reacción, a pesar de que él es bueno y comprensivo, un pan de Dios, en fin que fue lo que me cautivó de el, siempre con buen talante para todas las situaciones.
Estaba en penumbra... y Ulises me pidió que esperara afuera... él entró y al salir me dijo que pasara, que él estaría viéndome, que hiciera todo lo que se me pidiera... Yo estaba muy nerviosa y me daba miedo pero Ulises me dijo que después podríamos tener todo el sexo que quisiéramos... así que entré...
Recuerdas que hace tiempo te hable del puesto que quedaría vacante dentro de poco y te dije que yo lo quería a lo que contestaste que aun no sabías quien sería la persona idónea para esas funciones, pues le platique a Ely que yo estaría dispuesto a cualquier cosa por ese puesto pero que estaba seguro que la única manera de sobornarte sería con una mujer a lo que Ely me dijo que ella estaría dispuesta a seducirte por lo que yo quería.
Tania comenzó a temblar de sólo escuchar todas las salvajadas que Romo el Pervertido le contaba a la indefensa jovencita. De pronto sintió como el desgraciado violador de menores le introducía los dedos por encima de las panties, quiso morderlo, quiso salir corriendo, pero en vez de eso se limitó a cerrar los ojos y así, mientras Bety la Fea vivía sus aventuras en la tele, Romo comenzó a bombear el hasta entonces virgen tesorito vaginal de Tania con sus dedos, clavándoselos mecánica y brutalmente en un violento meteysaca, sonriendo al tiempo que Tania sollozaba, de cuando en cuando Romo lamía las lágrimas que corrían por las mejillas de la niña, disfrutando de ellas como si fueran gotitas de miel.
Así que lo tiré sobre la cama y empecé a desnudarlo, él se dejaba hacer un tanto sorprendido lo dejé totalmente desnudo y entonces me lancé a mamar su verga de manera lasciva... con lujuria, como una puta profesional... empecé a lamer sus huevos, a lamerlos suavemente para después chuparlos despacio... los metía a mi boca alternadamente, jugándolos con mi boca, con mi lengua... lo tenía loco en pocos minutos...
Se sentía apretadito por la posición, pero estaba delicioso, al poco empecé a gemir fuerte y dejo de importarme si alguien nos veía... Así que decidí disfrutarlo.... Siguió moviéndose dentro de mi un buen rato... tanto que yo acabe un par de veces más y el disfrutó inmensamente...
Segundos después mueve a la chica mas arriba del cofre y levantándole la falda le hace a un lado la tanga y empieza a jugar con sus dedos justo sobre su chochito... a estas alturas yo no pude resistir excitarme y cruzando las piernas, trataba de evitar la humedad que sentía que escurría de mi cosita... mi pecho estaba agitado y me sentía muy sensible...
Aquella mañana Tania subió a la azotea del edificio a tender la ropa y de paso se sentó a tomar el sol y leer una revista de modas que había encontrado cuando de repente una sombra se posó sobre ella, cuando Tania levantó la mirada vio a un hombre alto, parado justo detrás de ella, con la cara pálida, mirándola de fijo mientras se sobaba mecánicamente su "cosa" extraída del cierre del pantalón.
En mi lugar de trabajo tenemos un grupo de terapia sexual, por favor, no sean más morbosos que yo, no tenemos practicas sexuales lo que hacemos es cambiar experiencias buenas y malas, y por lo menos yo, que después de un matrimonio horroroso y de una vida sexual pésima, con quien fue mi primer amante, ahorra es que estoy empezando a vivir o por lo menos a gozar de mi vida sexual a lo máximo.
Poco a poco fui acercando el bulto de mi tranca a su trasero, obvio, en un momento ella se echó para atrás, prendida a los ademanes que hacía al hablar, como queriendo ilustrar algo de lo que decía a través del teléfono. Al sentir el piquete de verga que le di en las nalgas, de inmediato recompuso su figura y me volteó a ver con una mirada que quería pulverizarme.
Acto seguido se colocó encima de ella deslizando fácilmente su miembro dentro de Karina y el cuerpo de la sirvienta comenzó a contorsionarse. Sorprendentemente la joven no dejó escapar ningún gemido, ya que estaba determinada a no regalarle por lo menos la satisfacción de verla llorar.
Allí me encontraba yo, a cuatro patas, entregado completamente a esas tres mujeres, mi mujer y sus dos amigas. Ahora estaba a merced de Elena. Si bien mi aparato masculino me había dejado de servir, otro de mis pasadizos iba a ser poseído por uno de los tampones de Elena.
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