Mi esposa exhibicionista
Muchos no sabrán que en nuestra ciudad hace muy poco tiempo se han abierto salas de cine porno lo que ha provocado una nueva oportunidad para cambiar nuestras conductas sexuales.
@mr.pecho
Mr Pecho
Mr Pecho no tiene relatos publicados.
Mr Pecho no tiene series publicadas.
Muchos no sabrán que en nuestra ciudad hace muy poco tiempo se han abierto salas de cine porno lo que ha provocado una nueva oportunidad para cambiar nuestras conductas sexuales.
A partir de ese momento empecé a observar lo que hacían mis padres todas las noches, follaban a veces en el sofá en la cocina donde quisieran siempre esperaban que me durmiera (y yo me hacía la dormida cada día ) cuando creían que me había dormido empezaban sus juegos.
El restaurante First Dates estaba lleno de expectación esa noche. Entre las mesas elegantemente decoradas, dos corazones anhelaban el encuentro que cambiaría sus vidas para siempre. Él, Diego, un joven escritor de novelas románticas y eróticas, con una sonrisa encantadora y ojos que reflejaban sus más profundos anhelos. Ella, Sofía, una mujer de belleza deslumbrante, con un aura magnética que atraía todas las miradas al entrar.
Dos íntimos amigos van conversando y contándose sus experiencias morbosas con sus correspondientes mujeres, hasta que se calientan en exceso y deciden ir a casa de unos de ellos a ver a Ana.
Llevo varios semestres de mi Universidad con ella estudiando la misma carrera y nos volvimos compañeros de estudio, yo frecuentemente iba a la casa de ella o ella a la mía para preparar los exámenes.
Después me acercaba mucho a su rostro (siempre fui muy mimoso y cargoso, así que era normal) de manera que nuestros labios casi se junten y le preguntaba "te puedo dar un beso??" y tal vez pensando que no lo iba a hacer me respondía "sí" pero yo no lo hacia, solo le besaba la mejilla.
Éste no se hacía de rogar y le dedicaba a mi esposa las caricias más desvergonzadas, especialmente concentraba éstas en la firme grupa, veía yo cómo se perdía el dedo medio de Lalo entre las rotundas redondeces de Linda y como ella presionaba su culito contra la mano husmeadora, levantando la colita para facilitarle el camino.
Yo me encontraba de pie junto a la cama totalmente desnuda, y la rubia pequeña empezó a tocarme las tetas desde atrás con sus dos manos, mientras la morena se arrodilló y empezó a pasar su lengua por mi ombligo, bajando, bajando hasta llegar al clítoris. Me puse como nunca. Todavía no habíamos empezado y ya estaba a punto de correrme.
Mi suegra biene de visita a mi casa, terminamos bañandonos solos y por poco me la violó.
Mi esposo perdido de borracho, un amigo ansioso por gozarme y yo, una puta caliente, terminé por comerme la verga de otro hombre...
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