Sumisa mujercita I
Fran se reponía sobre mi culo hasta que finalmente vio a mi hermano. Juan que así se llama mi hermano le hizo un gesto con la mano de que no se saliera y estuviese tranquilo. Yo Estaba agotado y no sabia que iba a pasar.
@ivan.pareja lozano
Ivan Pareja Lozano
Ivan Pareja Lozano no tiene relatos publicados.
Ivan Pareja Lozano no tiene series publicadas.
Fran se reponía sobre mi culo hasta que finalmente vio a mi hermano. Juan que así se llama mi hermano le hizo un gesto con la mano de que no se saliera y estuviese tranquilo. Yo Estaba agotado y no sabia que iba a pasar.
La solté y mis manos hábilmente desabrocharon su brasier dejando al descubierto el mas grande par de tetas que jamás había tenido entre mis manos.
Estaba toda llena de semen, mojada mi pelo y todo mi cuerpo, fui donde Alberto y le dije que desde ese día podía hacer cualquier cosa conmigo y tomando su cipote lo bese, chupe y mordí, mientras lloraba dándole las gracias.
Y me chupaba la otra teta y de mi concha bajaban ríos por mis piernas, y él estaba como enloquecido, parecía que no había chupado unas tetas en años, desesperado me mamaba y apretaba mis pechos llevándome al borde del orgasmo, mientras yo apretaba aún más su cabeza contra mis tetas...
Mi cuerpo daba espasmos mientras ella seguía liada con mi sexo, no podía aguantar más y me corrí por segunda vez era increíble, me estaba haciendo sentir como nunca me había sentido en el tema del sexo, era fascinante.
No siente pudor, al contrario, la excita observarse a sí misma como si de una película porno fuese espectadora y a la vez protagonista. Vuelve a acelerarse su pulso, su respiración y un deseoso revoltijo se deja sentir en su estómago, es el frío y el desenfreno de su deseo.
Al cabo de un rato estábamos los dos en la cama semidesnudos, y ella me preguntó que si la deseaba, a lo que le respondí que me daba miedo tenerla, sabiendo que jamás seria mia en realidad.
Mientras, le había levantado el jersey y le había sacado los pechos del sujetador pasando de uno a otro magreándolos a placer, se paraba de vez en cuando en los pezones y pellizcándolos, había conseguido ponerlos duros.
Unas vacaciones en el trópico despertaron en mí, mujer joven, española un deseo incontrolable hacia los hombres de color... llegando a tener una aventura en Venezuela.
Él era tres años mayor que yo, de repente empezó a caer una tormenta con el resultado de una increíble mojadura para los dos, ya que ese fin de semana me iba a quedar a dormir en su casa, nos fuimos para allí con la intención de secarnos y esperar a que acabase de llover.
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