Ahora mismo sola con 50 años y dos hijos, el varón 18 y la hembra 20.

Me llamo Mónica y soy enfermera de un gran hospital, hace dos meses me separé después de 22 años y estoy buscando mi sitio en la actualidad.

Mi hija se llama Sara y mi hijo Gabriel buenos estudiantes y mejores niños.

Y sola en esos momentos que los hijos descubren la vida.

Una tarde escucho a mis hijos jugando en su habitación como hacen siempre, me acerco para disfrutar de ese momento y veo a Gabriel cogiendo por detrás a Sara y ambos riéndose.

Mi fijo en grabiel y veo como se frota el pene en el trasero de Ana mientras ella se queda muy quieta.

Tiempos extraños me tocan y encima sin ayuda ya que mi ex marido se fue al extranjero.

Ya en la cama recuerdo mi niñez y lo curiosa que era, el como pillé a mis padres teniendo sexo y oír como disfrutaban.

Me puseva leer y me dormí, sexualmente estaba inactiva desde meses antes de mi separación.

Mis hijos y yo desde niños nos duchamos juntos y está vez lo retomé tal vez por mi tristeza.

El baño con mi hijo me removió un poco, sentí como miraba mis pechos y mis pezones rosados, también con disimulo miró mi vagina depilada pero estaba jugando como siempre.

Yo a su vez le vi el pene erecto y debo reconocer que me aturdio un poco ya que era inmenso y gordo y diría más grande que el padre.

Salí yo y entro mi hija con su cuerpo por desarrollar y esos pelitos rubios en la vagina.

Pude ver al hacerme que me iba como mi hijo tomaba por detrás a Sara y le ponía el jabón con sus manos en los pechos y en la vagina donde se estuvo un buen rato.

Mientras Sara estaba en silencio.

Me acosté e intenté masturbarme pero mi cuerpo no daba señales.

Tenía pastillas por la depresión pero una noche antes de tomarlas me levanto para darles un beso a los chicos, al acercarme a su habitación ya que solo teníamos dos y dormían juntos pude ver por la cerradura como mi hijo estaba acostado y su hermana los masturbaba hasta que eyaculo fuertemente.

Ahora si que entre en pánico, necesito ayuda me dije pero por otra parte me decía que era normal ese descubrimiento.

Pasaron los meses y yo estaba algo más alegre, ya me vestía con ganas y me ponía maquillaje y con respeto a hombres de momento nada de nada.

Y sobre mis hijos lo que solo logré ver es a mi hijo masturbando a su hermana, la cara de placer de ella y esos suspiros me recordaban a mí.

Mi hijo insistía en traer a su media novia y poder ver pelis y que se quedara en su habitación.

Y mi hija igual pero con su amiga.

Decidí aceptar y cuando así fuese el otro dormiría conmigo.

Pasaron otras semanas y la primera fue Sara con su amiga.

Los tres estaban con pizzas y pelis mientras yo en mi habitación ya dormía.

Las pastillas las estaba dejando y sentí como entró mi hijo y se acostó a mi lado.

El dormía en bóxer y yo como era verano en bragas y con una camiseta larga.

Pasado un tiempo estando yo de lado dándole la espalda a Gabriel noté como se movió y puso su pene erecto en mis nalgas.

Iba a decir algo pero pensé que era normal a esas edades y lo dejé.

Seguia pegado a mi cuando su mano subió a mi pecho por dentro de la camiseta y me cogió un pecho.

La hacía suavemente y me apretaba el pezon, aquello ya salía de la lógica y yo me estaba exitando.

Seguia con caricias cuando noto que detrás ya tengo su pene sin calzoncillo y se mueve más rápido.

Yo sigo callada y estoy a punto de cortar cuando su mano entra en mi braga y directamente me toca mi vagina, Gabriel ya era un experto por jugar con su hermana pues localizó mi clitoris y me lo acariciaba suavemente en círculos.

Ahí me empape y gemia un poco, estaba deseosa pero lo iba a parar.

Acerca su pene me separa mi bragavw intenta entrar y yo con un ligero movimiento de cadera me la dejo a puertas.

El entra muy despacio y yo no puedo más de tanto placer, noto su polla grande y gorda como me llena toda.

El cada vez me da más fuerte y yo gimo ya desesperada.

Con un dedo mientras me penetra entera me toca otra vez en círculos y acelera su bombeo.

Y me corro como no recordaba y haciéndome la dormía gemia en silencio mientras mi hijo se salió y se corrió en su slip me pareció.

Se puso en su lado y se durmió plácidamente.

Yo ahora si que no podía dormir y pensaba si esto era normal cuando escucho a mi hija ir a por agua y volver a su habitación.

Yo me levanto sin hacer ruido para ir a terraza a fumar, y después me dirijo a mi habitación a ver si puedo dormir.

Y esa curiosidad de niña me volvió a ganar y me acerco a la habitación donde estaban las niñas.

Miro por la cerradura y me quedo de piedra, la amiga de mi hija estaba desnuda acostada boca arriba con unos pequeños pechos y pezones rosados y con las piernas abiertas.

Sara estaba entre esas piernas comiendols toda, la joven tenía los ojos cerrados pero su cara delataba lo que estaba gozando.

Pasado un rato se corre toda mientras mi hija aceleraba.

Y yo sin darme cuenta me estaba masturbando.

Dios mio pensé y todavía Sara no ha dormido en mi cama.