Capítulo 3: "Conociendo a Pilar y la gran fiesta"

La semana antes de la fiesta se me hizo eterna. Me la pasaba imaginando a Pilar, pensando en cómo sería verla desnuda, cómo sería mamarle esas tetas grandes y meterle la verga en la panocha. Me masturbaba todos los días solo de pensarlo. Mi madre se daba cuenta porque me veía la verga parada a cada rato y nomás se reía. Me decía: "Tranquilo, hijo. Ya casi conoces a Pilar. Y te va a ir bien rico."

Mi madre también me decía: "Mientras, puedes cogerme a mi, para ir practicando, hijo. Y guarda energía para la fiesta." Y yo me cogía a mi madre mientras mi padre nos veía y me daba consejos. La vida era buena. ¿Qué más podía pedir?

Llegó el sábado de la fiesta. Mi padre y mi madre se arreglaron. Mi madre se puso un vestido negro que le marcaba las tetas y el culo, con un escote que casi se le salian los pezones. Mi padre iba sencillo, con una camisa que le marcaba los músculos y un pantalón que dejaba ver el bulto. Yo me puse mi mejor ropa, me eché perfume y me fui con ellos a casa de Miguel y Laura.

Cuando llegamos, Miguel nos abrió la puerta. Estaba de buen humor, como siempre. Nos recibió con unas cervezas y nos dijo: "¡Llegaron los compas! Pasen, pasen. Laura ya está preparando las botanas y Pilar está arreglándose."

Entramos a la casa. Laura estaba en la cocina, con un vestido rojo que le marcaba esas tetas enormes y ese culo sabroso. Cuando nos vio, se acercó y nos abrazó. Me dio un beso en la boca y me dijo: "Hola, chamaco. Qué guapo vienes." La verga se me paró un poquito cuando Laura me besó y le sentí las tetas contra el pecho. Mi padre me vio y nomás rio.

Mi madre se acercó a Laura y la besó en la boca también. Las dos se quedaron besándose un rato, y Miguel y mi padre las veían y sonreían. Mi padre le dijo a Miguel: "Pos ya empezaron las mujeres." Miguel rio y le dijo: "Pos qué bueno. Así se calientan más rápido."

Mi madre y Laura se separaron y se rieron. Laura nos dijo: "Pasen a la sala. Ya hay bebidas y botanas. Y saqué un poco de hierba para los que quieran."

Fuimos a la sala. Había cervezas, tequila, botanas y un poco de hierba en la mesita. Miguel sirvió tequila en caballitos y nos dio a todos. Brindamos. Miguel dijo: "Por la familia. Por nuestra familia especial." Todos brindamos y nos tomamos el tequila de un golpe.

Mi padre le preguntó a Miguel: "¿Y Pilar?" Miguel sonrió y dijo: "Se está arreglando. Ya viene. Pos nomás les digo que mi hija está bien rica. Se va a llevar bien con Jorge." Mi padre rio y le dijo: "Yo creo lo mismo. Jorge no ve la hora." Miguel me miró y me dijo: "¡Qué, chamaco! ¿Ya estás listo para conocer a mi hija?" Yo le dije: "Pos sí, don Miguel. Con ganas." Miguel me palmeó el hombro y me dijo: "Pos tranquilo. Ya no tarda en bajar. Y te qiero decir algo. Aquí, como c