Cuidado con las fantasías
El problema de las fantasías es que a veces se hacen realidad
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El problema de las fantasías es que a veces se hacen realidad
Dos parejas asisten a un show de hipnotismo los hombres realizan una apuesta con sus mujeres que la hipnosis es un truco.
Juego a ser puta. El que para es trans. Pero al final de cuentas si resulta ser demasiado interesante
Fue entonces cuando nos besamos otra vez. Esta vez no hubo cachetada ni rechazo sino ternura mezclada con pasión entre besos lentos, palabras dulces en mi oído, sus manos recorriendo mi cintura y mis caderas terminando en el hotel más cercano del lugar.
Tengo una silueta marcada por curvas suaves: piernas torneadas, caderas amplias y un trasero generoso que no pasa desapercibido ni siquiera para mí. Soy muy blanco, de piel clara y tersa, porque desde niño aprendí a cuidarla. Mis pies, pequeños —talla 36—, delicados y bien formados.
Esteban se levantó y de un solo movimiento me cargo, yo me agarre fuerte de su cuello y con mis piernas trate de rodear su cintura pero el era muy grande, mi negro con sus manotas me agarraba mis grandes nalgotas y su miembro grande e imponente y duro como el metal...
Soy Arian. Aunque casi todos me llaman Ari. Hay algo en mí que nadie conoce.
Me casé con una travesti algo de clóset y le he ayudado a salir en público a exhibirce, claro para alentarla yo también me exhibo. Salimos las dos con short muy cortos de licra y se nos marca bien todo tanto por delante como por atrás, mi Fer parece una mujer ya, y varias veces nos besamos en publi
Todos los días salía del trabaja y solía pasar por una calle donde se prostituían muchos trans y un día….
Soy bajito, apenas un 1.50 cm, y peso 60 kilos. Pero mi cuerpo nunca se ajustó del todo a lo que se espera de un hombre: mi silueta es femenina: piernas torneadas, caderas generosas, mi trasero voluminoso.
Como todos los domingos, salí con mi madre a comprar víveres. Caminábamos juntas como si fuéramos dos mujeres, madre e hija —bueno, ella no sospecha nada—. Y ahí estaba él.
Intenté ignorarlo. De verdad lo intenté. Me repetía cada mañana que Jordan no significaba nada, que era solo un muchachito de 19 años entrometido, altanero, inmaduro, un don nadie comparado conmigo. Salía de casa con la cabeza gacha, decidido a no mirarlo, decidido a pasar de largo. Pero siempre estaba ahí.
Desde aquel día, mi vida dejó de ser la misma. Jordan comenzó a aparecer con frecuencia cerca de mi casa, como si el barrio entero se hubiera convertido en su terreno de cacería y yo en su presa favorita.
Me llamo Arian, aunque todos los que me quieren de verdad me dicen Ari. Tengo 25 años y paso la mayor parte del tiempo en casa, trabajando como contador, escondido entre números rodeado de papeles y mi laptop que, a veces, se siente como la única compañía que me entiende y me da cierta paz.
Por definición una waifu es un personaje femenino ficticio por el cual nos sentimos atraídos
De cómo experimente uno de los mayores orgasmos de mi vida
Me estrene con mi nuevo amigo en la playa.
Después de el puente encientro con Juan yo como Susana comenzo a explorar el mundo de ser una nena TV
En mi primer relato les conté mi primera experiencia con un hombre pero esa experiencia dio paso a una serie de acontecimientos que me llevaron a lo que soy hoy Susana