Arena caliente

Un encuentro en una playa nudista con un hombre que se había tumbado junto a él y con la excusa de echarle crema para no quemarse empezaron un juego de masajes y fricciones que fueron caldeando el ambiente.

Festival de cine en Huelva

Lola se entrega a tope en el sexo pero no tiene excesiva iniciativa, esta a la expectativa, por lo que la pongo de espaldas a cuatro patas, mientras acaricio su coño, me situó tras ella y se la meto lentamente, hay dos cosas especiales en el coñito de esta linda onubense, lo ajustadito que esta (sobre todo teniendo en cuenta que mi polla es bastante normal) y la temperatura (esta supercalentito y rico) ella comienza a emitir jadeos y grititos nada mas siente que se la tengo clavada hasta los huevos, sus juguitos hacen que mi polla se deslice en su interior de miedo, comienzo a culearla a tope y duro, sacándosela entera y encajándosela hasta las entrañas

Iniciación sexual

Soy una chica bastante regordeta y bajita (por aquel entonces más regordeta) y estabamos en la edad en que las chicas y los chicos empiezan a tener sus rolletes, más todavía en el verano, en realidad casi todos los de la pandilla (entre 16 y 18 años) ya tenían su «parejita» menos yo que me quedaba un poco al margen por el hecho de ser gordita.

Desayuno

De repente, la imagen de mi mujer duchándose entró en mi cerebro, me imaginé el recorrido que haría el agua desde que cae con fuerza sobre su pelo, luego mas despacio se desliza por su cuello, algunas gotas sueltas quedarán adheridas durante unos instantes a sus blancos pechos y sus pezones estarán tremendamente rojos, erectos y duros , luego el agua que se cuele por el canalillo de los pechos bajará con cierta velocidad por su vientre, hará un pequeño remolino en su ombligo

Familia: una cuñada muy caliente

Cuando Loli se estaba relajando de este ultimo orgasmo, Pedro se la saco, le dio la vuelta a Loli , esta instintivamente se puso a cuatro patas, Pedro se la metió de nuevo en aquel encharcado coño que a cada penetración de Pedro hacía un chop-chop que denotaba la tremenda excitación de Loli, Pedro quería algo mas apretado así que se la saco del coño e intento metérsela por el culo pero Loli se separó un poco y le dijo que era virgen por detrás , pero que le gustaría mucho darle el culo, pero que lo hiciera suavemente, Pedro se separó con sus manos las nalgas de Loli y comenzó a lamerle el ojete

Doble pasión III

Levanté la cabeza para pedirle sofocadamente que me volviera a penetrar, pero esta vez cambiaríamos de postura, porque sin pensárselo dos veces me alzó por las axilas y me subió agarrándome de la cintura, cogiéndome bien el culo para que no resbalara, al tiempo que yo le abrazaba con fuerza, le rodeaba con mis brazos todo su torso, levantaba las rodillas al aire y me clavaba una vez más su dardo inclemente, incansable y agotador.

Mi complaciente amante, mi compañera de trabajo

Por fin llego la hora de salir, antes de recoger mi coche, me tomé unas cervezas mientras esperaba. A la hora señalada ya estaba yo con mi coche esperando en la puerta. Fue la primera en salir, no se si por las habladurías o porque tenia ganas de estar conmigo, el caso es que se montó en el coche y nos dirigimos a un pub de un amigo, un sitio tranquilo, con poca iluminación, música no muy alta…, en fin, ya sabéis.

Queda con su compañera de trabajo, para dibujar su precioso rostro al carboncillo, en el domicilio del matrimonio de ella

Quería hacerle muchas cosas, pero sólo atinaba a penetrarla. Ella estaba ansiosa, y no hacía mas que mirar a la puerta cerrada. Alguien en algún momento podía entrar, y sorprendernos. Alicia tomó mi pene, lo acercó a su sexo, chorreante, y lo restregué a lo largo de la rajita, volviéndola loca de placer. Tuvo que contener un grito cuando de repente le clavé la polla hasta lo más profundo.

Marcela I

Brotó en tal cantidad que pensé que me iba a atragantar. Lo mantuve en la boca, mientras ella continuaba bombeando cada vez con menos potencia. Unos momentos después dejé que esos fascinantes y calientes néctares goteasen desde mi boca y resbalasen por su polla. A medida que perdía consistencia, continué chupando su polla con su leche.

Elvira, mi vecina, la mujer que me enseño todo sobre las mujeres y el sexo

Total, un conjunto de infarto, una chica risueña y muy jovial por añadidura muy amiga de mi madre y el objetivo final de mis pajas, la muy zorra siempre se metía conmigo y si podía pasaba su mano sobre mi paquete riéndose y diciéndome que sabía que en ese lugar existía una especie de tesoro que algún día ella tendría que descubrir, cuando Elvira me hacía eso la paja la tenía que hacer de inmediato o estallaba.

Doble pasión II

Le desabroché los pequeños pantalones de deporte que llevaba puestos y de una sola bajada le despojé también de sus calzoncillos, mostrándose enhiesta y altiva su monumental polla, que ya estaba dura y rojiza. Esa visión me puso más desbaratada si cabe, se la toqué, se la meneé durante unos segundos, pero yo necesitaba otra cosa, era pura necesidad, no eran ganas ni deseo, era total urgencia de tener dentro de mi cuerpo ese pedazo de picha gigante.

Una familia normal

Esta historia se desarrolla en el seno de una familia normal y corriente como cientos de miles de familias que existen en el mundo, los acontecimientos y los hechos que en ella ocurren son producto de la propia naturaleza humana y el destino el cual dicta lo que tendrá que ocurrir en cada momento y de una forma totalmente inevitable.

Drogas y desenfreno basado en un hecho real y reciente

Noelia acerca su cara y comienza a lamérselo mientras Marta sigue chupándome la polla recién corrida, siento los gemidos de Miguel, el culo de Luna también está lleno de leche, Marta deja mi polla y comienza a lamérselo, Miguel y yo nos miramos, sonrientes y satisfechos, la fiesta va a ser sonada.

Una barbacoa muy movida

De tanto en tanto Marisa introducía su lengua entre los abiertos labios del coño y lamía con profusión aquí y allá. Maite, entre tanto se había colocado a horcajadas encima del pecho de Sole, frotándose su coño con las tetas de mi novia y dejando a veces que le lamiera su exageradamente abierto sexo, mientras se pellizcaba los pezones para mantener su dureza y agarrándose la teta desde abajo se la llevaba a la boca para chupar de su propio pezón.

Mi mujer se lo hizo con un negro

Aunque nada parecía haber cambiado en nuestras relaciones sexuales, yo estaba algo confundido, por lo que mi fogosidad había decaído algo. No podía evitar pensar en María, supongo que porque tuvimos un sexo desatado y prohibido o porque ella era mi criada o porque María me dio cosas que Nuria no me permitía, como practicarlo sin preservativo o como el sexo oral que tanto asco le produce a Nuria.

Camping en compañia I

Estaba acercándose hacía mi poco a poco hasta rozar su cuerpo con el mío delicadamente, como quien no quiere la cosa. Yo noté su polla pegada a mi culo, y eso me puso a cien, pero continué haciéndome el dormido. Lentamente comenzó a lamerme la oreja, con delicadeza, besándome la nuca, mientras su polla seguía pidiendo paso.

Atada y humillada

Seguía atada, cuando note como unas manos liberaban mis piernas, cuando las cerré creí que estaba en el cielo, que sensación, por fin estaba libre, las mismas manos soltaron mis manos y permitieron ver la luz a mis ojos, era David, me besó me desnudo completamente mientras me besaba, y me llevó al baño donde me arregle lo mejor que pude, tal y como prometió David me llevo a casa antes de las dos, al salir de la habitación pude ver al amigo de David, era Juan, me lo habían presentado en la disco, el me miró y sonrió, yo no pude más que desviar la mirada mientras salía de la casa.

Las aventuras de Lola

Pero tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse. En su enésima interrupción, calculo mal y se extrajo mi polla de la boca justo cuando yo comenzaba a correrme, y aunque inmediatamente volvió a metérsela para tragar hasta la última gota, no pudo evitar que le llenase toda la cara con mi esperma.

Lluvia dorada con Bianca

Desalentado, volví a subir a casa pensando que debía sosegarme lo suficiente para poder volver a dormir. Quizá miraría la televisión, quizá jugaría con el ordenador, o me abandonaría a la casi-vida virtual, o quizá escucharía algo de música y, casi con toda seguridad, me masturbaría con desesperación, en fin cualquier cosa que me serenase. Pero, mientras subía sudando los inacabables peldaños de la escalera, tramo tras tramo, la visión del delicioso balanceo del culito de la travestí más pequeña no abandonaba mi sobrecalentado cerebro.