Marcela III

Era una visión divina, delante de mí, sobre sus piernas musculadas, sus nalgas, dos órbitas perfectas de piel morena, entre ellas se podía ver su ano, abierto de par en par, y debajo, tras unos huevazos inmensos que formaban una esfera oscura, la mano de Marcela deslizándose a lo largo de su columna de brillante azabache.

Reencuentro

Me lancé sobre él y le chupé los pezones, en este momento me acordaba de ti, de cómo te gusta que te haga lo que le estaba haciendo a él, bajando hasta su entrepierna presidida por aquel mástil que amenazaba desgarrarme por dentro y que, precisamente por esto quería sentirlo bien hondo.

Todo en familia II

En primer lugar mi madre y yo nos metimos en la ducha donde mutuamente nos enjabonamos y sobamos, para terminar sin solución de continuidad, besándonos ardorosamente mientras nos metemos la una a la otra varios dedos en nuestras grutas ávidas de sexo.

La apuesta

Me corrí como no lo he hecho nunca, fueron muchos borbotones de semen, el primero debió de tragárselo casi por completo, pues estaba muy dentro de su boca cuando exploté, después su boca se llenó con el siguiente y comenzó a salir por entre sus labios, le bajaba por la cara hasta la barbilla, las ultimas fueron a parar directamente a su cara, le llene todo el pelo de lefa, hasta en la nariz chata tenia mi leche, ella sonreía con los ojos cerrados y la boca bien abierta, como si quisiese tragárselo todo.

Víctor mi amigo del alma

Víctor no hizo nada por separarse de mí; al contrario, se puso frente a mí y comenzó a pasear sus manos por mi pecho y a manosear mis tetillas, mientras se incorporaba lentamente. Me miró a los ojos y nos fundimos en un beso apasionado.

Erika

La polla había entrado hasta el fondo, y Erika se pasaba la lengua por los labios, subió su cuerpo hacia arriba, ahora mas rápidamente, y volvió a bajar, y a subir, y a bajar, cada vez con más velocidad.

Una nochevieja movidita

Así que me obligaron a desnudarme, mejor dicho, me desnudaron ellos y me tumbe en la cama de los padres de Manu. Eric se acerco y se metió un poco la polla. Luego se la metió entera y empezó un frenético sube y baja con su boca. Yo estaba a 100. Esa excitación no la había tenido nunca. Se notaba que Eric disfrutaba. Al final, no pude mas y me corrí en su boca.

Cuchillo II

Los ojos de Cuchillo miraban con expectación mientras el cuerpo de Carolina se iba descubriendo, primero sus largas y firmes piernas, después su rubio y frondoso vello púbico, de ahí apareció su glorioso ombligo y finalmente su grandes y maravillosas tetas.