Placer, atada y con los ojos vendados
Haciendo realidad la fantasía de mis Lectoras, puede ser cualquiera, en cualquier lugar, una sesión de sexo vaginal y anal con muchas sensaciones.
Relatos eróticos sobre fetichismo
Haciendo realidad la fantasía de mis Lectoras, puede ser cualquiera, en cualquier lugar, una sesión de sexo vaginal y anal con muchas sensaciones.
Un joven es llamado para atender una reparación en un domicilio, para encontrarse con una transexual madura que lo domina y feminiza
Es la historia de como un joven de 19 años llamado pepe como hace perder su virginidad con su chacha que indirectamente lo provocaba sin que ella lo supiera
Utilizando el fetiche por las medias y los tacones aguja de su paciente, una terapeuta lo transforma en su esclavo, luego educa a su esposa para que se convierta en la Ama del paciente.
La ansiedad de Fernando crece hasta que vuelve a encontrarse con Alberto, la pareja de su madre.
Después de tanto extremo, hubo un regreso a algo que pretendía ser íntimo, pero que ya estaba corrupto para siempre. Hablamos. No hubo perdón, solo un reconocimiento mutuo de lo que habíamos hecho. De lo que éramos ahora.
Las secuelas. Una depresión profunda de su parte, pero también una extraña liberación. Ya no había máscara que poner. Mi deseo se volvió técnico, obsesivo. Quería conocer los límites físicos de su cuerpo, empujarlos.
El abismo. La idea de compartirla nació de un deseo retorcido: verla siendo usada por otros para reafirmar que, al final, era mía. Convencí a Marco y Diego. Se lo presentó como un “juego extremo”. La negociación fue sucia: usé la grabación, su miedo al escándalo, y también el dinero (ellos pagarían)
Los roles se invirtieron. Yo era quien decidió. Empecé a elegir su lencería, a marcar sus salidas. Hablábamos de fetiches con una crudeza clínica. Introduce juguetes en nuestra dinámica.
La nueva y envenenada normalidad. Las conversaciones se volvieron un campo minado. Yo empezaba a hacer preguntas sobre su “trabajo”, pidiendo detalles sórdidos. Era un juego cruel, y ella intentaba poner límites con una voz que ya no tenía convicción. Su cuerpo me había dado la razón.
Les presento mi mundo. La infancia de silencios incómodos y ausencias nocturnas. Los primeros indicios: espiarla salir de la ducha, robar su ropa interior usada, la tensión eléctrica que llenaba el aire cuando, ya viviendo solos como adultos, nos cruzábamos en poca ropa.
Mi esposa me descubre vestido de mujer, lejos de enojarse, esto la excita y se ofrece a ayudarme en mi transformación.
La noche en casa de Blanca y Sergio dejó una huella imborrable. No fue solo el sexo, por intenso y plural que fuera. Fue la sensación de haber sido iniciados en un culto secreto, donde el placer era el ritual y los cuerpos, los altares.
Pasaron seis semanas antes de que el ginecólogo diera el visto bueno para reanudar la actividad sexual. La "cuarentena" no había sido de abstinencia para nosotros; hubo masturbaciones mutuas, sexo oral cuidadoso, pero la penetración y, sobre todo, la idea de compartirla de nuevo.
La revelación del embarazo fue un terremoto dulce que reconfiguró nuestra realidad. En la fría sala de espera del ginecólogo, Esmeralda sostenía la ecografía con manos que temblaban de emoción....
El sofá de Carlos ya no era un mueble; era el altar donde nuestros tres deseos se consumarían.
Samuel y Esmeralda son una pareja cuya vida da un giro inesperado cuando ella queda embarazada. Lo que comienza como una noticia emocionante se transforma en un viaje de autodescubrimiento y placer compartido. A medida que el embarazo avanza, Esmeralda se convierte en una diosa lactante.
Martín, un joven abogado machista que suele maltratar a su novia en público, es enviado a un centro de rehabilitación para ser educado.
Para reducir gastos, me mudo con un compañero de la universidad, para descubrir luego que es travesti
Nuestro protagonista es secuestrado, posteriormente le lavan el cerebro y lo reprograman con distintas personalidades femeninas.