Cornudo, pero con placer
Un día que ella no se encontraba en casa .. encuentro unos e-mail de alguien que comentaba lo bien que ella vestía .. lo seductoras de sus miradas .. lo sumisa que era .. lo bien que lo hacia ...
Relatos eróticos sobre besos
Un día que ella no se encontraba en casa .. encuentro unos e-mail de alguien que comentaba lo bien que ella vestía .. lo seductoras de sus miradas .. lo sumisa que era .. lo bien que lo hacia ...
Nosotros disfrutamos de la noche de burdel, es decir vimos todas las zorras, las conversamos, comparamos precios, pedimos descuentos, obtuvimos rebajas, pellizcamos muchas tetas y lamimos uno que otro culo, al terminar la noche y empezar la madrugada cerraban el local, entonces nos llevamos ese par de perras para un motel cercano, no metimos los 4 a una pieza y a culiar en forma.
No cabe duda de que la posibilidad de ir a su casa, sabiendo que allí estaríamos solos me atraía bastante, y no por el hecho de que sospechase lo que ocurriría, sino porque así podríamos charlar cómodamente, ver aquellas fotos, resguardarnos de la lluvia y del calor pegajoso de aquel día. No niego que me atraía la idea de estar él y yo a solas, porque además teníamos "pendiente" una especie de juego relacionado con un beso que habíamos quedado en retomar en ese encuentro.
El agua casi quemaba, tal y como a ti te gusta, la espuma y las sales con aroma a jazmines envolvían toda la bañera. Me coloqué frente a ti y te acercaste a mí, me besaste con pasión, tus carnosos labios devoraban mi boca, tu lengua bailaba con la mía en un abrazo húmedo. Colocaste tus piernas sobre las mías y te aproximaste más a mí, notábamos la cercanía de nuestros sexos.
La situación fue tan ardiente que Gambito quiso acariciar su trasero, por lo que deslizó sus manos suavemente desde su cintura para llegar hasta él. Al darse cuenta de lo que intentaba hacer, Rogue suspendió el beso y se apartó bruscamente
Llevaba ya uno año divorciada y prácticamente, salvo aventuras esporádicas, volcaba todo mi tiempo en el trabajo y en la educación de mis hijos. Soy una mujer atractiva y pretendientes no me han faltado nunca. Mis amigos comentaban que el divorcio me había sentado muy bien, estaba radiante.
Tengo 25 años, mido 1,74, tengo un cuerpo atlético, debido a que voy al gimnasio y suelo hacer ejercicio, ojos marrones, pelo castaño y largo. Según me dicen soy guapo, aunque yo no me lo creo.
Nuestra protagonista y su vecino, su nuevo y excitante amigo, están comiendo juntos en casa de ella. Y llega el momento en que él intenta besarla y acariciar su cuerpo. Los acontecimientos se precipitan y toman un giro inesperado.