Hasta los 20 años, cuando tuve que rellenar unos impresos en la universidad para solicitar una beca deportiva, en los que me pedían los datos de mis padres, no fui consciente de que, tanto mi padre, como mi madre, tenían los mismos apellidos que yo.

Todas las gestiones familiares las habían hecho siempre mis padre y yo nunca había sido consciente de ese «pequeño detalle».

Estábamos a principio de curso en la universidad y mi hermana ya se había ido a la ciudad en la que empezaría sus estudios de ingeniería química, que no los había en mi universidad.

Cuando llegué a casa mi madre estaba sola, porque mi padre estaba en uno de sus viajes de trabajo, eran las 7pm, así que después de darme una ducha y ponerme ropa cómoda de andar por casa me fui al salón, donde estaba mi madre viendo televisión.

Ella estaba con una de las batas qué usa habitualmente para estar cómoda, qué es como una especie de albornoz, abierta por delante, cruzada y sujeta por un cinturón de la misma tela en la cintura y debajo solo las bragas, porque en casa no usa nunca sujetador.

La di el beso que le daba siempre cuando llegaba a casa, me senté a su lado en el sofá y sin más preámbulos le pregunté a mi madre como era posible que todos tuviéramos los mismos apellidos, porque además nuestros apellidos no son nada comunes

Mi madre, por un momento, se me quedó mirando con cara de sorpresa, porque supongo que no esperaba que le hiciera esa pregunta, o al menos no esperaba que se la hiciera en ese momento.

Pero reaccionó enseguida y me dijo:

– Bueno, cariño, sabía que este momento tenía que llegar tarde o temprano, así que como ya no eres un niño, te lo voy a contar todo desde el principio.

Y ahí mi madre empezó a contarmelo todo desde el principio, tal y como me había dicho.

Empezó diciendome qué todos (mi hermana, que entonces tenía 18 años, también) teníamos los mismos apellidos porque ellos, mi madre y mi padre, eran en realidad hermanos y que, tanto a mi hermana, como a mi nos habían inscrito en el registro como hijos de madre soltera, ya que legalmente ellos no se pueden casar, por ser hermanos y que por eso llevamos todos los mismos apellidos.

Yo, lógicamente, me quedé sorprendido, porque, para mi, ellos dos eran mis padres y vivían como matrimonio, dormían juntos y por supuesto, tenían sexo, porque yo los había oído muchas veces cuando lo tenían, porque mi madre es bastante escandalosa.

Así que le pregunté a mi madre:

– ¿Entonces papá no es tu marido?

A lo que ella, un poco nerviosa, me contestó:

– Bueno, no es legalmente mi marido, porque al ser hermanos no nos podemos casar, pero somos pareja a todos los efectos.

Con lo de «A todos los efectos», mi madre me quería dar a entender, de manera sutil, lo de que mantenian relaciones sexuales.

Cosa que, como ya he dicho antes, yo ya sabía, porque nunca se habían cortado lo más mínimo, así que le dije:

– Eso está claro, ¿Entonces el es tu hermano y nuestro mi padre?

Ahí mi madre, ya visiblemente nerviosa me contestó:

– No, mi hermano es mi pareja, pero no es tu padre biológico, solo es el padre biológico de tu hermana.

Vaya, esto ya si que me dejo sorprendido, así que que le dije:

– ¿Y entonces quien es mi padre?

– Pues tu padre biológico es tu abuelo, mi padre.

Esto ya si que me dejó totalmente descolocado, así que, ansioso, le pregunté:

– ¿Como? ¿Tuviste sexo con tu padre y te embarazó de mi?

– Si cariño, eso es lo que pasó exactamente.

– Joder mamá, me estas dejando de piedra, cuéntamelo todo, porque no entiendo nada.

Mi madre, ya un poco más tranquila, me dijo:

– Ya me lo imagino, cariño. Yo sabía que te lo tendría que contar en algún momento y he estado esperando a que fueras lo suficientemente maduro para contártelo.

Ahora ya eres mayor de edad y te lo voy a contar, para que no te quedes con ninguna duda y sepas lo que hay por mi boca.

Y siguió contandomelo.

Su padre era un hombre autoritario y violento al que tanto su mujer como ella y su hermano tenían mucho respeto y miedo.

Todos tenían que hacer lo que el quisiera en cada momento y cuando bebía se volvía violento y lo pagaba con el que pillara por delante, principalmente, con su madre y con ella, un machista de los de entonces.

Su hermano que es tres años mayor que ella, siempre había sido su protector y no dudaba en enfrentarse a su padre, saliendo en su defensa, siempre que se ponía violento con ella.

Esto había creado un fuerte vínculo entre ellos, tal que ella veía a su hermano como su héroe y el a ella como una niña indefensa a la que proteger.

Que su hermano, en cuanto cumplió los 18 años y encontró un trabajo, se largó de casa y aunque ella se mantuvo en contacto con el, ya no estaba en casa para protegerla y su padre cada vez la trataba peor.

Hasta que una noche su padre llegó bebido y sin más, se metió en su cama y ella, por miedo, le dejó hacerle todo lo que quiso.

Esa noche perdió su virginidad con su padre borracho, con apenas los 18 años recién cumplidos.

A partir de ahí, el lo convirtió en costumbre y ya siguió teniendo sexo de forma continua con ella y como la trataba mucho mejor, ella no le ponía ninguna pega.

Todo ello con el conocimiento de su madre, que callaba por el miedo que le tenía y el desconocimiento de su hermano al que ella no decía nada, para evitar que se enfrentará a su padre.

Todo siguió así hasta que finalmente se quedó embarazada, cuando tenía 19 años.

Cuando se enteró su hermano, que tenía ya 22 años, la convenció para que se fuera a vivir con el.

Ella aceptó, se fue a vivir con su hermano y desde entonces vivieron juntos, como pareja.

Que a todos los efectos, su hermano es como si fuera mi padre, porque era quien me había criado desde que nací.

Yo estaba totalmente alucinado con lo que me estaba contando mi madre y entonces le pregunté por mi hermana, que tan solo era dos años menor que yo:

– ¿Y Ana? ¿Quién es el padre de ella? ¿Supongo que ella si será hija de tu hermano?

A lo que mi madre, ya totalmente calmada, por haberme contado todo lo que me había contado y viendo que yo no me lo estaba tomado mal, me contestó como si fuera algo obvio:

– Pues claro cariño, ella si es hija de mi hermano.

Mi madre estaba con su cara roja y con su respiración agitada, lo que había hecho que la parte de arriba de su bata se abriera un poco más de lo normal y me estuviera ofreciendo una generosa visión de sus exuberante tetas.

Mi madre, a pesar de su edad se mantenía en forma y tenía un cuerpo impresionante, 170 cm de altura, morena, ojos castaños…

Yo me había masturbando montones de veces pensando en ella y para mi, sus tetas eran como un imán, no podia evitar mirarselas como estaba haciendo en ese mismo momento.

Aquella conversación, por la que me acababa de enterar que mi madre había follado con su padre y estaba follando con su hermano y que los dos la habían embarazado, me estaba produciendo, además de la lógica sorpresa, una rara especie de excitación y, de la misma manera que yo tenia mis ojos fijos en el escote de mi madre, ella los tenia fijos en el enorme bulto que mi pene había formado en la fina tela de mi pantalón corto.

Separé mis ojos de sus tetas y sin ser todavía plenamente consciente de lo que significaba todo lo que mi madre me acababa de contar, mi mente se centró en que tenia ante mi la oportunidad de conseguir cumplir todas mis fantasías con mi madre, así que, con total descaro le dije:

– A ver mamá, por lo que me estas contando, has follado con tu padre, te quedaste embarazada de el y me tuviste a mi, luego te convertiste en la pareja de tu hermano, follaste y sigues follando con el, te embarazó y tuviste a mi hermana, supongo que con semejantes experiencias, no tendrás ningún inconveniente en follar también con tu hijo.

Para mi sorpresa, mi madre, que se ve que era totalmente consciente de que la podría salir por ahi me contestó con una sonrisa en su cara:

– Siempre me imaginé que cuando llegara este momento, tu reacción iba a ser está, porque aunque siempre lo he disimulado, no soy tonta y sé muy bien la atracción qué sientes por mi como mujer, tu forma de mirarme te delata, cariño.

– Pues si mamá, siempre he estado loco por ti y para ser sincero, te diré que me he masturbando muchísimas veces pensando en ti, en ese cuerpazo que tienes.

– Lo sé cariño, porque llevo años lavando tus calzoncillos.

Me dijo esto con una risa nerviosa y yo le dije:

– ¿Y entonces, mamá?

– Pues que tienes toda la razón y todo el derecho a disfrutar qué mi cuerpo, así que a partir de ya mismo puedes cumplir todas tus fantasias y no necesitarás volver a masturbarte nunca más pensando en mi.

Yo totalmente excitado hice lo que estaba deseando hacer, abrí su bata dejando sus tetas totalmente al descubierto y me lancé a comérmelas como loco.

Mi madre me acariciaba mi cabeza con sus manos y me dijo:

– Tomatelo con calma cariño, que no te las va a quitar nadie, van a ser tuyas cada vez que quieras.

Me dejó disfrutar un rato y después me dijo:

– Vamonos a la cama, cariño, que estaremos más cómodos y podremos dar rienda suelta a todas nuestras fantasías, porque yo también tengo muchas fantasías contigo, que ya te iré contando.

Nos fuimos a su dormitorio y nadamas entrar, los dos nos quitamos la poca ropa que llevábamos puesta y nos quedamos completamente desnudos.

¡Madre mía, que cuerpazo tenía mi madre!

Nos abrazamos y empezamos a acariciarnos, yo mido 180 cm, con lo que soy un poco más alto que ella, así que mi pene, totalmente empalmando quedaba a la altura se su bajo vientre y los duros pezones de sus tetas se clavaron en mi pecho.

Nos fundimos en un apasionado beso mientras nuestras manos recorrian el cuerpo del otro.

Mi madre agarró con una de sus manos mi pene y tiró suavemente de él, acercándose de espalda a la cama, se sentó en el borde y comenzó a chuparmela con verdadera maestría.

Yo acariciaba su pelo mientras ella me la chupaba y le dije:

– Para mamá, que vas a hacer que me corra ya mismo.

Ella sacó mi pene se su boca y me dijo:

– Es lo que quiero que hagas, esta es una de mis fantasias, tragarme el semen de mi hijo, así que, correte y disfruta, porque así, luego cuando me la metas, duraras más.

¡Joder con mi madre! No se andaba con remilgos.

Así que dicho y hecho, sujete su cabeza con mis dos manos y comencé a correrme dentro de la boca de mi madre.

Ella era una auténtica maestra y lo tragó todo sin dejar escapar ni una gota, fue sin duda, la mejor mamada que me habían hecho en mi vida… Ufff

Cuando termine de correrme, saque mi pene de su boca y le dije:

– Tumbate para atrás y deja las piernas abiertas, que ahora me toca chupar a mi.

Ella soltó una risitas de cómplice, se puso cómoda para lo que sabía que venía a continuacion y me dijo:

– Seguro que está es una de tus fantasias, pero, te digo, que también es otra de las mías.. Jajaja

Yo metí mis fauces entre sus muslos y comencé a comerme su coño, chupandolo y lamiendoselo por todas partes, hasta que mi madre soltó un grito y mi boca empezó a llenarse del flujo de la corrida del orgasmo que estaba teniendo.

Tragué todo y seguí chupandoselo… Ummm

Su sabor… Su olor… Todo me volvía loco y al placer que estaba sintiendo, le añadí el morbo de pensar que por allí había salido yo hacía 20 años… Uffff

Sin más preámbulos aque mi cabeza de allí, levanté sus piernas, apunte mi pene a la entrada del chorreante coño de mi madre y de un solo empujón se la clavé hasta dentro.

Mi madre lanzó un grito, mezcla de sorpresa, porque no se esperaba que se la metiera así y mezcla del placer de ver cumplida otra de sus fantasias, que, por supuesto, también había sido una de mis fantasías favoritas, meter mi pene dentro del coño de mi madre.

Empecé a follarmela con penetraciones profundas y rápidas.

Mi madre gemia todo el tiempo, mirándome fijamente, supongo que para tener la certeza de que era su hijo el que se la estaba follando.

Se la había follado su padre, se la había follado su hermano y ahora se la estaba follando su hijo, todo una vida de relaciones incestuosas.

Como me había dicho cuando me la chupo, ahora tardé más en correrme, pero después de follarmela por más de veinte minutos, por fin sentí que me iba a correr, así que le dije:

– Mamá, me voy a correr, lo hago dentro o me salgo y me corro en tus tetas.

Ella jadeando me contesto:

– Correte dentro, mi vida, quiero sentir el calor de tu semen dentro de mi útero.

Yo ya sin poderme contener empecé a lanzar mis disparos de semen dentro de lo más profundo del coño de mi madre, cumpliendo así, por fin, mi fantasia más recurrente cuando me masturbaba pensando en ella, llenar el coño de mi madre con mi semen… Uff

Mi madre al sentir el calor de mi semen empezó a gemir muy fuerte y cerró sus ojos para sentir el placer más profundo…

Cuando termine de correrme se la saqué y me tumbe a su lado completamente feliz.

En tan solo un par de horas había cumplido mis principales fantasías con mi madre y lo mejor de todo es que de ahora en adelante podría seguir disfrutando de su maravilloso cuerpo.

Mi madre me sacó de mis pensamientos y me volvió a la realidad, una realidad que ella tenía pensada desde hacía tiempo y que yo nunca me hubiera imaginado.

Me abrazó, comenzó a comerme a besos y luego empezó a decirme.

– A ver cariño, tenemos que hablar sobre lo que ha pasado y sobretodo de lo que va a pasar de ahora en adelante.

– Pues sí mamá, porque yo quiero saber como nos lo vamos a montar ¿Se lo vas a contar a tu hermano cuando venga? ¿Le vas a decir que además de follar con tu padre y con él, ahora también has follado con tu hijo?

– Pues si, eso es exactamente lo que le voy a decir, pero no te preocupes, porque el ya sabe que esto iba a terminar pasando más pronto que tarde.

– Osea, que ya lo teniais vosotros hablado, que también follarias conmigo.

– Si mi amor, entre nosotros no hay secretos, pero cuando te has corrido dentro de mi he sentido algo que ya he sentido otras dos veces, solo que de una forma más intensa.

– ¿Ah si? ¿Y que es lo que has sentido, además de un placer que te hizo gemir y cerrar los ojos?

– Pues lo mismo que sentí cuando mi padre me preño de ti y que volví a sentir cuando mi hermano me preño de tu hermana.

Yo un poco asustado le pregunté:

– ¿Crees que te he podido embarazar?

– No, cariño, no me has podido embarazar porque tengo puesto un DIU, pero he sentido la necesidad de que me embaraces tu también. Me embarazó mi padre, me embarazó mi hermano y ahora quiero que me embarace también mi hijo.

– ¡Joder, mamá! Que pasada ¿no? ¿Lo estás diciendo de verdad? ¿De verdad quieres que te embarace yo también?

– Si mi vida, siempre que tu quieras, claro.

– Por supuesto que quiero, mamá, si ese es tu deseo, yo lo haré encantado.

– Muy bien, pues dentro de tres o cuatro días tiene que venirme la regla, así que pediré cita con mi ginecóloga, para que me retire el DIU, porque, tanto para ponerlo, como para quitarlo hay que hacerlo cuando se está con la regla y luego, en cuanto termine mi regla y ya sin el DIU, podremos follar sin ningún problema, hasta conseguir que me embaraces.

– ¡Joder, mamá!, ya veo que lo tienes todo bien pensado, pero ¿Que pasará con tu hermano?

¿No crees que el también querrá seguir teniendo sexo contigo, aunque tengas sexo conmigo y el esté de acuerdo?

– Por eso no te preocupes, el podrá seguir follandome, pero por el culo. Hasta que me quede embarazada, solo te podrás correr dentro de mi coño tu.

– Vaya, ¿Es que tu hermano también te folla por el culo?

– Pues claro, cariño, es algo que a los dos nos gusta practicar también, yo le cogi el gusto cuando empezó a follarme mi padre, también por ahí, el fue el primero que me desvirgó por todos los agujeros de mi cuerpo.

– ¡Joder, mama, que pasada!! Pero entonces cuando tu padre comenzó a tener sexo contigo ¿A ti te gustaba lo que te hacía?

– Bueno, a ver, cariño, al principio yo le dejaba hacer lo que el quería, porque le tenía miedo, pero luego ya, poco a poco, empezó a gustarme todo lo que me hacía.

– ¿Todo lo que el te hacía? ¿Como que te gustaba todo lo que te hacía?

– A ver, cariño, como ya hemos hecho lo que hemos hecho y vamos a seguir haciendolo de ahora en adelante, no me voy a andar con remilgos, SÍ, me gustaba mucho todo lo que el bestia de mi padre me hacía.

El me desvirgó por la vagina, me desvirgó por el culo y podríamos decir que también me desvirgó por la boca, porque su verga fue tambien la primera verga qué chupé con mi boca.

– ¡Joder, mamá! Eres una auténtica salida.

– Pues si mi amor, yo soy como soy, porque mi padre me hizo así, me encanta el sexo duro, soy una ninfomana, mi hermano lo sabe y me satisface cuanto puede y ahora ya, también te tengo a ti, que me imagino, por lo que llevo visto hasta ahora que has salido también al bestia de tu padre/abuelo…

– De eso puedes estar segura, mamá y más después de todo lo que me estas contando.

Te follaré sin parar, te embarazaré y al igual que tu padre y tu hermano, te follaré también por el culo y por la boca, voy a llenarte de semen por todos los agujeros de tu cuerpo, mamá.

– Así me gusta, este es mi hijo, el nuevo macho que me va a preñar, todo mi cuerpo es tuyo y puedes hacer con el todo lo que te apetezca hacer.

– Gracias mamá, no te defraudaré, ya lo veras.

Oye, y una cosa, cuando hablemos todo esto con tu hermano, ¿Podremos follarte los dos a la vez? ¿Te atreverias a hacer un trio con tu hermano y tu hijo?

– Jajaja, ya veo que no me equivocaba cuando te comparaba con el bestia de mi padre.

Pues claro que me atreveré a hacer trios con vosotros dos, pero, hasta que me embaraces, solo tu te podrás correr en mi vagina.

Despues de esa conversación ya os podéis imaginar cual fue la siguiente fantasía que cumplimos mi madre y yo.

Pues sí, me la follé por el culo.

Era la primera vez en mi vida que me follaba a una mujer por el culo y fue algo realmente increible.

Mi madre gemía como loca, pidiéndome ya sin ningún tipo de reparo qué la diera fuerte.

Y le di fuerte, ya te digo que le dí fuerte, como me había corrido ya dos veces, una vez en su boca y la otra en su coño, ahora tardé un buen rato en llenarle sus tripas de semen… Ufff

Despues de cenar y recuperar fuerzas, nos fuimos juntos a la cama y volví a follarmela por todos sus agujeros, hasta que ambos terminamos agotados y nos quedamos dormidos.

Al día siguiente, cuando regresó su hermano de su viaje de trabajo, mi madre se lo contó todo.

Luego, cuando llegué yo por la tarde, estaba ella sola y me contó a mi su conversación con su hermano y que él había reaccionado tal y como ella pensaba que iba a reaccionar, que estaba de acuerdo con todo lo que nosotros habíamos hablado y que cuando volviera esa noche ya lo hablaríamos los tres juntos.

Y así lo hicimos cuando el llegó, lo hablamos y no solo lo hablamos, sino que, después de cenar, nos metimos los tres juntos en la cama y nos montamos nuestro primer trío.

Mi madre tuvo por primera vez las vergas de su hermano y de su hijo dentro de su cuerpo y lo disfrutó como una auténtica hembra en celo.

Como todavía tenia puesto el DIU, no tuvo ningún inconveniente en que su hermano se corriera en su vagina, porque yo le había cogido gusto a metersela por el culo.

La dimos caña y la llenamos de leche por todos sus agujeros, hasta que su hermano y yo caímos agotados.

Ella parecía que estaba tan fresca, después de habernos deslechado a los dos.. Ufff

Tres días después, le vino la regla y su ginecóloga le quitó el DIU, con lo que, a partir del momento que terminó su regla, unos días después, ya estaba en condiciones de poder quedarse embarazada.

Y nos pusimos a ello, tal y como ella había dispuesto.

Yo me la follaba diariamente y me corría dentro de su vagina, algunos días hasta dos o tres veces.

Y como ahora, cuando follabamos, los dos éramos conscientes de que lo hacíamos buscando un embarazo, cada vez que me corria dentro de su coño, mi madre se volvía literalmente loca.

El morbo de pensar que en ese momento la podía estar embarazando su hijo era lo más de lo más.

Yo, cuando veía que me iba a correr, se la metía hasta el fondo, me quedaba quieto, apretando para que mi semen le entrara directamente en su útero y le decia:

– Ahí te va todo mi semen, mamá…te estoy embarazando, mama… Tu hijo que está preñado… Ahahah

Ella, al sentir el calor de mi semen dentro de lo más profundo de su cuerpo, entre gemidos, gritaba:

– Siiii… Siiii… Embarazarme… Preñameeee, siii.. Quiero tener un hijo tuyooo… Un hijo de mi hijooo… Ahahah… Ahah…

Mi madre tenía un orgasmo cada vez que la llenaba con mi semen y luego se quedaba totalmente relajada, con una cara de felicidad total, supongo que pensando que su hijo la acababa de embarazar, que era su máxima ilusión en esos momentos.

Su hermano se tenía que conformar con mamadas y sexo anal, pero el estaba tan contento, porque se moría de ganas de ver a su hermana embarazada de su hijo.

Y sucedió lo que tenía que suceder, mi madre ya no volvió a ver la regla, quedó embarazada en el primer mes después de quitarse el DIU.

El día que se hizo la prueba y confirmó su embarazo, para celebrarlo hicimos un trío y esa vez su hermano ya se la pudo follar por el coño y correrse dentro de ella, porque ya no había ninguna duda que su embarazo era de su hijo y yo me la pude volver a follar por el culo, que me encantaba y a ella también.

Cuando nos corrimos los dos casi a la vez dentro de su cuerpo, ella estalló en un fuerte orgasmo, porque era la primera vez que estando embarazada la follaban sus dos machos… Gritaba..

– Ahahah… Siiii… Correros los dos dentro de esta pobre mujer embarazadaaaa.. Hahah

Su hermano y yo nos reímos de la gracia, mientras seguíamos vaciando todo el semen de nuestros testiculos dentro de «la pobre embarazada»… Jajaja

Mi madre, por fin había conseguido lo que pocas mujeres pueden conseguir, quedarse embarazada de su padre, primero, de su hermano, despues y ahora también del hijo que tuvo con su padre y todo ello, con tan solo 40 años recién cumplidos.

Cuando mi hermana vino a casa para pasar las vacaciones de Navidad, se encontró a su madre embarazada.

Y… Al igual que hizo conmigo en su momento, mamá se lo contó todo, desde el principio, hasta el final.

Como es lógico, mi hermana alucinaba con todo aquello, pero, después de muchas preguntas y respuestas, le hizo a su madre la pregunta definitiva:

– ¿Y que pasa conmigo, mama?

A lo que mi madre, que se esperaba esa pregunta u otra parecida, ya tenía preparada la respuesta, así que le dijo:

– Eso depende de ti, de lo que tu quieras hacer, como eres mujer y ya mayor de edad, puedes optar por seguir los mismos pasos que yo o hacer una vida totalmente distinta.

Al parecer mi hermana no se lo pensó mucho, porque inmediatamente le contestó:

– A ver, mamá, visto lo visto y lo felices que sois vosotros, tengo muy claro que quiero mantenerme dentro de nuestra familia, así que, solo dime lo que debo hacer y lo haré.

Mi madre visiblemente emocionada y feliz le dijo que lo hablaría con su padre y con su hermano, para que nos lo montaramos de manera que la embarazara primero su padre y después, ya más adelante, también su hermano, tal y como había hecho ella.

Despues nos reunimos los cuatro y todos estuvimos de acuerdo.

Pero eso ya es otra historia que os contaré en su momento.

Solo os adelanto que mi madre tuvo una preciosa niña, con lo que había conseguido completar el círculo qué ella misma se había propuesto desde que la embarazó y tuvo un hijo con su padre, luego también la embarazó y tuvo una hija con su hermano y ahora, la había embarazado y había tenido otra niña con su propio hijo, el hijo que tuvo con su padre.

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