Lo sucedido pasó recién cumplidos los dieciocho años, con mi abuelo (papa de mi mama).

Mis fantasías sexuales comenzaron desde temprano y las compartía con mis amigas.

Un día una de ellas se sinceró conmigo y me contó que ella había empezado a probar cosas con su abuelo.

- ¿Que cosas? Le pregunté.

- Pues, besos y caricias.

- Bueno, eso es de lo más normal.. Le contesté

A lo que ella, ya más decidida, me respondió:

- Pero besos con lengua y caricias íntimas, me ha enseñado su pene gordo y duro y yo se lo he agarrado y he tocado también sus testiculos gordos y peludos.

- Ah, bueno, eso ya es otra cosa y ¿Algo más?

- Bueno, una vez, cuando le agarré su pene, me dijo que se lo meneara, lo hice y al rato botó su leche por la punta y me llenó toda la mano, la probé con la lengua y sabía como yogur.

Eso que me contó mi amiga, cambió mi forma de ver a mi abuelo

En ese tiempo mi abuelo se estaba quedando en la casa de mis padres porque se habia accidentado y estaba con yeso en el brazo.

Era un día de calor, mis padres trabajan y salian desde temprano y llegaban tarde noche a casa.

En ese entonces estaba preparandome para ingresar a la universidad y mis padres me dijeron que cuidara de mi abuelo ya que estaba en casa mucho tiempo.

Mis hermanos al ser mayores, ya se habia casado uno y el otro vivia con su novia.

Mi relación con mi abuelo fue siempre muy buena, fue siempre como mi mejor amigo.

Era costumbre de nosotros que al vernos nos damos un besito en la boca, bien inocente y con dulzura.

Siempre fue así, desde niña el me tenia mucho aprecio y me daba muchos regalos, como se diria era su consentida.

Ese día debía ir a casa al regresar de mis clases en la academia.

Mi abuelo es alto y arrugadito, como siempre lo llamaba, tiene ojos marrones y una sonrisa que me encanta y para sus 69 años, se mantenia muy bien.

Cuando me abrió la puerta nuestras miradas se cruzaron y nos dimos un gran abrazo y el clásico besito en la boca.

Pero yo, dejándome llevar por lo que, recientemente, me había contado mi amiga, hice que ese besito fuera mas largo de lo acostumbrado y, para mi sorpresa, senti como mi abuelo metio un poco su lengua en mi boca.

Almorzamos juntos y hablamos de muchas cosas.

Noté como el me miraba distinto a otras veces.

Me dijo que desde que falleció mi abuela, el se ha sentido muy solo y de eso también hablamos.

Por la forma en que me dijo eso, me dio mucha pena de el y me senté en sus rodillas para así estar mas cerca de él y acariciarle el cabello, pues eso le gustaba mucho.

Fue entonces que me acerque a darle un beso, nuestras bocas se juntaron y mi corazón comenzó a latir bien fuerte, lo que me llevó a abrir mi boca y ofrecerle mi lengüita, ambas se juntaron y estuvimos así por unos minutos mientras el me acariciaba las piernas y me abrazaba con fuerzas.

Despues del beso ambos reaccionamos, el se puso de pie y se fue a su cuarto, no sin antes pedirme disculpas por lo que pasó.

Esa tarde fue tranquila pero mis pensamientos hacia mi abuelo iban en aumento.

Había decidido dormir un rato, generalmente duermo boca abajo y fue que golpean la puerta y era mi abuelo, preguntándome que quería de cenar.

Le dije que pasara y se quedo en silencio por un rato, no sabia que pasaba y era que mi faldita estaba un poco levantada y se me veía mi colita y estaba con una tanga pequeña.

Y el me dijo sonriendo:

- Nunca pensé que habías crecido tanto, que ya eres toda una preciosa mujer.

Yo, no se muy bien porqué lo dije, pero le dije:

- ¿Te gustaría tocarme abuelo?

El me contestó:

- Me encantaría mucho hacerlo si tu me dejas, cariño, estas hermosa.

A lo que yo, ya totalmente decidida, le dije:

- Puedes hacerlo, abuelo.

Entonces el se arrodilló cerca de la cama y comenzó a acariciarme las piernas, muy tierna mente, hasta llegar a mi cola, la acarició muy despacio, lo que hacia que me volviera loca y despacito comenzó a buscar con sus dedos mi vaginita, que comenzaba a estar mojadita.

Todavía estaba boca abajo y comencé a gemir de placer, me di la vuelta y le ofrecí mi pubis, lo que con gusto comenzó a acariciar sobre el ya que lo tenia afeitadito.

Yo ya muy caliente le dije:

- Quiero besarte abuelo.

El se acercó a mí y me besó, metiendome su lengua dentro de mi boca, mientras me seguía acariciando ya con movimientos en sus dedos corriendo mi tanga a un lado.

Seguíamos besándonos, ya con pasión, y de repente busco meter su mano por debajo de mi polo.

Lo dejé hacer y me saco el sostén, yo sentía que quería ser de él nada mas.

Mis senos salieron, se acercó y comenzó a besarlos, chuparlos y morderlos.

Yo le acariciaba el cabello, mientras él me lamía los pechos, me acariciaba mi vaginita con sus dedos y me decía que estaba muy linda y que hacia mucho tiempo que no disfrutaba así de una mujer.

Yo ya, demasiado caliente, le dije:

- Hazme tu mujer, abuelo, quiero que me lo hagas ahora.

El me besó de nuevo, me saco la tanga y comenzó a acariciarme el clítoris.

Que placer más increíble sentía... Ufff

Acercó su boca y su lengua recorría mis labios mayores, jugaba con mi vaginita hasta que no aguanté mas y tuve mi primer orgasmo.

Le sostuve la cabeza para que no se moviera, pues mis jugos salían como nunca antes, pero sabia que de todos modos no la iba a sacar ya que el seguía jugando con la lengua en mi vagina, lamiendo y tragándome mi corrida.

Nos besamos de nuevo mientras yo le sacaba su pantalón y el calzoncillo.

Le saqué su pene, y uffff, estaba bien dura y grande.

Mi abuelo me acercó la cara hacia su pene y comencé a darle besitos.

Me gustaba mucho, luego abrí mi boca y comencé a chuparlo, no era muy experta, pero si sabia de eso, a pesar que sentia un olor bien fuerte, que me embriagaba aun más.

Sentir como entraba y salía de mi boca, lo sentía sobre mis labios y cada vez aumentaba mis movimientos del mete saca.

El me decía:

- Sigue hijita, sigue, que bien lo haces, eres un ángel.

Hasta que soltó una exclamación por parte de él y sentí que algo tibio inundaba mi boca.

Mi abuelo se estaba corriendo en mi boca.

Sentí dos chorros de su semen en mi boca.

Quería sacarlo de ahí pero la prisa me hizo tragarlo y fue que lo saboree y tragué todo.

Despues el se bajó de mi cama, nos tomamos de las manos y me llevo a su cuarto donde la cama es más grande.

Nos sacamos el resto de ropa que teníamos y nos acostamos juntos.

Yo comencé a besarlo de nuevo, luego le besé el pecho y bajé hasta su pene, para chupárselo de nuevo.

Sentía como iba creciendo de nuevo en mi boca y como mi abuelo gemía de placer, eso me excitaba aun más.

Cuando ya estuvo grande y duro, me acosté a su lado y mi abuelo se voltio hacia mi acariciándome el cuerpo, hasta que comencé a gemir también.

- Lo quiero dentro de mí, abuelo, quiero sentirte... le dije.

- Hace mucho que no hacia esto con una mujer.

Guié su pene hacia mi vaginita y el comenzó a empujar.

No fue difícil que entrara ya que estaba bien lubricada.

Comenzó a entrar cada vez mas profundo y despacio comenzó así a meterla y sacarla.

Me lo hacia lento pero lo disfrutaba mucho.

No tardé en venirme, tuve un orgasmo muy rico... Ufff

Mi abuelo trataba de aumentar sus movimientos, yo lo ayudaba un poco, hasta que me dijo que no aguantaba mas.

Le dije que no terminara dentro de mí, pues no me cuidaba.

El me la sacó y sentí que algo calentito caía en mi vientre.

Después se acostó a mi lado, se le notaba fatigado del esfuerzo realizado.

Yo quería chupárselo de nuevo, así que me dedique a limpiarle el pene por varios minutos, hasta que los dos quedamos dormidos hasta la noche.

Nos levantamos abrazados y decidimos ducharnos juntos.

Desde ese día cuando llegába a la casa de mis clases en la academia nos sentábamos en el sofá y nos acariciábamos.

Le gustaba mucho que usara faldita corta así el podía acariciarme mi vaginita.

Luego hacíamos el amor por las tardes y siempre terminaba fuera de mí.

Cuando regresaban mis padres nos notaban muy sonrientes y jugabamos juntos.

Eso le gustaba a mi mama ya que le distraia mucho a su papa despues de la muerte de la abuela.

Mi abuelo se quedo un año mas y nos lo pasamos follando casi a diario.

Yo, comencé a tomarme la píldora anticonceptiva y ya mi abuelo se corría dentro de mi, sin problema.

Eso aumentó aún más el placer para los dos y teníamos unos orgasmos muy ricos.

A mi me seguía gustando también tomar su semen por mi boca y durante ese año, mi abuelo llenó mi boca y mi vagina de semen.

De ahí se fue a la casa de otro tio ya que todos los hermanos se turnaban en cuidarlo.

Yo ya me había acostumbrado a tener sexo a diario con mi abuelo y cuando se marchó, sentí la necesidad de buscarme un sustituto, sin salir de casa, a ser posible y no me costó mucho conseguirlo.

Mi abuelo había inculcado en mi el deseo por los hombres mayores.

Pero eso ya es otra historia...

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