Con El Sello de Morbo y Placer…

Mi hija Lupita o “Pita” como le decimos de cariño. Me llamo Lucas, 40 años, casado, con unos 5 hijos. Mido 1.96m, soy de cabello negro azabache y tengo ojos azul cielo, sonrisa arrogante me dicen. Tengo el cuerpo diría que atlético me cuido y me gusta ejercitarme, siempre me ha gustado el ejercicio, y verme bien, que quieres que te diga musculoso de cuerpo macizo parecía un jugador de Rugby o algo parecido, manos y pies grande, vos gruesa, piel blanca algo tostada por el sol, pechos fuertes pectorales grandes brazos y piernas musculosas, espalda ancha, era un tipo que imponía presencia, mi mayor atributo es mi miembro fui bendecido con un muy buen miembro mi polla es de 26 centímetros de largo y 15 de circunferencia no muy grueso pero si largo un par de bolas grandes y unas ganas que antes tenía mucho, pero luego se fue apagando hasta no hace mucho, de ahí esta historia. Me he dedicado a la agricultura y me va muy bien. Vivo rodeado de comodidades y podría decirse que mi negocio trabaja por sí solo por lo que tiempo de sobra siempre he tenido…

Pita es la mayor de mis 5 hijos, tengo 1 varón y 4 mujercitas. Ella tiene 19 años. De estatura mide 1.71, es delgada pero tiene un par de senos nada despreciables y de buen tamaño… lo mejor o lo que más me gusta de ella son sus piernas y su culo, paradito y respingado como siempre me han gustado… tiene un cuerpo muy bonito y de cara es preciosa: rasgos finos, de ojos azules, cabellera larga y rubia. Labios carnoso boca pequeña en forma de corazón y sus pecho, sus curvas marcadas su cola endiablada sus medias eran 96-57-100, senos firmes luchaban contra la gravedad se cola bien parada redondeado, piernas carnosas

Mi relación con ella siempre había sido acorde; aunque no te voy a negar que varias veces me sorprendiera en la faena mirándole las tetas o el culo. Nunca dijo nada o recriminó, tan solo sonreía nerviosa y avergonzada pero ese distanciamiento cambiaría con el tiempo y todo empezó cuando, debido al día de las Lupitas, le regalé un enorme ramo de rosas pues no se me ocurría que más comprarle. Sin querer el momento a solas con ella se propició y cuando se lo entregué se le iluminaron los ojos y su sonrisa era tan grande que creí que nunca iba a dejar de sonreír.

--¡Me has hecho muy feliz papi! Nunca me lo hubiera imaginado… ¡¡Es la primera vez que me regalan flores!!

Enseguida se puso a dar vueltas como bailando, abrazando su ramo de rosas mientras yo me reía gustoso de las tonterías de mi chiquita. Cuando se detuvo me miró de nuevo, me abrazó y me apretó contra su cuerpo para darme un fuerte beso en la mejilla… el abrazo duró tanto que me empecé a poner incomodo… podía sentir su pecho contra el mío y claramente sentía su forma y turgencia, sentí el calorcito de su vientre y por un segundo me olvidé de donde estaba y la abrasé tan fuerte como ella me abrazaba. Luego se volvió a acercar y, sorprendiéndome, me dio un besito de pico en los labios.

--Eres mi príncipe azul papi… ¡Gracias! No hay un hombre que sea mejor que tú... -Se dio vuelta y salió de mi vista huyendo como cuando una chiquilla se porta mal… mi mirada siguió el vaivén de su culo y el pito se me puso tan duro como hacía años no se me ponía…

--A esta chiquilla le falta un novio… -Pensé y enseguida recordé a Raúl.

Un chico afeminado con el que ya varias veces le había visto salir. No pude evitar imaginarla con Raúl follando en el cine o en su carro y cuando menos lo pensé me encontraba en mi lujoso estudio frotándome la verga…

--Definitivamente Pita ya es toda una mujercita y necesita que alguien se la coja duro… necesita que alguien tome riendas y le enseñe que en la vida un cuerpo como el suyo esta para gozarse y disfrutarse… No puede andar un manjar de hembra como ella sin dueño... ¿¿¿Pero Raúl???... Ese chico a leguas se nota que es un maricón de closet… No sabría tratar a mi Pita… -Aquella tarde termine masturbándome ferozmente…

Por primera vez solté chorros de semen pensando en Pita y llegué a la conclusión de que quien mejor que yo para mostrarle de que están hechos los hombres. Ya con el morbo dentro de mi ser… comencé a actuar y los momentos a solas con Pita comenzaron a ser más frecuentes. La condenada nena parecía no tener la malicia de sospechar mis intenciones hacia ella pues continuamente me daba abrazos y besos que con el tiempo se convirtieron en ligeros picos en los labios tan comunes que incluso habíamos adoptado la costumbre de saludarnos y despedirnos de esa forma. Nunca voy a olvidar la cara de INCRÉDULA de mi esposa la primera ocasión que me vio besando de pico a mi hija. Ella tan recatada supongo que trago saliva y se le vino encima el mundo pero mi dominio en la familia y sumisión y obediencia a mi junto con su educación obediente le hacía guardar silencio y no recriminarme nada... quizás ahora que veo las cosas hacia atrás y con todos los movimientos que hay por hacer un mundo mejor considero que el dominio total de la familia es perjudicial pero no es parte del relato así que optaré por no analizarme. Como te dije antes, Pita parecía no percatarse de lo mal que estaba andar besando al lobo en los labios y pronto decidí retomar trabajo de oficina y para ello contraté a la mejor asistente que conocía ¡Mi hija Pita! Lo anterior me dio más tiempo a solas con ella y fue así que luego del instituto pasaba por ella y la llevaba a la oficina con la intención de “enseñarle” a llevar las finanzas del negocio familiar.

--Me gustaría que terminando el colegio estudiaras para contadora y seas mi asistente en todo momento… Quiero que aprendas a ver todos los movimientos del negocio familiar.

Pita sonreía gustosa y no paraba de abalanzarse sobre mí y nos besábamos ya no tan de pico sino que ahora los besos parecían durar un poco más. Pasábamos las tardes en la oficina y regresábamos a casa ya noche. En nuestras conversaciones ya nadie participaba pues seguido hablábamos de ingresos y egresos y esto me facilitaba tenerla a solas pues los demás se aburrían. Una noche mientras nos preparábamos para dormir, mi esposa se atrevió a insinuarme que Pita necesitaba convivir más tiempo con chicos de su edad.

--¿Más tiempo? ¿Que acaso no te has dado cuenta que ya tiene novio?

--¿¿En serio?? -Preguntó sorprendida y tranquilizándose un poco. Supongo que vio peligro de que un viejo lobo de mar como yo anduviera tan cerca de esa preciosa criatura...

--El tal Raúl… no le digas que te lo conté… -Le dije mintiéndole pero parecía estar más tranquila.

Como dije antes, creo que ella con su experiencia olfateaba ya un poco hacia donde iba el lobo… ¡Y no estaba nada equivocada! Durante las tardes en la oficina comencé a consentir a mi hija de tal forma que ella ya se atrevía a sentarse nuevamente en mis piernas, como cuando era más pequeña con la diferencia que a esta edad estaba hecha toda una mujer, mientras bebíamos helado y conversábamos… Pero había algo en ella que había cambiado… su forma de mirarme y hablarme parecía ser distinta… el tono de su voz era más cariñoso y meloso, sus miradas me derretían y parecía mover su cuerpo con mucho más encanto ¡¡¡Ese par de tiernas nalgas me estaba volviendo LOCO!!!! ¡Su balanceo parecía hipnótico! Sus pláticas eran despreocupadas y parecían rellenarme de juventud. Cuando la tenía sentada en mis piernas no paraba de pensar en lo afortunado que era…

--“¿¿¿Cuantos hombres no quisieran tenerla así???”

A veces, mientras charlábamos en la oficina o incluso cuando salíamos y caminábamos rumbo al coche, entrelazábamos las manos como dos enamorados… esas manitas traviesas me hacían sentir joven de nuevo, yo no veía nada de malo en ello, a final de cuentas solo era contacto de dedos, no es que le estuviera agarrando las tetas o el culo... ¿O sí? ¿Sería igual de peligroso? Pero la magia siempre terminaba al llegar a casa, incluso ya teníamos nuestra propia rutina de conclusión:- tan pronto bajábamos del coche, nos despedíamos con un tierno besito en los labios y nuestras miradas parecían gritar.

--“Me gustaría llegar a más…”

Y esto era refrendado por su mirada seductora y fugaz que añadía.

--“Duerme con los angelitos papi… y piensa mucho en mí…”

Nuevamente otro besito en los labios y su contoneo de despedida siempre sensual y seductor. No sé cuantas semanas duramos así… lo único que me hacía no divorciarme e irme a vivir con ella era el miedo a equivocarme… el miedo a que todos esos juegos efectivamente fueran producto de su inocencia y las seducciones no fueran más que imaginaciones mías Al recostarme en la cama, junto a mi esposa, que de mujer ya no quedaba nada, siempre miraba el techo con los ojos como platos y así pasaban las horas hasta que me ganaba el sueño.

--“¿Pita se había convertido en una obsesión o era algo más?”

Una tarde finalmente varias de mis dudas comenzaron a disiparse y fue gracias a que Pita tomó acción… Recuerdo perfectamente que se encontraba disfrutando de su helado favorito sentada en mis piernas cuando de pronto exclamó.

--Ayyy papito como me gustaría aprender a besar…

No supe que decir, tan solo sonreí y luego de unos segundos pregunté.

--¿Y para que quieres aprender a besar si ni siquiera tienes novio?

--Por eso mismo… porque quiero tenerlo…

No dije nada, guarde silencio. En ese momento sentí celos y envidia del pendejo que pudiera llegar a ser su novio.

--¿Qué hay de Raúl?- pregunté tragándome mis celos.

--Raúl actúa como un niño…

--Querrás decir como una niña… -pensé pero logre disimular.

--Yo quiero que mi primer novio sea alguien como tú…

Enseguida mi virilidad comenzó a crecer en mi entrepierna y creo que ella debió sentirla en su culito pues dio un ligero saltito y se sonrojó. Luego de eso comenzó a hablar con más nerviosismo y pausadamente como si se estuviera agitando…

--“Es ahora o nunca”… -Pensé. --“Ya sintió mi verga en el culo… sabe al 100% cuales son mis intenciones con ella y si no hago un movimiento terminaré alejándola de mi vida para siempre”…

Perdí el hilo de la conversación con mi hija, creo que ya no supe ni lo que decía cuando le propuse lo siguiente:

--Si quieres puedo enseñarte a besar…

No puedo expresar con palabras su expresividad… creo que remarcaba un: al fin te das cuenta de lo que te pedía…

--Sabes que eres mi preferida Pita… -Mi hija me mira sonriendo, gustosa de saberse la preferida. --Me encantaría enseñarte a besar para cuando llegue el momento hagas a tu novio muy feliz…

--Seguro que eres un seductor papi y besas delicioso papi… ¿Mama era guapa de joven? -Pregunta tratando de imaginar a su madre quizás 16 o 26 años atrás. La verdad es que no recuerdo cuando perdió ese encanto juvenil que en cambio Pita irradiaba...

--No tanto como tú… -Le dije mirándola a los ojos y eso le fascinó pues sonrió y luego me regalo un tierno beso en los labios que, para ese entonces, sería el más duradero de nuestra incipiente relación.

--Entonces, ¿Me enseñas a besar papi?

Lentamente, sin esperar respuesta, inclina su rostro hacia mí hasta que nuestros labios entran en contacto. De ahí todo fluye naturalmente y, mientras la beso, decido brincar la barrera de lo prohibido y comenzar a acariciar sus muslos…

--“¡¡¡Que firmeza!!! ¡¡¡Que delicia!!!” -Pensé enseguida acostumbrado hasta ese entonces a la flacidez de mi esposa.

Facilitado por su falda escolar, me doy rienda suelta e incluso comienzo a acariciarle las nalgas por encima del calzoncillo y luego también por debajo. Mi hija intenta hacerse hacia atrás pero la sujeto con firmeza del culo y continúo el prolongado beso que casi nos deja sin aliento. En eso empieza a susurrarme al oído.

--No sabía que los besos iban acompañados de caricias…

--Tú tranquila… al maestro con cariño preciosa… -Nuevamente la beso y a cada que puede me pregunta:

--¿Así? ¿Lo estoy haciendo bien papi?

--No podría ser mejor… me tienes en las nubes…

Aquella tarde me la pase saboreando el dulce sabor de la lengua de mi hija Pita. Mientras le acariciaba las piernas y el culo le restregaba la verga ya descaradamente en su raja y en el culo… quería arrancarle la ropa y hacerla mía pero debía ser paciente. Aquella noche la rutina del beso de buenas noches cambio un poco. Apenas guarde el coche en el garaje, la ayude a bajar del coche y, tras besarnos apasionadamente, mi hija me susurró al oído.

--Piensa en mí… mañana me presentaré puntualmente para mis clases profe… -Me sonrió y tras darle un beso le solté una ligera palmada en el culo.

Al día siguiente pase por ella al colegio y desde que se subió me saludo con un beso fugaz pero en el primer semáforo nos besamos apasionadamente…

--“¿¿Qué hubiera pasado si algún conocido nos veía?? ¡Para fortuna la calle estaba sola!”

--Me urge llegar a la oficina… -Me dijo entre risas nerviosas.

Apenas llegamos a la oficina, saludamos a la recepcionista y pedí no ser molestado por ningún motivo. Entramos a mi privado, cerré con seguro y enseguida jale a mi hija al sofá para montarla sobre mis piernas y comenzar a besarla. Esta vez no solo acaricie sus piernas y sus nalgas sino que me atreví a explorar las profundidades de su blusa donde encontré un sujetador que pedía a gritos liberar ese hermoso par de senos. Como pude le quite el sujetador para quedar maravillado con esos pechos adolescentes. Se los amase por debajo de la blusa escolar y mi hija comenzó a gemir discretamente mientras me decía con fingida sorpresa:

--Pero papi… ¡¡Me estas tocando las tetas!! ¿¿¿Eso no está bien o sí??? -¡¡Esa frase me volvió loco!! Era demasiado tarde para dar marcha atrás… mi moral estaba por el suelo.

--Es parte del arte de besar hija… no puede haber besos sin caricias…

Algo debía detener esa lujuria pero la única persona capaz, mi secretaria, me tenía un temor reverencial enorme y jamás se hubiera atrevido siquiera a acercarse a la enorme y robusta puerta que nos alejaba de recepción. Yo no tenía ni la más mínima intención de ponerle freno al momento, estaba en el cielo jugando con los senos de mi hija y devorando sus ricos labios. De pronto comienzo a notar como Pita se balancea imprimiendo un peculiar empuje con sus caderas para que sus nalgas se frotaran sobre mi verga. Respira agitada y sus mejillas coloradas me hacen saber que esta ganosa…

--Espera un poco, voy a facilitar un poco más las cosas… -Soltando sus senos que hasta ese entonces no había dejado de tocar un solo segundo.

Me desabotono el pantalón y, con toda la valentía del mundo, libero del calzón la verga que hasta ese entonces luchaba por salir. Mi hija la mira y luce sorprendida…

--Es enorme… ¡¡¡Y bastante gruesa!!! -Exclama y no es para menos, es la primera verga que ve en su vida y aun así siempre me ha enorgullecido el tamaño y grosor.

--Esta es la verga de un hombre amor… Y si esta así es gracias a ti… Creo que no hay mejor forma de representar lo mucho que me gustas…

Mi hija continúa sorprendida pero no hay tiempo que perder así que, subiéndole la falda hasta la cintura, sin quitarle el calzón, la coloco sobre mi pito y ledigo.

--Ahora si… ¿¿Cómo es que te estabas moviendo?? Mi hija comienza a retomar el ritmo al tiempo en que retomamos los besos…

--¡¡Hooooooohh Cielosss haaaaaahhh!!... -Sus jadeos cada vez son más profundos y se acompañan de gemidos intensos y largos. --Ohhh… me revienta… Oooh… Haaaaaaaaaaayyyy Dioooossss Hunnnnnnmm… -Sin planearlo, Pita comienza a llegar al orgasmo semi montada en mi verga…--Hummmm siiii… Haaaaaaahh siii papiiii hummm que grande la tienessss…-¡¡Galopa como una verdadera vaquera enorgulleciendo a su padre quien al verla estallar hago lo mismo y le lleno los calzones de mucha pero mucha leche!! --Haaaaaaaayyy, haaaay, haaaaay, haaayy, haaaay, ha, Humm, ussff ummm que grande señorrrrr… hummmm… haaaayy, haaaaaayy, haaaaaayy, haaaaayy, haaaaayy, haaaay, haaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac…. haaaaay, haaaayy, haahh… Haaa, haayy… rico si asi rico… ¡¡¡Que riiiiiicccoo!!! Quueeee riiiiiccoooo… Hummmm, Ahhhh, Ahhhh, Ahhhhh… ¡¡¡Peee… rooo… nooooo... deeee… bbboooo… haaa… cerrrrrrrr… loooo!!! Ahhhhhhh... Mmmmmmmm… Haaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huummm, haaaaa, haaaay, ha, haaayy… haaay, haaaay, haaay, haaaa, haaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaa, haaaa, haaaaaaaa, haaaaa, haaaaaayyy haaaaayy… haaaaayy, haaaay, haaaaayy, haaaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… haaaaayy, haaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaayy, haaaaaayyy, haaaayy… Haaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaayyy… AAAHHHHHH, HMMMMMM… -Gemimos los dos y la sujeto de la cintura con fuerza para que no se

vaya de lado.

El cuarto estaba impregnado de erotismo y prohibición… pero ambos estábamos en otra dimensión besándonos y diciéndonos al oído lo mucho que nos queríamos…

--Perdón papi pero nunca antes había sentido algo así… hmm…

--No debes pedir perdón hija… A tu edad esto es lo más normal y que mejor que sea yo quien te guíe… -Me abraza con fuerza y yo, sin soltarla del culo, la beso una y mil veces más.

--Papi estoy empapada… -Me dice sonriente.

--Yo estoy con ganas de más… -Le digo al tiempo en que mi verga comienza a reponerse.

--Creo que todavía tenemos tiempo de seguir practicando maestro…

La vuelvo a besar y, en ese preciso momento, el sonido de la cerradura se agita con urgencia como si quisieran abrir con llave y solo hay una persona que tiene la otra llave, mi hija se baja de prisa de mi verga mientras yo me la guardo, ambos tratamos de recuperar hasta el aliento pero no lo suficientemente rápido como para evitar que su hermana Gaby la mire despeinada, con la falda desacomodada y las mejillas sonrojadas…

--¿¿¿Que estaban haciendo??? -Pregunta en tono enérgico. El mismo carácter de su madre pero con la valentía de ser una de las consentidas de papá.

Gaby de 17 años, media 1.7om, delgada pero tiene un par de senos, de buen culo y piernas trabajadas en el Gym, sus piernas y su culo, paradito y respingado, un cuerpo muy bonito y de cara es preciosa: rasgos finos, de ojos azules, cabellera larga y rubia igual que la madre y su hermana mayor. Labios carnoso boca pequeña en forma de corazón y sus pecho, sus curvas marcadas su cola endiablada sus medias eran 96-57-98, senos firmes luchaban contra la gravedad se cola bien parada redondeado, piernas carnosas

--Estábamos platicando… Y le estaba dando una lección a tu hermana… De finanzas... -Le dije más enérgico mientras me ponía de pie, enseguida entendió que no era su deber reprocharme nada y adoptó una actitud más tranquila. --¿Porque has entrado de esa manera?

--Ppppeeee… Perdon papi… Creí que la puerta se atoraba y que no había nadie…

--¿Y la secretaria te ha dejado pasar así como así? -Me mira con sorpresa y me dice.

--¡¡Papá, son las 11 de la noche!! ¡La secretaria debe haberse ido hace 3o 4 horas! Mamá te estuvo marcando toda la tarde y no contéstate… También a ti Pita… ¿¿Qué demonios hacían todo este tiempo??

--Ya te dije lo que hacíamos Gabriela. -Dije en tono firme que provoco que bajara la mirada… --¿Y a que has venido? -Pregunté tratando de evadir sus preguntas:

--Hoy era el último día para pagar el viaje de mamá… ¿Recuerdas? ¿¿Aquel viaje que tanto te comentó??

--Ah sí… El viaje… ¿Pero es que no aceptan tarjetas?

--Si pero la terminal no funcionaba y necesitaba efectivo… ¡Una de sus amigas terminó prestándole y mamá me pidió que viniera por dinero a la caja fuerte!

A esto último ni atención le puse, tan solo pensaba en que mi esposa se ausentaría durante 3 largos meses y quería idear la forma como podría aprovechar su ausencia para estar con Pita a solas. Aquella noche tuvimos que volver a casa con mi otra hija como guardia. Mi hija Pita parecía más tranquila y Gaby parecía no sospechar nada malo o al menos así lo aparentaba…

Continuará…