“Déjame en paz ya. No vas a volver a violarme. La próxima vez, me dará igual todo, y se lo digo a mi padre y a mi hermana yo misma.”
Ese fue el mensaje que recibí mientras, hace unas 24 horas, andaba de viaje de trabajo. Mandé la captura a Carmen, que me devolvió sólo un emoticono con carcajadas y lagrimones.
Insistí por texto en que no quería tener gritos innecesarios en casa y una bronca que Aura pudiese escuchar. Mientras Antonio, al volante, me contaba un chiste, mi mujer respondió con un mensaje corto.
— ¿No te suena el timing? Te está provocando.
Miré a Antonio mientras trataba de pillar la última parte del largo y terrible chiste para decirle que era largo y terrible, pero hablando con propiedad. Pensé en Lanzarote, en la comandante y en las dos ocasiones, hace ya muchos años, en que Antonio tuvo que decirme “Resuél