Una tarde, mi madre y su traje de baño
Mi madre apareció con su traje baño y su cuerpo voluptuoso. No pude resistirme.
Relatos eróticos sobre taboo
Mi madre apareció con su traje baño y su cuerpo voluptuoso. No pude resistirme.
Cinco soldados reventados de guerra y con las pollas hinchadas de meses sin descargar llegan a un monasterio secreto. Monjas cachondas y devotas los reciben con “caridad manual”: pajas aceitadas, dobles manos expertas, ordeñando huevos pesados y chorros brutales que salpican hábitos, caras santas y
El uso del sonambulismo como máscara de consentimiento: don Raúl no necesita amenazar ni atar; basta con la ilusión de “no despertar al sonámbulo” para que Valeria acceda. El beso final en la cocina, con la nalgada y la promesa de “guiarte despacio”, convierte la infidelidad en pacto erótico y casi
Detuvimos el beso por un breve instante, en donde nos miramos fijamente el uno al otro; yo diciéndole con la mirada que ya no aguantaba más y quería metérsela ya; ella, pidiéndome con la suya que lo hiciera.