Tres divinidades del sexo
Eyacular por una buena mamada me eleva al cielo. Sentir una lengua cálida y húmeda recorriendo cada centímetro de mi verga, succionando mi glande, combinado con un buen trabajo de manos y miradas morbosas es la gloria.
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Relatos eróticos sobre mamar
Eyacular por una buena mamada me eleva al cielo. Sentir una lengua cálida y húmeda recorriendo cada centímetro de mi verga, succionando mi glande, combinado con un buen trabajo de manos y miradas morbosas es la gloria.
Disfruto y me excita ver a mi esposa tener sexo con otros hombres, después que otro hombre se lo cogio, cuando el otro le saca la verga de su panocha mojada, yo meto mi lengua dentro de su majada panocha para saborear sus Sabrosos jugos de sus venidas, mamarle la panocha a mi esposa después de coger.
El primer encuentro caliente de esposa en el auto de mi abuelo.
Mientras dormía en mi sofá mi sobrino fue ha devolver las llaves del auto que le había prestado a mi hermana y luego de hacerme un oral maravilloso fuí a llamarle la atención por su atrevimiento pero no pude enojarme al ver su verga frente a mi.
Podría haber seguido toda la noche, pero los tres desnudos nos fuimos a mi cama, despertándome varias veces, siempre con sus manos jugando en mi vagina y yo teniendo alguna de esas vergas en mi mano , que tanto extrañaba.