Las experiencias de Boris III
Ella toma el control, me la chupa, me mete un dildo y me folla mientras juega con las velocidades.
Relatos eróticos sobre infidelidad
Ella toma el control, me la chupa, me mete un dildo y me folla mientras juega con las velocidades.
Lupita y su jefe Hugo habían estado trabajando juntos en un proyecto importante para el centro de investigación científica donde trabajaban.
Lupita, 32 años y casada con el buen David, un tipo buena onda pero un poco soso, estaba hasta la coronilla de su vida monótona.
Hoy es ese día especial de la semana, después de días por fin Lupita y David se dan su tiempo para verse, llevan siendo novios varios meses, y aunque sus trabajos no les permiten una convivencia diaria.
Por fin llegó el día, unas vacaciones familiares son el remedio perfecto para el agobio y la rutina del trabajo en el hospital. Y que mejor para esros días de calor, que pasar el rato en un balneario natural, el rio es una zona muy con urrida últimamente.
La tarde caía sobre Colima, un calor sofocante que se pegaba a la piel como una segunda capa. Lupita, la novia de David, miraba el reloj, la impaciencia carcomiéndole por dentro.
El cansancio se había convertido en el uniforme invisible de Lulu. Auxiliar administrativa del Hospital Puerta de Fierro, su vida era un ciclo incesante de papeleo, llamadas telefónicas y la eterna lucha contra la pila de expedientes que parecía crecer exponencialmente.
El tiempo parecía detenerse para Memo, atrapado en una rutina monótona que lo abrumaba. La comodidad de su matrimonio con Betty, una mujer dulce e inocente, se había transformado en una prisión silenciosa, un vacío que sólo la imagen de Laura, su media hermana, lograba llenar.
Lupita, una bella mujer de 32 años, piel morena, cabello oscuro, largo y lacio, con unos mechones morados, su cuerpo curvilíneo, piernas bien torneadas, trasero redondo y firme.
mi primer relato fue bastantes años atrás….. Mi ex la cual se llama liz la conocí desde más tempo atrás es vecina de mi abuela más nunca cruce palabra con ella, ni mucho menos imaginé que en un futuro me casaría con ella, más si era evidente que era una chica muy alegre, muy amiguera ya que no le e
Después de que mi esposa me fuera infiel con nuestro amigo y de que eso fuera lo que me faltaba para dar el valor de contar mi fantasía, mis deseos ahora eran que mis cuernos crecieran pero en complicidad con Liz, empecé a pedírselo negándose pero en la intimidad recordar lo sucedido la calentaba.
La Casa de la Cultura de Teocaltiche palpitaba al ritmo frenético de la música folclórica. Isela, una chica delgada pero con un cuerpo de impacto –chichis turgentes y un culo que prometía – bailaba con una gracia que te dejaba sin aliento.
Memo era un niño inquieto de 5 años, lleno de vida y con una imaginación desbordante que le hacía ver aventuras en cada esquina de su hogar. Su mamá, Isela, era una hermosa mujer que se reía a carcajadas con la sencillez de un niño, y su papá, Guillermo, un gran aficionado al fútbol...
Memo, un niño de tan solo 5 años, se encontraba jugando tranquilamente en su cuarto, sumido en un mar de bloques multicolores. Había construido una torre impresionante y anhelaba compartir su logro con su mamá, Isela.
El pequeño Memo duerme tranquilo de saberse amado por sus padres, aún que Guillermo, su padre estaba de viaje por trabajo, el sabía que era algo rutinario, su papá salía de viaje con mucha frecuencia, se iba por 2 o 3 días y regresaba con regalos para el.
¿Por qué todos te miran así, si eres un ser humano al fin y al cabo?- Isela murmuró a media mañana, parada delante de la ventana, observando al vagabundo que dormía en la acera de enfrente.
Aquí narro como en una noche pasé de ser un heterosexual 100% seguro de mi sexualidad a un adicto a las vergas
El ardiente sol calentaba las aceras. Los pájaros cantaban en el cielo despejado, y la vida parecía transcurrir con la rutina de la mañana.
Héctor era un gigante de un hombre, su piel tostada por el sol y un bigote que le daba un aire de brusca masculinidad.
Memo, recién contratado en la ambiciosa agencia inmobiliaria Mojol, se sentía con una suerte descomunal.