Mi amigo Luis, sobre el que he publicado varios relatos contándome cómo tiene sexo con sus sobrinas, me cuenta en este caso cómo se coge una vez más a su nieta, con la que ya ha tenido sexo varias veces.
Te cuento que por fin me pude volver a coger a mi nieta, amigo. Ufff, ayer tenía una arrechura enorme, que le metí dos polvos, no sé cómo se me dio, pero le di una buena cogida y me pude correr en esa conchita apretadita que tiene.
Lo mejor es que pasó así de casualidad y así salió más rico...
Ella venía de visitar a una amiga y la crucé cerca de su casa; estaba muy acalorada.
Fue ayer lunes. Pasaba por la casa de ella en mi auto y la vi de lejos. Primero pensé que no era, pero cuando me acerqué pues sí que era, así que paré el auto y le dije:
—Hija, ¿dónde vas tan apurada?
Ella se alegró al verme y se vino corriendo a mi auto, así que le dije:
—Sube, vamos por un helado, ¿o estás ocupada?
—Noooo... —me dijo.
Así que nos fuimos a comprar helados y de retorno en mi auto le dije directo:
—Hija, me has tenido muy abandonado, ¿ahhh? Mira que yo me porto bien contigo.
A lo que ella, sonriendo, me dijo:
—No es eso, abu, pero estuve muy liada con la universidad, pero ya acabé el ciclo y ahora tengo más tiempo... Mi mamá anda preguntándome con quién salgo y es que como que no le gusta que llegue tarde, pero bueno, ya veré qué es lo que tiene ahora... Bueno, ¿me llevas a mi casa, abu?
—No, hijita... —le dije—. Te llevaré a un lugar mejor.
Ella solo me sonrió, con una sonrisa de complicidad.
La llevé a un hotel con cochera. Ella me miraba picaramente y, con su cara de niña buena, me dijo:
—¿Este lugar es el mejor, abu?
—Claro, cariño, entremos.
Entramos, hice el check-in y subimos a la habitación.
Cuando entramos y cerramos la puerta del cuarto la abracé por la espalda y pudo sentir que ya estaba dura mi verga.
Ella ya sabe lo que toca, así que no demoró mucho y se arrodilló a chupársela.
—Despacio... —le dije— que no me quiero venir y tengo mucha lechita para ti...
La detuve y la eché en la cama, le comencé a sacar toda la ropa hasta dejarla solo en tanguita, me arrodillé a sacársela y sentí ese aroma de hembra en la tanga.
Le abrí las piernas y le chupé la concha.
¡Qué delicia! Depiladita, rosadita, estaba mojadita de la excitación, no aguanté y se la metí ahí.
Ella lanzó su habitual gritito de satisfacción al sentir de nuevo mi verga dentro de su concha y me dijo:
—Ay, abu, cómo me gusta tu verga, dame, dame toda tu lechita.
La estuve cogiendo en varias posiciones en la cama hasta que me vine abundantemente dentro de su conchita diciéndole:
—Ahí te va toda mi lechita, cariñoooo.
—Siiiiii, abuuuuu... Siiiii... Ahahahhhh
Gritaba ella, que también se estaba corriendo al sentir mi leche dentro de su vagina.
Nos quedamos abrazados, me agradeció y me dijo:
—Ufffff, cómo lo necesitaba, abu.
A lo que yo le dije:
—Pues si lo necesitabas, ¿por qué no me buscaste, hija?... Ahora te llenaré de lechesita esta conchita apretadita, ¿sí?
—Sí, abu, ya sabes que me encanta sentir el calor de tu lechita dentro de mi cuerpo.
Estuvimos conversando un rato ahí, desnudos, hasta que ella comenzó de nuevo a chupármela y nos volvimos a dar otra cogida.
Claro, ahora duré mucho más, pero hasta en la ducha, en el jacuzzi, en la cama, en la silla, en la ventana, la hice que se viniera muchas veces antes de volver a corrernos casi juntos.
Ella tenía orgasmos de seguido, gemía, jadeaba y gritaba sin parar.
Cuando estábamos de frente y tenía un orgasmo yo tapaba su boca con la mía, metiéndole mi lengua dentro y ella se la comía, mientras bufaba por la nariz.
Yo sabía que eso la volvía loca, porque me lo había dicho de otras veces.
Ahí ya sí nos derrumbamos a la cama y nos quedamos dormidos buen rato.
Ella se despertó y me levantó asustada; eran como la medianoche y me dijo que su mamá la iba a matar. (Su mamá es mi hija.)
Salimos rápido y la dejé cerca de su casa.
Ella me contó después que su papá y mamá estaban parados en la puerta esperándola.
Menos mal que no vieron mi auto.
Me dijo que le llamaron la atención y más porque llegó tarde.
Eso fue lo que pasó, amigo, por fin me pude sacar el clavo otra vez con mi nieta.
La verdad es que es una auténtica delicia coger con ella, con ese cuerpo hermoso que tiene y su carita de niña traviesa que pone sobretodo cuando se corre... Ufff.
Solo de pensarlo se me pone dura de nuevo... Jajaja.
Yo conozco a su nieta por fotos que me ha mandado ella misma y es una joven de 19 años, con un cuerpo espectacular y una cara preciosa, todo un monumento de mujer.
tpreciados2000@gmail.com
Para dejar un comentario debes iniciar sesión.
Iniciar sesión