Segunda vez
Me estaba dando una gran mamada y pude notar que estaba tan o más excitada que yo porque su pene parecía una manguera por la manera que derramaba líquido preseminal en mi boca.
Textos y relatos sobre transgéneros, transexuales y travestis.
Me estaba dando una gran mamada y pude notar que estaba tan o más excitada que yo porque su pene parecía una manguera por la manera que derramaba líquido preseminal en mi boca.
Todo se arreglo para un lunes por la mañana en que tomaríamos el avión, yo quería ir como Julieta, pero necesitaba una identificación para abordar y tuve que usar jeans y camisa, eso sí por ultima vez.
Mi primera vez con una travesti. No sé por qué, pero siempre me han llamado la atención los penes más no los hombres, por eso nunca había tenido experiencias sexuales con penes.
Después de mi primera experiencia con un transexual, volví a tener una segunda mucho más fuerte y que respondía a la más grande fantasía sexual que un heterosexual puede tener: follar con una mujer y un transexual.
Entonces ella empezó a desnudarme a mi, ahora sus diestras manos abrieron los botones de mi camisa, sus maquillados labios besaban primero mi largo cuello, luego mis hombros y por fin bajando los tirantes de blanco sujetador mis anhelantes pechos.
Después paramos en una pornoshop, yo no las conocía y no podía evitar poner los ojos sobre aquellas fotografías y sobre todo en los dildos que exhibían, me enseñaron una sería de pechos artificiales (de silicón) y escogimos uno con el pezón bien definido y bien formados, se sentían muy reales, eran como de 350gr cada uno.
A mis catorce años las vacaciones eran la principal fuente de contacto entre los primos. Siendo chico recordaba mis juegos, desde introducirme cosas en mi ano, las pajas desde que me empezó a saltar semen...
Me fui comentándole a mi mamá que quería ir a dar una vuelta del otro lado, pero en realidad me fui al cuartito donde pasé la noche con mi primo y por fortuna toda la ropa y maquillaje
Me puse un ligero negro de una sola pieza y el vestido, solo hacían falta unas zapatillas y ahí estaban, había pensado en todo.
Me gustaba la ropa interior femenina pero me termino gustando también la verga, este fue mi inicio gay por accidente.
Cabía por completo en mi boca y la succioné con fuerza, poco a poco fue creciendo dentro de mí hasta llenarme por completo
En mi relato anterior describí los inicios de mi deseo por sentirme mujer y como fui descubriendo que era posible hacerlo. Descubrí una serie de increíbles sensaciones al jugar con mi cuerpo y la exploración comenzó.
En este relato contare como me fui dando cuenta de que yo debía de ser Julieta y no el niño que me habían impuesto, desde pequeño siempre desee ser diferente de lo que realmente era, no gustaba mucho de los juegos bruscos ni de coleccionar cosas raras como bichos o piedras, yo prefería ver cosas hermosas como los vestidos de mi hermana y de las demás niñas que lucían tan coquetas.
Me invitó un trago y del servibar sacó una bebida que empecé a tomar. Empecé a relajarme un poco y a platicar, le dije que era soltero, que admiraba su show porque se convertían en verdaderas mujeres y podrían seducir a cualquier hombre, que le había tomado muchas fotos.
Bueno una vez dentro se me acerco, me toco la pija, y me dijo, que paso, (yo la tenia muerta en ese momento) le dije, y como querés que este, me hiciste esperar como 30 minutos allá afuera, se me paso la calentura, y ella me dijo, bueno vamos a ver que podemos hacer, y me empezó a desabrochar el pantalón, saco mi pija afuera, y la empezó a sacudir, le dio un par de besos, y se me empezó a parar, a medida que se me paraba me dijo, en serio la tenés grande, no se si decia la verdad, pero no le creí, pero no es que me importara tampoco que me diga eso obvio.
Entre a un segundo cuarto en donde se veían dos dormitorios con camas, hacia mucho calor, en eso entraron dos mujeres, una morocha de rulos, mediana de estatura, estaba en ropa interior roja, con medias, la otra estaba vestida de jeans y camisa negra, era mas alta y corpulenta, cuando las mire a la cara me di cuenta que no eran mujeres eran hombres, travestis operados, la que estaba casi desnuda era mas femenina que la otra.
Al principio su reacción fue de enojo pero, cuando quiso darse cuenta, se encontraba apoyada en el quicio de la puerta con la bata en el suelo, las piernas abiertas, dos dedos de su mano izquierda dentro de su coño, frotándose el clítoris con el dedo corazón de la otra.
No pude hacer otra cosa que gemir por la excitación de poderla observar desnuda en todo su esplendor, la mire caminar meneando su cadera, sobando su hermoso falo semi erecto acercándose a mí poco a poco, parecía como una ninfa salida de la mitología mientras yo permanecía hincada en el sillón con la falda arremolinada en mi cintura, sobándome la entrepierna y mi rostro enrojecido por la lujuria.
He de decir que siempre fui una persona solitaria y los antecedentes de mi primer contacto con mi lado femenino comienzan cuando tenia 3 o 4 años mi madre nos llevaba a mis hermanos y a mi a bañar juntos (mis dos hermanas y mi hermano) generalmente llevaba ropa limpia para todos pero en una ocasión no lo hizo, llevaba las cuatro mudas de ropa
A mis 17 años yo tenia el cuerpo ya casi completo de madurar, tenia mis pechos que crecían y se formaban redonditos y paraditos como yo deseaba y era caderona mi cintura llamativa a la vista de todos los hombres y lo que sí me enorgullezco son mis hermosas piernas que hasta luzco con felicidad, eran un par de piernas bien formadas con mis muslos que de pequeños a grandes hasta llegar a mi culo era algo bello verlas y causa de muchos problemas con los hombres por eso que no salía de casa muy seguido paraba encerrada sin salir.