Hola, soy Kenia, 36 años. Morena, con cara redonda y sexy, cejas gruesas, ojos grandes con pestañas kilométricas que se ponen bien coquetos cuando estoy excitada. Tengo labios carnosos, pelo negro largo y brillante que me cae por la espalda, tetas grandes y pesadas, caderas anchas, un culo enorme y suave que rebota con cada paso, y un cuerpo curvy bien gordito y rico que te invita a agarrar y morder.

Un amante me preparó una sorpresa que me dejó empapada desde que entré a la habitación… Flores por todos lados, velas, una botella de vino tinto, jacuzzi burbujeante y luces tenues que hacían que mi cuerpo se viera aún más pecaminoso.

Me dejó un baby doll negro transparente sobre la cama. Me lo puse despacito, la tela fina rozando mis pezones duros y mi chochito ya mojado. Cuando salí, sus ojos me comieron entera.

“Joder Kenia… mírate, tan puta, tan rica, con ese culo y esas tetas que me vuelven loco”, me dijo con voz ronca.
Empezó a besarme con hambre, mordiéndome los labios mientras sus manos apretaban mis tetas grandes por encima del baby doll. Bajó lento, separó mis piernas gruesas y empezó a frotar mi chochito hinchado con sus dedos, despacito, abriéndome, metiendo uno y luego dos mientras yo gemía como perra en celo.

Sacó su verga dura y gruesa y la restregó entre mis labios mojados, golpeando mi clítoris una y otra vez. Me agarró las tetas con fuerza, se las metió a la boca y las chupó rico, mordiendo mis pezones mientras yo me retorcía.

Me arrodillé, saqué la lengua y le mamé esa verga rica y gruesa, babeándola toda, metiéndomela hasta la garganta mientras lo miraba con mis ojos bien putos. Después me folló en la cama, fuerte, profundo, haciendo que mis tetas rebotaran salvajemente.

Me llevó al sillón, me abrió las piernas bien anchas y me metió toda su verga de un golpe. Luego en la orilla de la cama, con una pierna arriba, follándome como animal. Cada posición me ponía más mojada, más cachonda.

Hicimos un 69 delicioso… yo tragándome su verga mientras él me comía el coño chorreante y metía la lengua bien adentro.

Nos metimos al jacuzzi. Me puso en cuatro contra la orilla, me dio nalgadas fuertes en mi culo grande y me folló duro desde atrás, agarrándome las caderas y tirándome del pelo. Mis gemidos se escuchaban por todo el hotel. Me corrí apretando su verga, y él me llenó el chocho de leche caliente, gruñendo mi nombre.

Después seguí mamándosela bajo el agua, sucia y golosa, hasta que nos corrimos otra vez…