A pesar de que mi marido tiene una cornamenta importante, hasta el momento no había tenido sexo con un completo desconocido. Tal vez por prudencia o porque simplemente se dio así, pero el hecho es que siempre que me fui con alguien a la cama, fue alguien que conocía.
Hasta que sucedió. Les cuento que luego de haberme vuelto a encontrar con Pablo (un antiguo amante) y haber estado liada con él por unos meses, sucedió lo que mucho me temía: me empecé a enamorar de nuevo. Y entre su trabajo y el mío, las chances que teníamos de vernos eran pocas y a horas insólitas. Le he visto en más de una ocasión sobre las 6 AM y confieso que a esa hora en invierno, tomar un taxi para ir a verle y hacerlo a las apuradas no me estaba valiendo la pena. Y si le sumamos el hecho de sentirme vulnerable, no me ayudaba.
Así que decidí ser totalmente honesta con él, como siempre, y decírselo. Lo entendió perfectamente y nos despedimos bien.
Así que decido tomarme unos días de permiso y, como mi marido no me iba a acompañar, me voy con una amiga. Al final nos decidimos por irnos a las islas griegas.
Bueno, con mi amiga lo pasamos muy bien. Nos daba gracia que en algunos sitios pensaran que éramos pareja, pero la cosa no va por ahí, ¡qué va! A las dos nos gustan más los hombres que el chocolate y eso ya es decir. Bueno, el tema es que ya volvía y tenía muchas horas de viaje por delante y también muchas horas sin dormir, con lo cual decido que en el avión voy a ir bien cómoda de ropa y con la firme intención de dormir mucho.
De modo que me había calzado unas zapatillas, un jean de tiro bajo pero muy cómodo, una sudadera blanca que resaltaba mi lindo bronceado, una chaqueta y listo.
Una vez que me ubico a bordo, me percato de que en el asiento de al lado había un chico que me mira apreciativamente. Lo miro de reojo y concluyo que no es mi estilo: tiene un estilo nórdico pero insulso. Le sonrío cortésmente, rogando que no se me ponga a hablar como un tonto, porque quiero dormir.
Y tal cual, empieza a parlotear. Habla un inglés muy británico, me cuenta que se llama Dieter y que viaja con un amigo. A todo esto, yo intento no ser grosera, pero ruego que se calle. Y veo que por e
Para dejar un comentario debes iniciar sesión.
Iniciar sesión