Más me demoré en sacarme la verga de la boca, cuando Manuel con gran celeridad sacó la correa de su pantalón, me cogió del pelo y me golpeó moderadamente con el cinturón en las nalgas. Yo gemí pero otro latigazo aún más fuerte cruzó por mis nalgas.
Le dije que yo también, entonces como estaba un poco sudada por los ejercicios me tomo de la mano, fuimos al baño ella y yo nos empezamos a besar y nos desnudamos lentamente y nos bañamos fue una experiencia muy bonito.
Que me pasara un condón y ella me dijo no, que lo quería sentir natural, le dije abre bien las piernas y ella las abrió, me comencé a meter mi verga y sentía como ella me clavaba las unas en mi espalda y quería massssss así fue
Los dos comenzaron a moverse más rápido y yo ya estaba empalmado por la excitación, mi hermana era una chica de 20 años bastante guapa, se parece a mamá aunque estaba un poco rellenita para su edad, pero tenia dos tetas que quitan el hipo y un precioso trasero, además era muy simpática con todo el mundo y yo ya me habia pajeado alguna vez pensando en ella.
Al rato apareció mi madre con cara de sorprendida, llevaba puesta una bata y se había duchado. Me pregunto que hacia en casa tan pronto y yo le explique el asunto de mi amigo y que me pasaría el resto del dia en casa. Más tarde apareció el abuelo y dijo que se iba a comer con unos amigos del imserso.
Sus pechos redondos y blancos surgieron como pequeñas elevaciones, los bordee con el filo de la navaja suavemente, provocándole un casi imperceptible estremecimiento.
Hasta que a los quince dia la invite a quedarse a comer y ella aceptó, comimos y nos sentamos a tomar un trago, cuando ya estaba caliente le pedi si queria un masaje en sus pies, ella se rió y me dijo que le daba pena pues era mi empleada, pero insistí y se dejó.
Y vaya si lo conseguía: Elena se retorcía de placer, emitía gemidos entrecortados con su respiración dificultosa por culpa de la excitación (habría que decir gracias a); y para facilitar la labor de su hermana, bamboleaba su culo arriba y abajo, retardando el momento de encontrar esa lengua que la estaba volviendo loca.
Era un sábado por la noche y no teníamos planes para salir, yo había escuchado que había llegado un circo a la ciudad, y le propuse ir, ella accedió complaciente, cuando pasé a recogerla ella salió con un vestido blanco muy ajustado, al verla bien pude notar como se le marcaba el tanga que traía, era negro por eso se notaba y se me paró de solo verla.
Tenía las piernas totalmente abiertas con mi sexo en su cara, con todo a la vista, con mis jugos que ya mojaban mis muslos y rogándole que no siguiera mordiéndome el clítoris. Se rió. Me besó en el espacio que hay entre el pan y el culo mientras que me iba introduciendo por el ano su dedo medio.