Mi marido y yo somos veterinarios y estamos realizando un estudio sobre la sexualidad de los animales domésticos más representativos.

Pero nuestro estudio tiene una componente muy especial, porque nos involucramos personalmente en las experiencias.

Para decirlo más claramente, utilizamos nuestros cuerpos para sentir las sensaciones directamente y poder describirlas despues.

En realidad el cuerpo que utilizamos es el mio, ya que nuestro estudio se centra en las sensaciones que sienten las hembras cuando copulan con los machos y son inseminadas por ellos.

Yo soy una mujer de constitución fuerte, mido 176 cm y peso en torno a los 70 kg.

Debido a mi constitución y a la gimnasia y deporte que hago de forma habitual, estoy "maciza", con un cuerpo bien desarrollado en todos los aspectos, lo que me permite hacer todos los esperientos que hacemos con los animales, sin ningún problema.

Mi marido aun es más grandote que yo, mide 182 cm y pesa sobre 80 kg. y aunque su cuerpo no lo utilizamos para los estudios, el también disfruta de las relaciones zoofilicas con los distintos animales de la granja y en su caso, tanto machos como hembras, sin ningún reparo.

Por supuesto, yo tampoco me limito a las relaciones para el estudio ya que también mantengo relaciones zoofilicas solo por placer, pero en mi caso, siempre ayudada por mi marido, para disfrutar sin sufrir ningún percance.

Evidentemente, para algo así se necesita mucha intimidad, mucha discreción y sobretodo mucha preparación para no dañar a los animales, ni sufrir ningún percance desagradable.

Nuestro "laboratorio" es una granja de nuestra propiedad, donde tenemos parejas de los animales sobre los que estamos realizando el estudio: un perro y una perra huskis siberiano,

Un potro y su yegua, un toro manso y una vaca, un cerdo macho y una cochina y una oveja y un carnero.

En este relato nos vamos a centrar en el esperimento qué hicimos con el cerdo macho "verraco".

Le teoría, evidentemente, la conocemos, porque la hemos estudiado en la carrera, ya que son unos de los animales más importantes desde el punto de vista económico a nivel mundial.

El cerdo macho tienes unos testiculos enormes, qué pueden llegar a inseminar a la hembra con, hasta medio litro de semen en cada copula.

Esa enorme cantidad de semen se lo introducen directamente en el útero debido a la morfología de su pene qué es muy fino y retorcido, como un sacacorchos, tiene un grosor como de uno de mis dedos y una longitud de medio metro, más o menos.

Y una vez acoplado, su copula puede durar hasta media hora, tiempo que necesitan para eyacular toda esa cantidad de semen en varias oleadas, en las que su semen va siendo cada vez más espeso, en la última oleada es tan espeso qué forma un tapón qué impide la salida del semen del útero de la hembra, con lo que garantizan la fecundación.

En la copula, una vez que consigue introducir el pene en la vagina de la hembra deja de hacer el clásico movimiento de copulacion, su cuerpo se queda quieto, pero su pene sigue moviendose dentro de la vagina de la hembra durante los treinta minutos que puede llegar a durar el coito, hasta que vacía el medio litro de semen directamente en el útero de la hembra.

Nuestro verraco es relativamente joven (dos años) y pesa unos 250 kg.

Este esperimentó requiere una preparación bastante complicada, por la morfología del animal y para hacerlo con la máxima seguridad para mi.

En cada caso dedicamos todo el tiempo y el material necesario, sin ninguna prisa, probandolo todo y preparando tanto al animal como a mi, para que el día que hagamos el ensayo todo funcione correctamente y el experimento sea un éxito, sin sufrir ningún daño, ni el animal, ni yo, por supuesto.

Hemos fabricado un artilugio, que consiste en un tubo en el que yo meto mi cuerpo desde los hombros hasta las caderas, que me coloco como una armadura.

Es de madera, recubierto por dentro de tela y por fuera de un tipo de moqueta, color marrón, qué imita la piel de un animal.

Yo me lo pongo vestida con una prenda de manga larga, arriba y un pantalón vaquero ceñido abajo.

El pantalón tiene un roto qué deja al descubierto mi culo (Ano y coño) todo lo demás queda cubierto para no recibir ningún arañazo.

Mi cabeza y mis brazos quedan fuera y de mis caderas para abajo, también.

El artilugio me cubre toda la espalda, para soportar el peso de los animales con los que hacemos los esperimentos.

Una vez preparada me coloco a la altura adecuada para el animal con el que vayamos a hacer el esperimento.

En el caso que nos ocupa, me tumbo sobre una colchoneta, quedando mi "armadura" a la misma altura que el verraco, con la parte descubierta de mi culo a disposición del macho.

Un par de días antes, inducimos el celo a la hembra como se hace habitualmente, cuando se quiere que el macho la cubra, lógicamente separamos a la hembra del macho, dejando que se vean y se huelan, para excita al macho, pero sin que puedan aparearse.

El día del experimento, lo preparamos todo y lavamos al macho con una ducha qué tenemos para esos menesteres, dejándolo completamente limpio y lo llevamos al lugar donde vamos a hacer el experimento, desde donde ya no ve a la hembra, aunque la sigue oliendo, porque está al lado.

Yo me preparo como ya he comentado y me pongo en posición.

Mi marido moja la tela del pantalón vaquero con un poco de orina de la hembra, que previamente habíamos recogido, para que el macho la huela cuando se acerque a mi.

Luego masajea al verraco con un movimiento de másturbacion, hasta que consigue excitarlo y que saque su pene de la funda.

Cuando considera que ya está suficientemente excitado lo acerca a mi trasero.

Yo le oigo gruñir y siento como olfatea mi trasero.

Como no ve a la hembra, pero la oye gruñir y la huele, porque está por la otra parte, atada como a dos metros delante de mi, se vuelve loco de excitacion y trata de montarme, pero no lo consigue.

Despues de varios intentos, con la ayuda de mi marido, consigue montar sus patas delanteras encima del armazón qué me proteje las espaldas y empiezo a notar como su pene húmedo moja mi culo, buscando por donde meterlo.

Siento como me puntea en el ano, lo aprieto para que no consiga meterlo por ahí y le digo a mi marido:

- No dejes que me lo meta por el culo, ayudarlo a encontrar la vagina.

El sigue intentandolo y me produce cosquillas, se ve que por el angulo en que estaba le resultaba más fácil el acceso a mi ano, que a mi vagina.

Finalmente, mi marido, cogiendo su pene con los dedos de una mano lo sitúa a la entrada de mi vagina y el verraco, en cuanto siente la humedad de mi coño, comienza a hacer el movimiento de copula y yo siento como su pene va entrando en mi vagina, produciendome una sensación rara, ya que no siento la presión normal de un pene contra las paredes de mi vagina, sino como una especie de picoteo qué me produce una sensación de cosquilleo muy agradable.

Yo escuchaba los gruñidos del verraco y sentía como seguía empujando su barriga contra mi trasero intentando meter todo su pene dentro de mi vagina.

También sentía como su pene había llegado al final de mi vagina y como presionaba con su punta, intentando metermelo dentro de mi utero.

Evidentemente, su pene, aunque es muy delgado, no puede atravesar el estrecho canal de mi cervix, pero el seguía intentandolo y a mi me producía una sensación de placer muy fuerte.

Su pene, al no poder seguir adelante y continuar con sus movimientos giratorio, se fue acumulando en el fondo de mi vagina, y no paró de empujar su barriga contra mi culo, hasta que no consiguió meterme el medio metro, qué aproximadamente, puede medir su pene totalmente dentro de mi vagina.

Yo sentía como mi vagina se iba llenando y estaba en un estado de excitacion muy alto.

Cuando el verraco consiguió meterme todo su pene, dejó de empujar y de pronto comencé a sentir como algo caliente inundaba mi vagina uffffff.

El verraco había empezado a vaciar sus testiculos y estaba llenando mi vagina con su semen.

El emitió un fuerte gruñido y yo lancé un grito de placer, al estallar en un increíble orgasmo.

Los dos nos estábamos corriendo a la vez... Uffff

Mi marido había colocado un barreño entre mis piernas, para recoger todo lo que fuera escurriendo de mi coño, ya que previsiblemente, todo el semen qué el verraco, me fuera metiendo, en cuanto llenará mi vagina, empezaría a salir de ella y para nuestro estudio era necesario saber cuanto semen había metido el verraco dentro de mi vagina durante el apareamiento.

Yo, a partir de ese momento, sabía que la copula podía durar en torno a media hora, así que me relajé y me dispuse a disfrutar de todos los orgasmos que el ligero movimiento de vaivén de la barriga del verraco contra mi coño y el continuo calor de su semen golpeando contra la entrada de mi utero me iban a producir.

El suave gruñido del verraco, que lo acompasaba con sus disparos de semen, me producía un estado de placer suave que se convirtió en un orgasmo continuo.. Uffff

Mi marido me hablaba y manteniamos un dialogo, mientras el masajeaba los enormes testiculos del verraco, estimulandolo para que siguiera vaciandolos dentro de mi.

- ¿Qué tal estas, cariño?

- Estoy en la gloria, no te puedes imaginar el placer que estoy sintiendo... Ufff

- Estupendo, disfrutalo entonces, mi amor

- Siiii... Ufff... Joder, joder... Si es que esto es increibleeee... Me corro otra vez... Ahahah

Y así estuvimos durante más de media hora, porque, tanto el verraco como yo, no queríamos que aquello terminara.

Hasta que finalmente, sentí como su pene empezaba a salir de mi vagina y el verraco se bajaba de encima de mi...

Me quedé allí quieta para que mi vagina se vaciara de lo que me había metido dentro el verraco.

Todo el proceso había durado más de media hora.

Luego me desprendi del artilugio protector y me puse en cluquillas sobre el barraño, para acabar de escurrir lo que aún quedaba dentro de mi vagina.

En total, entre el semen del verraco y los fluidos de mis corridas, casi llegamos al medio litro... Uffff

Otro día os sigo contando más experimentos con otros animales de nuestra granja.

tpreciados2000@gmail.com