Capítulo 2
- De hijo a amante I
- De hijo a amante IV: La limpieza
- De hijo a amante III: La sesión
- De hijo a amante II: Conviviendo con mi nueva madre
Cuando terminó la sesión de fotos pensé que todo había terminado, pero aún faltaba otra parte emocionante. mi limpieza. Mi madre ofreció su ayuda y Olga no perdió la oportunidad de hacer lo mismo.
– Ve al baño, allá tengo agua micelar – me mandó mi madre.
– Puedo limpiarme solo.
– haber si eres capaz de limpiarte debajo de las pelotas – Olga recalcó.
– No pinté ayá – mencionó tranquilamente mi madre – pero seguro no podrás limpiarte la espalda. Además entre los dos podemos terminar rápido. Quitar esta pintura es una tarea que requiere tiempo.
-¿Entonces que tanto te demoraste en su verga?.
-¡Por favor Olga!, tu viste todo, deja de molestar ya. Por cierto, te quedas acá. – dijo tajantemente mi madre.
– En tus sueños – Respondió Olga rápidamente.
Mi madre inmediatamente fue a buscar un conjunto de trapos limpios, mientras que yo me iba para la ducha. Obviamente Olga me siguió. Cuando mi madre llegó después de encontrar los trapos se encontró a Olga jugando con mi pene.
-¡¿Que hacen?!
-No te sorprendas, no castigues más al muchacho, lleva horas con la verga así. Necesita descargarse. No vamos a comenzar a limpiar hasta que se le baje.
-¿Y tú lo permitiste? – mi madre fijó su mirada en mi.
Debo ser sincero, concentrarme en responderle fue difícil con Olga moviendo una de sus Manos de Arriba a Bajo, combinando movimientos circulares; y la otra mano, a veces acariciando el glande, a veces acariciando mis testículo, otras veces apretándolo. Para ser honesto se que hice mal en dejar a Olga hacer eso, pero es que llevaba horas así, ¿saben?, y ella simplemente comenzó a jalarmela sin aviso, no pude resistirme. Fui honesto y respondí.
-No pude resistirme.
-por su puesto que no, -Olga interrumpió – ya lleva horas sufriendo, ¿no ves como tiene las pelotas hinchadas?
-No pues tan considerada la perra esta – comentó mi madre algo enojada.
-¿eeh?. Ahí está la Coni que conozco – se burló Olga.
Mi madre se dirigió a desenrollar papel sanitario y acto seguido, le pasó el montoncito de papel a Olga,
– Cuando terminen me avisan. Limpialo bien, no quiero tener que limpiar sus porquerías.
-No es necesario que te vayas
-¡Por favor!. no me voy a quedar y ver está escena tan….
-No me refiero a eso, querida. – interrumpió Olga – es que ya casi terminamos.
Justo en ese instante, llego a mi clímax, trato de retenerlo un poco, Olga se da cuenta y comienza a hacer movimientos más rápidos y bruscos, al final no logro resistir y dejo salir todo lo que mis testículos tenían acumulado, hasta yo me sorprendo. Nunca en mi vida había expulsado tanto semen como en ese momento. Olga al parecer con buenos reflejos intentó esquivar parte del chorro, aunque se untó un poco, pues mi leche salía por borbotones.
Mi madre que no estaba tan cerca de mí, pues estaba casi en la puerta del baño, sorprendentemente se vió más afectada, mi fluido la alcanzó y logró untar sus piernas, sus pies, sus shorts y su abdomen. Ahora tenía ropa más ligera, se había cambiado y yo no me me había dado cuenta por mi momento de exitacion.
Una vez que mi excitación se fué, pude detallarla más, llevaba puesto, un short muy apretado, que no evitaba resaltar la división de sus labios, y un top, también bastante ajustado que no evitaba resaltar que sus pezones estaban duros.
Mi pene se baja por un momento, pero después de ver a mi madre, se vuelve a erguir, Olga sorprendida, se cuestiona.
-¿eeh?, ¿Otra vez? – después se gira mirando a mi madre y también se da cuenta que lleva otras ropas, al parecer tampoco se había dado cuenta porque menciona – ahh, ya entiendo.
-No lo malinterpreten, estoy así porque sé que me puedo ensuciar bastante.
-Con lo llena de pinturas que ya estaban tus otras prendas?
-Bueno, eeh – veo como mi madre se pone nerviosa, puedo entender la razón, ella claramente se está mintiendo – no quería que se Mojaran tampoco, con tanta pintura el agua micelar no bastará, así que creo que vamos a tener que utilizar la ducha.
-Eso no convence a nadie, querida, después de todo tus ropas se tenían que lavar, que más da que se Mojaran acá, además, ¿Vas a mojar más prendas?. Si lo que quieres es no mojarte, quítate todo – comenta Olga con imprudente honestidad. Acto seguido se lleva uno de sus dedos a la boca para chuparlo, también se lame la palma de su mano. Ya no me sorprende sus acciones.
-Que asco me das- se queja mi madre después de ver eso, pero Olga la ignora y solo se digna a decir.
-Sabe a pintura – mis fluidos están mezclados con pintura supongo. Ella prosigue- Sin embargo, mis ropas sí están limpias, bueno, un poco. – después, arranca un poco de papel sanitario y comienza a limpiarse las manos y parte de mis fluidos en su camisa. mi madre le solicita de nuevo el montoncito de papel restante y comienza a limpiarse también. Tiene que sacar más del rollo para limpiar lo que se regó en el suelo. Mientras mi madre está limpiando Olga comienza a quitarse sus ropas, quedando totalmente desnuda.
-no tienes que quitarte todo- Al ver eso, por supuesto mi madre profiere una queja.
-que. Yo si no quiero que mis ropas se mojen, no voy a salir de aquí con mis prendas toda mojada.
No pude evitar detallar a Olga, todo en ella gritaba, ¡volumen!. Lo primero que puede apreciar obviamente, fué su enorme pecho, debía de ser de más de 100 centímetros, ”¿copa D, tal vez?». Sin sostén y debido a su tamaño se veían caídos, pero eso no menguaba lo prominentes de sus atributos; y ¡sus pezones…! ¡Dios!, contrastaba con sus pechos caídos pues apuntaba directamente al frente, estaban totalmente erguidos y duros, debían tener como centímetro y medio de ancho y 3 cm de longitud. ¡y la areola!, ¡cubria casi el total de su mama¡, no puede evitar hacer en mi mente una analogía con el genero femenino de cierto animal rumiante. Su cintura no era tan delgada como la de mi madre pero su prominentes caderas y culo hacían contrastar unas excitantes curvas. Más de 110 cm, debían tener sus caderas y por último pero no menos importantes, tenía unas robusta pero bien definidas piernas. Solo se vino a la mente una descripción. «Buena, está bien buena».
Mi mirada se centra en su zona v, la cual es la única, que me cuesta apreciar comparada con las demás partes, Olga se da cuenta, pues no evito ser obvio, e inmediatamente, se acerca y me susurra.
-¿quieres verlo mejor? – después va en dirección hacia mi madre y de espaldas hacia mí, se inclina sin doblar las piernas, se abre las nalgas y me deja ver su vagina y su culo con total claridad. Está totalmente depilada, El halo de su ano era algo oscuro, al igual que sus labios, pero el interior, su vagina, era de un rosa oscuro, su vulva era abultada como cojines. «Rico, quiero probarlo» fué lo único que se me vino a la mente.
-¡Párate ya¡, mi madre interrumpe mis pensamientos y lanza una queja, al ver el acto de Olga.
Olga por su lado, vuelve a erguirse, pero lo hace lentamente.
-Tranquilízate cariño, – le dice a mi madre – una miradita no hará daño.
-Terminemos esto de una vez, ¿quieren?, solo vamos a usar agua y jabón, a la mierda el agua micelar – agarró estropajo y jabón y fue ella quien comenzó a limpiar restregando primero el mi torso, Olga lanzó una risita, agarro un trapo y comenzó a limpiar mi espalda.
Cuando solo faltaba mi miembro y mis bolas, mi madre le tiró el estropajo a Olga y le dijo, – encárgate de terminar. – Olga no desobedeció y comenzó a limpiarme en un acto que parecía más otro trabajo erótico de manos que uno de limpieza. Sorprendentemente Olga fué delicada, pero lascivia con sus movimientos. claramente intentando molestar a mi madre que miraba fijamente. está vez pude conternarme, supongo que me ayudó el hecho de que ya había eyaculado. El baño terminó.
Olga decidió que ya tenía suficiente con el trabajo de manos que había hecho, por lo que no necesitaba que cumpliera mi promesa. Simplemente se fue y nos dejó a mi madre y a
mi solos. No hablamos durante el resto del día. Las horas siguientes en la tarde y la noche que siguieron fueron sin lugar a dudas las más incómodas y silenciosas desde que nos conocimos.