Con El Sello de Morbo y Placer…

Ella me miró fijamente a la cara, lanzándome una mirada felina, pero, en el fondo note que me estaba retando, como acostumbra hacer siempre conmigo. Su cara notaba furor, ira y excitación, diciéndome.

--Haaaaaaaaayyy, ¡Ni se te ocurra!... haaaay, haaaaay, haaayy, haaaay, ha, haaaayy, ha, ha, haaaa, haaaaayy, haaaaay, haaaay, haaaayyy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac…. haaaaaay, haaaayy, haaahhh… Además… creo que estoy en mis días fértiles... Haaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, ohhhh, huummm, haaaaa, haaaay, haaaaaaaaa, haaaayy… No la eches dentro… ni se teeeeee ocurraaaaaa… haaaaaaaaay, haaaaaaaayyy… No pudo terminar la frase, especialmente al sentir como mi tranca se endurecía al máximo en su vagina… Haaaaaaayyy, haaahh, haahhh, haaaaaayyyy, haaaaaaaayyy… Haaaaaaaaayyy…

No pudo terminar la frase, especialmente al sentir como mi tranca se endurecía al máximo en su vagina.

--Haaaaa, haaaa, ha, haaaayy… Hooooo Nooooo cabron… ¿Lo vas hacer? -Conocerla en sus días fértiles fue el acicate perfecto para que mi semen comenzara a manar descontroladamente. --Hoooo nooo…ummm, ummm, husss, ussfff, haaaaay, haaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaayy, haaaaayy, haaayy, haaay, hay, haay, haaaaay, haaaay, hay, haaaaahhh… -Percibiendo como salía disparado con suma potencia regando el coñito de mi suegra. --Haaaaayy, haaaaay, haaaay, haaaaa, haaaayyy… Haaaaaaaaay, haaaaay, ohhh, hummm, Ohhhh, Huummm… haaaaaaayy, haaaaaaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaaaaaaayyy, haaaaaaaaaaayy, haaaaayyyy, haaa, haaaaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… haaaaaaaayyy, haaaaaaaaaayyy, haaaaaaaaayyy haaaaaaaaayy…

Viendo que ya me venía, clave mi daga lo más que pude dentro de su vagina, y presioné con todo el peso de mi cuerpo echándome sobre el de mi suegra, clavando profundamente mi daga, para comenzar a vaciarme dentro de ella.

--Haaaaayy, haaaa, haaa, haaaaaayy… Haaaayy, haaaaaayyy… haaaaayy, haaaaa, haaaaa, haaaaaaayy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaayy, haaayy, haaaaaayyy, haaaayy… Haaaaaayy, haaaaaayy, haaaayy, haaaaayy, haaaaaaayyy… -Realmente me sentí liberado, gozoso. Venirme dentro de la madre de mi esposa era algo que había soñado, pero que jamás pensé que se pudiera hacer realidad. --Ohhhhhhhhhhhhh noooo… te estás corriendo… cielos nooooo me estas llenando nooooo… hoooooooo… me vas a embarazar hooooo, noooo hoooh… me llenas hooooo noooo…

Para mi sorpresa, aquella hembra al sentir mi leche regándola por dentro, entro en extasis y comenzó a convulsionarse nuevamente, comprobando cómo alcanzó un nuevo orgasmo casi al unisonó con el mío.

--¡AHHHHHHHHYYYY! ¡Nooooooooooo! -¡Fue algo fenomenal! --Ohhhhhhhhh, hummmmm hummm. -Hasta la fecha nunca había alcanzado el orgasmo al mismo tiempo con mi esposa.

Me quede unos momentos con mi cuerpo apoyado sobre el de mi suegra. Pesé aquella posición forzada sobre la mesa de la cocina, con toda mi daga clavada hasta la empuñadura dentro de su conejo, mantuve la posición. Nuestros cuerpos y nuestras caras estaban realmente muy cerca. Note los sudores de su cara y su cuerpo, que se entremezclaban con los míos. Deduje que no había reproche en su cara, estaba sumamente relajada y era manifiesto que había disfrutado de este nuevo polvo. Sin decirnos nada, decidí retirar mi daga de su coño, mientras me fijaba en la enorme abertura que había dejado en su chochete. Sus labios ahora se veían más enrojecidos y la hilera de semen que salía su coño demostraba que mi eyaculación había sido copiosa. Ella se fija igualmente en cómo había quedado su vagina. Luego, dirige su mirada hacia mis genitales, observando que mi tranca había descendido un poco, pero aún se mantenía dura. Volviendo a mirarme a la cara me dice.

--Al final lo has hecho. Eres un desgraciado. Y “encima te has corrido dentro”. Y, ahora ¡¡Que!!... ¿Y, si quedo embarazada? ¿Cómo se lo digo a mi esposo?

--Pues te lo tienes merecido por ser tan yegua en celo asi aprendes quien manda.

Evidentemente me quedé un poco preocupado. Ella entonces, se baja de la mesa y sin esperarlo me soltó una tremenda bofetada que sonó en toda la cocina y resto de la casa, saliendo aprisa hasta el baño, dejando atrás sus bragas. Yo, me repuse. En el fondo sabía que me lo tenía merecido. No me puse los pantalones, sino que los recogí del suelo, recogí también sus bragas, y así medio desnudo de medio abajo, entre al baño donde ella había entrado. Como este permanecía abierto, al entrar volvía a cerrar la puerta, esta vez con el pasador. Ella la verme me dice.

--Tuuuuu pero ¿Qué haces aquí?… ¿Vuelves otra vez?...

--Necesito también lavarme un poco suegrita... No hay otro baño. ¿No pretenderá que vaya al baño de su dormitorio?

Viendo que ella se estaba lavando en el bidet, me acerqué al lavabo y comencé a lavarme un poco. Y tras secarme la esperé, quedándome aún desnudo de medio abajo con mis genitales al aire. Curiosamente, mi pene, pesé haberme corrido hacia poco, mantenía nuevamente una semierección. Ver el trasero desnudo, completamente blanco de aquella mujer, al tiempo que se secaba, me volvió a empalmar. Note la cara de sorpresa de ella al contemplar mi pene:

--Pero… ¿Otra vez…? ¿No pretenderás de nuevo?... ¿Verdad que no?...

--¡Esto no ha acabado suegrita hasta que su nuevo macho aqui presente lo diga!... La noche es larga... Creo que me falta otro agujero. -Le dije con toda mi caradura.

--Queeee... ¿No lo dirás en serio? ¿No pretenderás metérmela por detrás?… ¿¡Pero tú de que vas!?

Ella mira mi daga totalmente endurecida nuevamente, y dicha visión le iluminó la cara, percibiendo su excitación. Resultaba manifiesto que la madre de mi esposa había disfrutado del polvo que le había echado en la cocina, pero, aún continuaba necesitada.

--Me he prometido que ese culito también será mío... He visto que aún lo tiene virgen… Pero será por poco tiempo, usted como yegua que es debe darle esa cola a su macho... ¡De esta noche no pasará!

Ella, al escuchar mis palabras y ver mi decisión, intentó salir del baño, pero retiré la llave. Ella me miró diciendo.

--¡Pero qué haces! Abre la puerta… Voy a gritar.

--Grite si quiere. No creo que lo haga. No querrá que lo sepa todo el mundo. O ¿Quiere que todos se enteren de lo putita que es?

--No me llames puta, desgraciado. -Me contesto de forma autoritaria como acostumbra a mostrarse.

--Ya, pero esta noche será mi putita personal. Vamos suegra ponte mirando hacia el espejo de frente al lavabo, para que este macho te monte como la yegua que eres. ¡Quiero encularte como te mereces!

--Queee estas chiflado… ni lo sueñes... ¡Tendrás que violarme! -Me dijo retadoramente.

Aquello más me enceló. Someter a la madre de mi esposa era algo que me excitaba enormemente. Por ello le contesté.

--Si quiere que lo hagamos a la fuerza, ya sabe que me excita aún más… Suegrita sabe que voy a montarla de todas formas, usted lo necesita, necesita saber quién manda aquí ahora.

La tomé con decisión y logré quitarle la bata, dejándola únicamente con el sostén que llevaba puesto. Luego la coloque a la fuerza contra el lavabo, y acto seguido le destrabé el sostén por atrás, con lo que de un tirón se la terminé de quitar.

--No oh ¡Me vas a desnudar! Noo otra vez no por favor no…

La madre de mi esposa quedó desnuda, totalmente desnuda colocada contra el lavabo. Me fije en el espejo y ahora sus pechos destacaban claramente. La situación conllevaba un morbo muy excitante. Le separé las piernas dándole unas nalgadas.

--¡Plazzz, Plazzzz!...

--Abre las piernas yegua.

--Oh ¿Pero? ¿Qué haces?... no me pegues Hoooo…

--A las putitas que no hacen lo que se les dice, se las castiga.

El que la tratara de esa forma, era evidente que igualmente tenía excitada a Petra. La obligué a que se abriera un poco, me obedeció al instante y observé aquel trasero con aquellas nalgas redondas y blancas. Tomé con una mano un poco de gel que estaba a mi alcance y me unté los dedos, para luego meterlos por entre las nalgas alcanzando pronto su ano.

--¡Ahhhyy! -La mujer gimió al sentir como mis dedos untado por el gel. --Hummmm…

Comenzaban a masajear todo el oficio, hasta que uno de mis dedos se introdujo sin dificultad dentro de su culito.

--Hooo, hooo Noooo cabrón nooo…

--Ya ve suegrita. Le entra con mucha facilidad… esto le gustara a su hija le encanta.

Pese a sus protestas, pronto dos de mis dedos se hallaban horadando su culito, ensanchándolo poco a poco. Resultaba manifiesto que aquella hembra aún permanecía virgen por ahí, y que jamás había sido violentado, luego le metí tres dedos. Pero, pese a todo, su esfínter se dilataba que era una delicia. Pronto cuatro de mis dedos entraban dentro del mismo, abriendo cada vez más su ano.

-Oh saca ya tus dedos de ahí… Te voy a matar… Oh me abres hooooo nooo protestaba la misma.

--Claro putita… Los sacaré, pero para meterte otra cosa mejor, que le va a encantar.

Contemplar aquel trasero blanco, con aquel agujero que comenzaba a ensanchar por el frotamiento de mis dedos, me termino de poner el falo a punto. Sin dejar de sujetar a mi suegra, me unte un poco de gel en la punta del nabo, y luego lo acerque al agujero trasero de mi suegra. Presioné con decisión y ante mi asombro, comprobé que su esfínter se tragó de una sentada, casi una tercera parte de mi pene. Era estrecho, pero el gel y mis dedos habían hecho un buen trabajo.

--Hoooo nooo cabroooon…. por ahí Noooooo. -Gimió aquella, sorprendida, al sentir por primera vez en su vida…

Como un pene entraba en su orificio anal. Por supuesto, aquel culito había soportado algún que otro supositorio, pero lo que ahora tenía, era mucho más grande. Mi tranca, comenzó a endurecerse cada vez más, a medida que iba entrando un poco más dentro de aquel orificio.

--¡Sácala oooo! No sácalo, sácalo, sácalo hooooo…

--¡Calla putita! ¡Qué bien le entra suegra! ¿Seguro que siempre había soñado con tener un taladro como este en su culito? Pero no pensó jamás que fuera el de su yerno ¿Verdad putita?

--Ooooh Lucas… No seas desgraciado y sácame eso de ahí. Me vas a reventar… Oh… Cielos, ¡Te juro que de esta de mato!.. Oh cabron. -Rechistaba mientras soportaba estoicamente como mi falo iba entrado un poco más dentro de su orificio.

La realidad es que yo únicamente había practicado el sexo anal con mi mujer, pero estaba vez, la morbosidad de empalar a mi suegra añadía un aliciente más. Pese a dolerme igualmente el nabo a medida que iba entrando en su parte trasera, dada la estrechez de las paredes de su ano, poco a poco me di cuenta de que aquel iba cediendo y se abría cada vez mejor. La observé en el espejo, ella me miró, y vi la cara de cierta amargura al sentir mi cipote en su trasero. Mirándonos ambos a la cara en el espejo, tomé impulso y de un golpe de riñones le terminé de alojar complemente mi falo en su trasero.

--¡¡¡Ahhhhhhhhhyyyyy!!! Perrroooooo…

Note como mis pelotas golpearon sus nalgas, signo evidente de que se la había terminado de encajar totalmente. Contemplé la cara de mi suegra, enrojecida, soportando el dolor de tener en sus intestinos todo mi falo. La sensación fue tremenda. Ahora tenía sometida completamente a mi autoritaria suegra, totalmente atravesada por mi polla, abriendo su ano al máximo.

--Sácala cabrón… te voy a matar hoooo me duele hooooo… me duele, me duele muchooo, mucho, muchoooo…

--Relajarse suegrita. Ya la tiene toda dentro.

--¡¡Ayyyy!! ¡¡Pará, pará despacio!! ¡¡Ayyyyy!! ¡¡¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaay Diossssss!!! ¡Nooooo!, hoooo, hoooooooo… ¡No seas asiiii! ¡¡No seas bruto!!

Lejos de hacerle caso, comencé a entrar y salir de ella, primero con suavidad y fui aumentando el ritmo, perforando sin piedad aquel hermoso trasero, con un bombeo constante. Aquella hembra estaba sorprendida, pero comprobé en su rostro que pronto, aquel se fue transformando, y veía que Petra empezaba a colaborar.

--Ahhhy, Ahhhy, Ahy, Ahhhy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy… -La cara de excitación de mi suegra en el espejo, al contemplar como su joven yerno se la estaba cogiendo desde atrás, perforando sin piedad su trasero una y otra vez, resultaba sumamente morboso. --Ahhhhhhhhy, Ahhh, Ahhhy, Ahhhhhy, Ahhhhhhyy, Ahhhy, Ahhhhhhy, Ahhy, Ahy, Ahhhhy, Haaaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Mmmmnnnnnnnn, ha, ha, ha, Mmmmnnnnn, ha, ha, ha, Mmnnnnn, ha, ha, ha, ha, haaaaaaa, ha, Mmnnnn, ha, ha, ha, Mmmmm, haaaaa, haaaa, haaaaa, haaaaaa… -Yo la miraba a través del espejo, mientras la clavaba con mayor intensidad, encontrándose nuestras miradas una y otra vez. --Haaaaa… haaaaaaa, haaaa, haaaaa, Haaaaaayyy, Haaaaaaaaaaayyy… Ahhhhhy, Ahhhy, Ahhhhhhy… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy, Ahhhy… -Comencé a sudar mientras seguía empalando aquella fenomenal hembra. --Haaaaaayy… Ahhhy, uhmmm… ahhhyy… Ahhhhh… ¡No puedo más! ¡Noooooooooo!... Haaaaaaaaaaaay… ¡Diosssssssssssss!... haaaaaaaaaay… ¡Diossssssss!

Suegrita. ¡Que montada le estoy dando! Es una buena yegua. ¿Necesitaba que la montaran de esta forma? ¿Verdad?

--Haaaaayy, haaaaa, haaaa, ha, ha, haaaa, haaaa, ha, Haaaaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaaaaaaaaaayyy, haaaa, haaaaa, haaaaa, haaaa, haaaaaa, Ahhhhhhhh, hufffff, huffff Mmmnn, Mmnnn, haaaaaaaaaaaaaaaay… -Ella me miró con cara de desaprobación, pero pronto bajaba la cabeza soportando estoicamente cada una de mis estocadas. --Ohhhhhhh, ha, ha, haaaa, haaaaa, haaaa, ha, ha, haaaaa, haaaaaaaa… ohhhhhh, Uhmmm, Ahhhhhhhhhyyy… Haaa, haaaa Mmmmnnn, haaaah, haaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… haaaaaaa, haaaaa, ha, haaaaa, ha, ha, ha, haaaaa… Mmm haaaaayyy…Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay… -Para aumentar la excitación comencé a hurgar con mis dedos su conejito, observando que aquello causó mella en mi suegra. --Mmmmnn, hoooo, hoooo, ho, haaa…. Mmnn, haaaaayyy… Haaaa, haaaa, Haaaay… Haaaaaaa, haaa, haaaa Mmmnn… Mmmmnn, ho, ho, hooohhh… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Uffff, Haaaaaaaaaaaa, haaaaaa, haaaaaa, Haaaaaaa, haaa, haaaa Mmmmnnn… -Eso la excito más y la penetración anal comenzó a resultar más placentera para ambos. --Mmmmnn, ho, ho, hoooooo, haaaaaaaa, haaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Haaaaaaa, haaa, haaaa Mmmmnnn… -De hecho, comprobé como mi pene comenzó a entrar y salir del culito de la madre de mi esposa con holgura. --Mmmmnn, ho, ho, hoooooo, haaa Mmm haaaaa… Haaaa, haaaa, Haaay… ohhhhh, ahhhhhh… Haaa, haaaa Mmmmnnnnn, haaaah, haaaaaay… Plac, Plac, Plac… Mmmmnn, hoooo, hoooo, ho, haaa… Mmm haaaaaayy… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaay… -Es más, percibí de nuevo como Petra comenzó a colaborar y ahora, era la propia mujer la que echaba su trasero hacia atrás yendo al encuentro de mí tranca. --Haaaaa, haaaaa, ha, ha, ha, ha, Mmmmnn, Mmnnn, haaaaaaaaaaaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac, Plac, Plac… Mmmmnnnnn, ha, ha, haaaaa, haaaaaa, Haaaaaaaaaaaa… Mmnmnnn, ha, haaaaaaaaaa… -Lo que conllevaba que mi daga entraba entera y la atravesara hasta el mismo fondo. --Haaaaaaa, haaaaa, haaaaaa, haaaaaaaa, ha, haaaaayy… Haaaaaaaaaaaa, Mmnnn, Mmnnnnn… Sin dar crédito, observé como mi suegra entro nuevamente en éxtasis. --Haaaaaaaa, ha, haaaaayy… Haaaaaa, haaaaa, ha, haaaaaa, haaaaaaay… Plac, Plac, Plac, Plac… Haaa, Mmmmnnn… haaaaaay… Mmmnn, hoooo, haaa, Mmm, haaaaaa… Haaaa, haaaaaaaaa, Haaaaaaaaaaaay.

Aquella mujer, autoritaria, casta y conservadora, ahora iba alcanzar un nuevo orgasmo, pero esta vez mientras era penetrada analmente. Comenzó a convulsionarse, apretando con fuerza las paredes de su ano atrapando mi polla dentro, llevándome al climax.

--Ohhhh siiii, hooooooooohh, hoooooohhhh Dios hoooooohhh Ooooooh suegra… siga así hoooooooohhh Cielosssss…

No pudiendo más, me comencé a deslecharme dentro de su culo. Mi semen volvió a salir a borbotones. Era algo que jamás había pensado, pero mi semen volvía a entrar en mi suegra, pero esta vez en su orificio trasero. Ambos nos quedamos quietos tras acabar. La miré al espejo, teniéndola aun totalmente enculada, observé su cara completamente acalorada, enrojecida, donde varias gotas de descendían por su rostro. No me dijo nada. Decidí salir de ella, y al salir, fue como el descorche de una botella de champan. Mire el tremendo boquete que había dejado en su culo, y por el que comenzó a manar restos de mi semen. Ella se giró, e intentó golpearme de nuevo. Pero esta vez, la sujete fuertemente, la deje mirándome a la cara, retadora, desafiante. Lejos de inmutarme, acerque mis labios a los suyos y la bese en la boca. No sé qué paso, pero note como ella entreabrió sus labios y me recibió, manteniendo ese beso durante más de un minuto. Cuando terminamos, me suelta y me dice.

--Al final los has conseguido. Me has humillado. Es lo que pretendías ¿Verdad?

--No suegra, no se trata de ninguna humillación. Lo que pretendía es follármela. Me he cascado muchas pajas pensando en cómo iba a poseerla. Y ¡por fin ha sido mía! Le conteste morbosamente, sin soltarla acariciando su trasero. No se me ponga arrecha porque usted lo sabe qué le gusto y lo quería probar quería que yo la montara como buena yegua que es.

--Pero ¿Y mi hija? ¿Es que ya no la quieres? -Me pregunta con cierta sorpresa por mi parte.

--Claro que la quiero suegra. Pero, “s que usted me vuelve loco… ¡No sabe las ganas que tenía de cogerla!... Le comenté ahora mirándonos de frente a frente.

--¡Eres un pervertido!... ¡Un sádico! -Se detiene y añade. --Me has mancillado, jamás mi esposo me había hecho algo semejante. -La miré a la cara y le dije.

--¡Pero le ha gustado! Sé que realmente ha disfrutado. ¿Verdad que jamás se la habían follado de esta manera?

Ella agachó la cabeza, signo evidente de que había acertado. Luego me vuelve a reprochar.

--¡Pero, en la cocina te corriste dentro! ¿Y si me has dejado embarazada? ¿Qué voy hacer?

--No debe preocuparse tanto. Tan pronto se recupere el suegro, le echa un polvo. Y, si queda embarazada, seguro que él nunca dudara que sea suyo. -Ella me mira, y recobrando aquella cara de autoritaria que siempre había conocido, me contesta.

--¡Qué fácil lo ves!.. Pero esto no quedará así. ¡Y lo sabes! ¡De esta de vas a acordar! -Le mire a la cara y retadoramente le dije.

--Y ¿Qué va hacer suegra?... ¿Se lo va a contar a mi esposa? ¿A su esposo?... ¿Me va a denuncia por casualidad? ¡Acaso va a decirme que no disfrutó! He visto la cara de gusto cuando me la he follado por esa deliciosa concha que tiene y por ese monumental culo. Sin lugar a dudas, creo que lo ha estado deseando toda la vida. En el fondo necesitaba ser montada de esta forma…

Ella, agitada, se desprende de mis brazos y sale del baño algo enfadada, mientras termino de lavarme y asearme un poco. Tras acabar me coloque mis pantalones y marche a mi dormitorio a dormir. Dormí plácidamente, como un auténtico bebe. Serían casi las siete de la mañana cuando me levanté. Tras asearme un poco, bajé hasta la cocina, y observé que mi suegra ya se encontraba levantada. Al verla, observe con extrañeza que la misma llevaba puesta esa mañana una falda no muy baja, más corta de lo que acostumbrada a llevar, y una blusa. Con aquella indumentaria resultaba una hembra digna de poseer, era claro lo que quería. El pensar que me había podido follar la noche anterior aquella mujer, me dejo sumamente triunfante. Luego me acerque hasta ella y le pregunte:

--Buenos días suegrita. ¿Qué tal la noche? -Le decía al tiempo que la tomaba por la cintura, y le besaba en el cuello.

Ella se revolvió y, con cierto enfado me respondió.

--¡Pero! ¿Es que aún vas a continuar? ¿No tienes bastante?

--¡Plazzz! -Le di una palmada en el trasero, y le dije.

--Uhm suegrita, me la follaría nuevamente sobre esta mesa… Pero, prefiero verla trabajar mientras espero y repongo fuerzas jajajaja… Veo que está preparando un desayuno suculento.

Ella me mira pero no dijo nada, termina por calmarse, y me pone el desayuno. Tras desayunar, observe el móvil y tenía un mensaje de mi esposa, preguntándome cómo había pasado la noche. La llamé y me preguntó que tal me había portado con su madre. Le conteste en alta voz, para que lo escuchara mi suegra, al tiempo que me acercaba a ella.

--Ya sabes. Tan autoritaria y mandona como siempre, pero creo que, a partir de ahora, ambos nos comportaremos mejor... En el fondo es una gran mujer. -Ella me mira, y tras acercarse al apoyo de la cocina, una vez acabado de hablar con su hija, me comenta.

--¿Así que soy muy mandona y autoritaria?

--Y lo es suegrita. Pero en el fondo, quizás sea esa una de las cualidades que más me atrae de usted... Bueno, las mejores yegua son siempre ariscas y el tremendo cuerpazo que tiene.

Ella no me respondió. Creo que en el fondo le alago estas palabras. Tras saludar al suegro, el cual ya se encontraba despierto, decidí marcharme. El tiempo había descampado, por lo que baje al garaje para coger el vehículo y regresar a casa. Ese día, estaba dudando en si debía acudir al trabajo. Me despedí de la suegra diciéndole.

--¿Que, suegrita? ¿No vas a darle un beso de despedida a tu yerno?

Ella me mira, sin saber si cachetearme o darme un beso, y termina por contestarme.

--Vamos lárgate ya. ¡Si no fueras el marido de mi hija, te denunciaría ahora mismo! Sal antes de que me arrepienta.

Me dirigí al garaje en la planta baja. Cuando me disponía a arrancar el vehículo, sin aún haber abierto la puerta del garaje, veo acercarse a mi suegra. Traía algo en la mano, un bolso. Me baje para ver que deseaba, diciéndome ella.

--Se me olvidaba, ¿Puedes llevarle esto a mi hija? Es un bolso con algunas cosas para ella.

--¡Por supuesto Petra! -Le dije, mientras vi algo en su mirada. Era como un brillo especial en sus ojos. Era la mirada de “una perra en celo”.

Pensé para mí.

--“Esta mujer creo que tiene más ganas de polla… Está pidiendo a gritos que me la vuelva a follar… ¡Podía equivocarme, pero! ¡Aquella miradaaaaa!”

Tras colocar el bolso dentro del coche, me acerque hasta donde se encontraba, de pie al lado del vehículo, ya que no se había retirado. La mire de arriba abajo. Note su excitación al ver como la contemplaba, y me pregunta.

--¿Porque me miras así?… ¿No pretenderás…?... Ni se te… Hooo… Otra vez no.

Yo me acerque hasta ella, y le conteste rodeándola con mis brazos.

--Uh suegrita, que buena hembra está hecha… No se atreva a mentirme usted está deseando que le meta otra follada...

--No yo…

--¡A callar! Usted nada obedece como buena potra… Es algo tarde, pero... ¡No me importa! ¡Que se joda el trabajo! ¡¡Creo que me la voy a montar otra vez!...

Continuara…