Hace rato vengo cargando con esto y necesitaba escribirlo porque cada vez me cuesta más guardármelo. Tengo 20 años, mido 1,75, peso unos 80 kilos y hace dos años que estoy de novio. Con mi novia estamos bien, nos queremos, convivimos bien y no tenemos problemas importantes como pareja. El tema es el sexo. Yo tengo muchísimo deseo, soy muy caliente y tengo ganas muy seguido. Ella, en cambio, casi nunca tiene ganas. No es que no me quiera ni que no le guste estar conmigo, simplemente tenemos una diferencia enorme de libido. Yo podría tener intimidad prácticamente todos los días y ella puede pasar bastante tiempo sin necesitarla. Yo respeto que cuando no quiere, no quiere, pero igualmente me quedo con muchísimas ganas y a veces bastante frustrado. Y creo que justamente esa diferencia es lo que hizo que empezara todo este quilombo con mi suegra.

Vivimos en la misma casa mi novia, yo, su mamá, que tiene 54 años, y la pareja de ella, que tiene 34. La convivencia normalmente es buena. El problema es que hace bastante tiempo mi suegra empezó a hacer comentarios en la mesa como «este ya no me toca», «una duerme sola» o «a mí nadie me da bola». Lo dice riéndose, pero después de escuchar esas cosas tantas veces empecé a pensar que probablemente hay algo de verdad detrás. Su pareja suele irse a dormir temprano y ella se queda despierta hasta bastante tarde. Mi novia algunas noches trabaja de noche, así que yo también me quedo despierto solo en la habitación. Ahí es cuando suelen darse esas situaciones que me empezaron a llamar la atención. Mi suegra entra varias veces a buscar ropa de mi novia, sacar algo para lavar o buscar cualquier cosa. Nunca pasó nada directamente, pero yo empecé a notar sus miradas y, siendo sincero, me empezó a gustar esa atención. Incluso hubo noches en las que, cuando sabía que su pareja ya se había ido a dormir y que ella podía entrar, yo buscaba deliberadamente llamar su atención de alguna manera. Me acomodaba de forma que sabía que podía notar que yo estaba excitado y me gustaba la idea de que se diera cuenta. No era algo que ocurriera accidentalmente; yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Y cuanto más lo hacía, más pendiente estaba de su reacción. Si entraba y miraba, yo me quedaba pensando en eso durante muchísimo tiempo. Si no reaccionaba, también me preguntaba por qué. Básicamente había empezado un juego que solamente existía entre mi cabeza y esas pequeñas situaciones. Y la verdad es que me calentaba muchísimo. Yo ya venía con un montón de deseo acumulado por la diferencia de libido con mi novia, y tener a otra mujer cerca que yo encontraba atractiva y que quizá estaba prestándome atención hacía que todo se sintiera mucho más intenso.

Con el tiempo empecé a fantasear con ella. Y mi fantasía tampoco es que sea querer una relación ni enamorarme ni nada parecido. Si alguna vez pasara algo, en mi cabeza sería simplemente algo casual. Me atrae y me gustaría tener algo con ella, pero no estoy buscando que se convierta en mi pareja ni cambiar mi vida por ella. Es más bien la idea de que, si alguna vez se diera la oportunidad, me gustaría que fuera algo ocasional y sin compromiso. Y justamente por eso me cuesta todavía más dejar de pensar en el tema. Porque no estoy imaginando una historia de amor ni una vida juntos. Estoy imaginando algo mucho más impulsivo, algo que podría pasar una vez y después quedar ahí. Pero al mismo tiempo sé perfectamente que estamos todos viviendo bajo el mismo techo y que una situación así podría terminar siendo un quilombo enorme. A veces me pregunto si ella realmente nota lo que hago cuando intento llamar su atención o si simplemente estoy interpretando cualquier mirada como una señal. No tengo una respuesta. Nunca me dijo directamente que le gusto, nunca me buscó de una manera que pudiera interpretar sin dudas y nunca tuvimos una conversación que cruzara esa línea. Todo está en esas pequeñas situaciones. Pero yo ya estoy demasiado pendiente. Cuando su pareja se va a dormir y ella sigue despierta, automáticamente pienso que puede entrar. Si escucho pasos en el pasillo, me fijo. Si abre la puerta, ya estoy atento a cómo me mira. Y eso antes no me pasaba.

Lo que más me confunde es que yo sigo queriendo a mi novia y sé que estamos bien. No estoy buscando reemplazarla. Simplemente tengo muchísimo deseo y ella tiene muchísimo menos. Y esa diferencia hace que yo esté permanentemente con ganas. Entonces cualquier situación que tenga un poco de tensión me afecta muchísimo más. No quiero que mi novia se sienta obligada a tener intimidad conmigo, porque no quiero eso. Pero tampoco puedo negar que me cuesta pasar tanto tiempo sin sexo. Me encanta y tengo muchísimas ganas. Y en medio de todo eso apareció esta situación que me resulta bastante difícil de ignorar. No sé cuánto de lo que noto en mi suegra es real y cuánto es producto de mi imaginación. Quizás ella solamente entra a buscar ropa y yo estoy viendo cosas donde no las hay. Quizás sus comentarios solamente tienen que ver con su propia relación. Quizás nunca tuvo ninguna intención conmigo. Pero yo sí sé que me atrae y que me gusta la posibilidad de que ella se dé cuenta. Y también sé que cada vez que pienso en la posibilidad de que alguna vez pase algo casual entre nosotros, me cuesta bastante sacármelo de la cabeza. No quiero algo serio con ella. No quiero cambiar a mi novia por ella. Lo que me pasa es mucho más simple: me atrae, me genera curiosidad y me gustaría que alguna vez pudiera pasar algo sin que eso significara empezar una relación. Pero también sé que estamos hablando de la mamá de mi novia y que no es una situación cualquiera. Si alguna vez pasara algo y después se supiera, no habría manera de hacer como si nada. Tendríamos que seguir viéndonos todos los días, comer juntos, cruzarnos por la casa y convivir con lo que hubiera pasado. Y mi novia podría enterarse. Su pareja también. Por eso estoy bastante trabado entre lo que me genera y lo que podría pasar después.

Hasta ahora solamente existen mis ganas, mis fantasías, esas miradas que yo interpreto de determinada manera y las veces en las que deliberadamente intenté que ella notara que me atrae. Nada más. Pero ya es suficiente para que tenga la cabeza ocupada bastante seguido. Y por eso necesitaba escribirlo, porque cuanto más me lo guardo, más vueltas le doy. Sé que mi problema principal sigue siendo la diferencia de libido con mi novia. Ella está bien conmigo y yo estoy bien con ella, pero yo tengo un nivel de deseo muchísimo más alto. Y mientras intento convivir con eso, apareció esta situación con mi suegra que me resulta muy difícil de ignorar. No sé si algún día va a pasar algo o si todo esto va a quedar simplemente en mi cabeza. Pero por ahora sé que me atrae, sé que me gusta llamar su atención y sé que la idea de algo casual con ella me resulta demasiado tentadora. Y eso es exactamente lo que me tiene pensando tanto en todo esto.