PRIMER DÍA
Antes de salir de mi casa, me rasuré el pene. Lo tengo un poco poblado, pero descubrí que si solo dejas un pequeño triángulo encima del pene, donde una esquina del triángulo conecta con los vellos del ombligo, el pene se ve bien. Yo lo intenté y es otra historia.
Fui en carro a recogerlas. Yo vivo en otro distrito y ellas en otro distrito, a unos 40 min de la ciudad. Bueno, soy de Juliaca. Ya con el carro y con todas mis cosas voy a recogerlas. Al llegar al distrito llamo a mi ahijada porque, bueno, con mi ahijada nos conocemos más años y sería raro que tenga más confianza con su mamá, que recién la conozco un año. Llego y estaban listas, empiezan a subir. Yo saco las carpas y los colchones inflables para acomodar. Me percato que estaba mi chimpunera, no le tomo importancia, solo digo en mi mente: chispas, esto hubiera bajado, hace espacio. Ya ps, ya fue. Acomodamos algo ligero. Llevaron 3 frazadas y una mantona porque cada uno estaba con su frazadita y mi comadre estaba con su mantonita. Mi ahijada cargaba su mochila y su enamoradito una bolsa con sus ropitas. Nos acomodamos. Las frazadas las pusimos en los asientos para sentarnos encima y no haga espacio, y las colchas, que eran 2, en sus pies. Su mochila la pone en la cajuela. Mi comadre me dice: «Compadre, ¿llevo una ollita o algo?». Yo le digo: «Ya, comadre, lleve una tetera u olla, pero no nueva, comadre, capaz en el camino se aplasta y lo malogramos». Saca y entra al carro. Nos acomodamos bien. No eran muchas cosas. Yo en la parrilla puse algunas cosas y en la cajuela otras cosas, pero normal. Creo que si acomodábamos más, podríamos poner todo dentro del carro. Mi comadre me dice: «Compadre, estoy llevando fiambre por si acaso», me dice, y veo que mi ahijada se arrocha. Yo le digo: «Está perfecto, comadre, porque a veces allá no hay comida», le digo para que no se sienta mal.
Hablamos y les digo: «Vamos a turnarnos para ver quién será mi copiloto, ¿okey?». Y me dicen: «Sí, está bien». Y le digo a mi ahijada que me acompañe adelante hasta cierta parte y después otro sería el copiloto, y nos vamos. En la salida fuleamos combustible. En el camino, escuchando música, les digo cómo será el viaje, que iremos directo a Señor de Huanca, pero que podíamos hacer paradas en lugares que veamos que les guste. Me dicen: «Ya». En los peajes veo que venden fruta (tuna) y compro. Les digo: «Chicos, tomen tunita, vamos comiendo». Y ahí hacemos el cambio de copiloto. Llegamos a Sicuani y almorzamos. Ahí hacemos otro cambio, mi comadre adelante. Estamos yendo normal. Hasta ese momento todo con respeto con mi comadre y con todos. Pasamos San Pablo, estamos por San Pedro y les digo: «Aquí hay 2 lugares medicinales, uno para la vista y otro para purgarse. De regreso entraremos aquí». En camino hacia el pueblito, antes de voltear para Señor de Huanca, yo les digo: «En Señor de Huanca no hay para dormir, porque llegaremos será 4 o 5 pm y mañana temprano será la misa y bañarnos». Y les digo: «¿Dónde dormimos?». Y me dicen: «Normal, aquí en el carro dormimos, sí, todos». Y yo les digo: «Estoy llevando 2 carpas con colchones inflables». Y mi ahijada me dice: «¿De veras, padrino?». Yo le digo: «Sí, ahijada, porque ¿dónde dormiremos?». Y les digo: «En una carpa estará mi ahijada con su enamoradito, pero cuidadito haciendo cosas malas, estamos yendo a un lugar sagrado». Y se ríen. «Jaja, nada de eso, padrino», me dice su enamoradito. Le miro nomás. Y en la otra carpa dormirá mi comadre y yo estaré en el carro, les digo. Y me dice: «No, compadre, ¿cómo va a dormir en el carro? Ya allá nos acomodamos, compadre». Y mi ahijada me dice: «O si no, padrino, en una carpa varones y en otra mujeres». Yo le digo: «¿Y si tu enamorado se confunde y me abraza?». «¡Nooo!». Y nos echamos a reír. «Ajajajaja». Mi comadre dice: «La cosa que todos durmamos en carpas». Yo pensé que llevarían carpa. Bueno, llevé dos porque dije: capaz me toca dormir con mi comadre, pero yo no podía proponer y decir «yo duermo con tu mamá», si no quería que saliera de una conversación normal, pero no se dio, quedó en nada.
Después de hacer 2 paradas más en otros lugares llegamos a Señor de Huanca a eso de las 3 pm. Llegamos en carro, lo dejamos cerca. Estaba algo vacío, no era su temporada, pero había devotos. Entramos un rato, nos rezamos. Mi comadre dijo: «Traje velitas». Enviamos al chico a traer las velas. Trajo. Estuvimos ahí prendiendo, orando. Ya era 10 para las 5, nos vamos donde está el carro. Ya estaba tarde y les digo: «Vamos a armar las carpas». Y nos vamos con el carro. Fuimos, lo estacionamos de la parte de abajo. Antes de entrar a la playa de estacionamiento hay dos caminos: uno que sube va de frente y otro a la derecha que va algo recto. Nos fuimos recto hasta donde dé el carro. Llegamos. Había más gente, no mucha, pero sí había gente, vehículos poco. Lo estacionamos y les pregunto: «¿Alguna vez armaron una carpa?». Me dicen: «No». Les digo: «Les enseñaré hoy». Y sacamos las carpas y los colchones inflables. Armamos la carpa, inflamos los colchones. Ponemos uno cerca al carro, a medio metro de la puerta del piloto; el otro al frente de la carpa, o sea, se miraban pero a 5 metros. Ya puesto la carpa y el colchón dentro, les digo: «Yo y el chico vamos a ir a traer leña para prender fogatita y ustedes armarán dentro de la carpa. El que mejor acomode tendrá premio», les digo. «Ya», dicen. Y nos vamos a traer toda la leña posible. Fuimos y regresamos como 4 veces. Como hay árboles cerca hay varias ramas caídas. Ya eran cerca las 6 pm, por oscurecer. Les digo: «Encenderemos la fogata». Lo prendemos. Le hacemos traer agua a mi ahijada y a su chico. Traen. Mi comadre trajo azúcar, té filtrante de té, canela y clavo. Y le digo de bromas: «Comadrita, aquí hay eucalipto harto. ¿Usted va a querer matecito de eucalipto o té clavo?». Me mira, no lo entiende a un inicio y después lo entiende y se ríe. «Jajaj, té canela y clavo es, compadre». Jajaja. Nos reímos. Traen el agua. Pusimos agua a calentar. Nos sentamos alrededor. Ya está oscureciendo más. Tenía vasitos descartables porque se olvidaron las tazas. Yo llevé gaseosas y vasos, así que usamos los vasos. Tomamos mate en vaso. Y les digo: «Vamos a contarnos cuentos de terror hoy. Muajaja». Mi ahijada y su mamá se miran y les digo: «¿O les da miedo? Ya igual voy a contar». Y empezamos así la noche.
Después saco la guitarra. Empezamos un poco con música y me recordé que en mi chimpunera tenía trago: un Jack Daniel miel y 2 chancaquichachis, con mis zapatillas, truzas y demás. Y les digo: «Está haciendo un poco de frío. ¿Tengo whisky, saco?». Mi ahijada dice: «Ya, padrino». Mi comadre no dice nada. Voy, saco el whisky. Tomamos con la guitarra poco a poco. De ahí le digo: «Pon música, chico. ¿Qué música te gusta, comadre?». Y pone huaycheños, huayno. A mí en lo personal no soy fanático del huayno, pero sí lo puedo escuchar. Cuando saqué el whisky, en mi mente estaba que si las emborracho y de ahí, dormida, a mi comadre me la kcho. Dejé la guitarra. Pusieron música y les dije para jugar ritmo agogo con castigo de trago. Le expliqué a mi comadre cómo era. Mi ahijada y su chico sí dijeron: «Jugamos». Y a inicio perdonábamos el castigo a mi comadre. Perdía mi ahijada, yo 2 veces, perdía el chico. Como ya estábamos picados, yo no tanto porque tomábamos con nuestra ronda y servíamos un vaso aparte para el castigo. Todos seguíamos emborrachándonos. Yo vi al chico que quería que todos se emborrachen porque él tmb quería pasarlo bien con mi ahijada. Yo estaba con otras miras. Mi comadre perdía, ya le hacíamos tomar poco a poco. Se terminó el whisky y les dije: «Tengo chanca, ¿saco?». Me dijeron: «Ya». Mi comadre también dijo: «Ya». Yo sé que esa vaina es peligrosa y traté de cuidarme. Ya no jugamos porque ya mucho perdíamos. Ajaja. Empezamos a hablar, conversar. Mi ahijada ya estaba mal, su chico tmb, mi comadre tmb estaba mal, yo igual pero consciente. No terminamos ese chanca. Mi comadre dijo: «Ya está tarde, creo va a llover, nos descansamos». «Ya», dijeron. Mi ahijada se fue a los servicios, su chico le acompañó. Mi comadre quería ir, se levantó, caminó yendo de un lado para el otro, orinó al otro costado del carro. Le dije: «Comadre, ¿está bien? ¿Le acompaño?». Me dijo: «Estoy bien, compadre, gracias». Fue. Yo pensé en ir y hacer que no la vi donde se sentó y orinar al frente de ella para que vea mi pene, y dije: mejor no. En eso que lo estaba pensando mi comadre ya se había levantado. Mi ahijada ya regresó de orinar, se metió a su carpa. Les dije: «Hasta mañana», porque eran las 10:40 aprox. Le traigo a mi comadre y le digo: «Vamos a dormir, comadrita, antes que llueva porque estaba nublado. Entremos a la carpa», le digo a mi comadre. Dice: «Sí, compadre». Abro la cama. Lo pusieron la mantona como sábana, la cubrecama que es grueso y abrigador y una frazada. Abro la cama. Mi comadre entra, se echa. Yo le digo: «Comadre, le quito el zapato». «Ya», me dice. Le quito y le digo: «Estoy poniendo afuera, comadre». Y le pongo afuera pero abajo de la carpa. Mi zapatilla también. «¿Le quito la media?», le digo. «Comadre, le quitaré su falda, ¿se va a arrugar?». «Sí, compadre», me dice. Le hablo despacio porque se puede escuchar, no estamos muy lejos. Y justo empieza a garuar. Me dice: «¿Lluvia, creo?». Le digo: «Sí pues, justo a tiempo nos entramos». «Sí», me dice. Le quito su falda y su centro. Cuando le quito el centro que tiene no le pregunto ya y se deja quitar. Estaba con una enagua. No se veía el color, pero sé que era rosado porque lo vi al día siguiente. Le tapo y yo me quito mi pantalón. Estaba yo con un boxer para kchar, esos que hacen que tu pene se vea grande porque te da ajustado y en el medio bulto. Eso me puse, pero ¿qué lo va a ver si es noche? Me echo a su costado y me dice: «Gracias, compadre», y me quiere dar un beso como ella siempre me da los besos (el cómo está en la intro de esta serie). Yo volteo y nos damos un pico. Ella me mira y me dice: «Compadre, pero si yo no soy nada». La abrazo y le miro: «Usted es mejor de lo que piensa, comadre, y quería hacer esto desde la fiesta». Y le beso. Ella corresponde, pero no sabía besar, ella solo tipo pico me hizo. Yo besé sus labios, la abracé y le dije: «Me gusta, comadre». Le agarré de la cintura. Ella suspiró. Le besé el cuello y le metí la mano por dentro de su chompa. Le agarré sus tetas. La puntita estaba durito, paradito sus pezones. Le besé el cuello. Ella gemía. Para ese entonces la lluvia no era muy fuerte. Me dijo: «Compadre, nos van a escuchar». Y le dije: «Comadre, ellos están en lo suyo, nosotros en lo nuestro». Mi mano bajó y le metí dentro de su enagua y le metí mi mano dentro de su calzón. Cabe mencionar que tenía un calzón esos de abuela. Yo metí mi mano y ella no tenía muchos pelitos y eso me excitó más. Ella me decía: «Compadre, no». «Compadre», me dijo, pero abría las piernas. Yo le dije: «Comadre, yo estoy sin enamorada ya casi 7 años y mire cómo estoy». Agarré su mano y le metí dentro de mi boxer. Estaba parado. Ella agarró mi pene. «Ya, compadre», me dijo en el oído. «Hágame el amor». Puuuuucha, cómo me excitó eso. Casi me vengo ahí mismito con esa voz. Yo le metí el dedo en su vagina, la excité. Busqué su clítoris y la masajeé. Me puse delante de ella. Ella estaba echada boca arriba con las piernas semidobladas abiertas. La frazada la hice a un lado. Me bajé el box, me puse delante de ella. Estaba arrodillado entre sus piernas abiertas. Le quité su calzón levantándole las piernas. Y la lluvia empezaba un poquito más. Le abrí las piernas. Ella estaba mojada. Para su edad era señal que tampoco ha tenido relaciones por mucho tiempo (y el porqué está en la intro de esta serie). Levanté la pierna izquierda a mi hombro derecho y la pierna derecha a mi hombro izquierdo. No se veía mucho, pero igual agarré mi pene, le metí. Estaba calientito adentro y le dije: «Qué calientito está adentro». Saqué hasta casi afuera y le volví a meter. A ella le gustaba porque a la tercera bajó sus piernas a mi cintura y entrelazó sus piernas y me dijo: «Compadre». Yo le dije: «Qué rico, comadre». Me eché en sus pechos y sacaba y la metía con mi mano derecha. Así echados agarré su culito, la agarré no fuerte pero sí. Ella me abrazaba. Yo mientras metía y sacaba le besaba en el cuello. Ella se excitaba. Nos movimos tanto que el colchón quedó calato, no había ni una frazada abajo. Yo agarré una frazada y me tape para que no le haga frío, pero como estábamos huascas no sentíamos. Saqué mi pene, le abrí las piernas y le pasé lengua. Su vagina no tenía mucho pelito, está rico. Le lambí su vagina, le metí mi lengua. Traté de jugar con su clítoris pero ella me jaló y me dijo: «Mételo». Le moví la pierna y la hice echar de costado. Su pierna izquierda recto, su pierna derecha doblado un poco levantada. Yo en medio pero sigue encima y le metí. Yo en esa pose meto más profundo. Le metí y ella gimió. Recuerdo que lo hice algo suave. A ella le gustaba. Me decía: «Compadrito». Yo ya estaba por venirme y me eché a su costado en cucharita. Le estaba metiendo. Le levanté la pierna con mi pierna y le metí. Como sentí que me iba a venir le dije: «Te daré toda la leche adentro, comadrita». «Ya, compadre», me dijo. Le metí, saqué todo el pene, volví a meterlo, saqué todo el pene con un poco de fuerza, lo volví a meter y empecé a bombear más rápido. Traté de no hacer mucha bulla. Para mi suerte la lluvia ayudaba porque sonaba la lluvia. Mi comadre no gimió mucho. En eso una última bombeada y me vine todo dentro de ella. Mi comadre estaba con una chompita. Su brasier lo desabroché durante el acto. Ella agarró su calzón y se limpió el semen. Lo puso en el bolsillito de la carpa. Un suspiro y me dijo: «Gracias, compadre». Se echó a mi lado. La abracé, le besé en la frente y le dije: «Gracias a usted, comadrita». Agarré la frazada y traté de taparnos como pude. Ya nos dormimos así calatos de la cintura para abajo.
Me desperté a las 4, supongo que era. Mi comadre se levantó asustada. Yo por alguna razón me desperté 1 minuto antes. Estábamos espalda con espalda y yo dije dentro de mí: «Wuoouu, lo hice». Y ella se levantó asustada. «¿Dónde estoy?», dijo. Yo le dije: «Comadre, venga, es muy temprano, va a hacer levantar a los chicos». Me dijo: «¿Compadre?». Yo le dije: «Ven aquí, cariño». Ella se echó, pero ya no se echó mirándome sino me dio la espalda y se acomodó su enagua. Yo me di la vuelta, la abracé. Sentí que se asustó. Ella se tapó bien, estaba queriendo alejarse. Yo me acerqué, le besé su hombro. Mi pene se paró en automático. Acerqué mi pene a sus nalgas. Mientras la besaba el hombro al cuello levanté su enagua. Me puse salivita un poco en la punta de mi pene. Le dije: «Buenos días». Le agarré su culito y le dije: «Hijita, levanta un poquito tu potito». Le besé en el cuello. Ella levantó su culito y me dijo: «Compadre, no». Antes que termine de decir «compadre» y diga algo más le metí mi pene. Ella dijo: «Haa». Yo le dije: «Dígame, comadrita». Le agarré su cadera y le metí y saqué. Después le agarró sus trenzas y le sigo metiendo. Me puse en la posición donde ella está de costado, levanté una pierna y yo estoy encima entre sus piernas. Así me pongo y a ella le gusta. Le vuelvo a meter y sacar. Ella quería gemir pero se tapó con mi casaca que usó de almohada. Entendí que podríamos despertar a mi ahijada y su chico. Traté de hacerlo suavecito. Como vi que estaba ella un poco mojadita, simulé que había terminado pero en sí no boté. Me pongo a su lado, la abrazo y nos quedamos dormidos.
Me despierta el sonido de cierre de la otra carpa, y yo le hago despertar a mi comadre. «Comadre», le muevo el hombro y se despierta. Mi ahijada se acerca. Yo le digo: «Shhhh» a mi comadre. Y mi ahijada: «Padrino, buenos días». Yo, antes que diga algo, agarro las frazadas y nos tapo bien, pero mi ahijada no abre la carpa, solo dice: «Padrino, desarmo la carpa». Y le digo: «Sí, ahijadita, buenos días, desármalo. El colchón tmb desínflalo». «Ya, padrino», me dice. Yo me pongo mi buzo sin el calzón y me salgo. Mi comadre estaba buscando sus prendas. Le digo: «Con calma. Yo salgo primero para que no piensen mal». Me dijo: «Ya». Ella se cambia rápido, sale y su cabello estaba desacomodado. Yo le digo: «Tu cabello», porque mi ahijada estaba doblando las frazadas y todo. Yo le dije cómo deben sacar el colchón y sacar el aire. Yo le digo a mi comadre: «Tu cabello, se arregla un poco». Y vamos a la carpa. Yo entro a la carpa, le digo que me ayude a doblar a mi comadre las frazadas. Todo acomodamos al carro. Busco mi boxer y no lo encuentro. Busco en el bolsillo de la carpa donde estaba su calzón de mi comadre. Lo saco y le doy. Ella entra como a acomodar las cosas y se lo pone. Salimos, desarmamos una carpa y los colchones. Acomodamos todo al carro excepto una carpa.
Si quieres saber para qué sigue el siguiente capítulo, que esto no termina ahí.
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