Estaba disfrutando la felación de Karla, con el ambiente lleno de éxtasis, de placer, cuando, de pronto, mi abuela entró, en ese momento todo se transformó en caos, la lujuria se desvaneció , el fuego se apagó y la sensación de placer desapareció y se convirtió en una sensación de miedo, de culpa, de temor, mi abuela victoria nos vio, y asombrada nos gritó “Que están haciendo” con una expresión de susto, yo y Karla no supimos que hacer ni decir, nos quedamos congelados de miedo, ella incida ante mí, yo de pie, los dos desnudos, ella con la boca abierta y yo con la parte inferior ensalivada, nos quedamos completamente quietos y temblando de miedo, no sabíamos cómo reaccionar, mi abuela victoria, se quebró por completo al vernos a los dos, empezó a llorar descontrolada mente, Karla y yo, nos levantamos y agarramos la ropa, nos vestimos tan rápido que Karla no se puso la ropa interior, todo fue tan tenso, mi abuela quebrada en llanto nos dijo ,“hijo, ustedes son primos no pueden hacer eso, esto no es lo que son, esto no puede pasar, ella es como tu hermana” ,nos sabíamos que hacer una ola de miedo nos invadió, mi abuela no paraba de llorar y nos repetía sin cansancio ,“Karla, tú eres la única niña, tú no eres así, eres el orgullo de la familia, eres mi orgullo” , a Karla se le notaba que quería llorar pero se aguantó, Karla no sabía que decir y no quería que la regañaran , así que sin pensarlo, dijo “yo no quería, el me obligó, yo no quería, no diga nada” en cuanto escuche lo que Karla dijo, no podía creerlo, ella me estaba echando toda la culpa, por un momento pensé que si era mi culpa, pero seamos sinceros, yo nunca la obligue a que follara con migo , yo no la obligue a que me hiciera un oral, en lo que a mí concierne la culpa fue de los dos, pero Karla quería salvarse y culparme de todo, ella le suplicaba a mi abuela que todo era mi culpa, mi abuela victoria, me miró a los ojos y entre una sensación mezclada entre tristeza y enojo me dijo, “vete y no regreses”, yo solo le dije que no dijera nada a nadie, solo eso, Karla también le suplico que no hablara de eso con nadie, mi abuela no respondió solo lloraba y lloraba.

La noche era fría, el calor del deseo se apagó, solo rogamos a la abuela que no dijera nada, que quedará en secreto, pero ella no escuchaba, solo lloraba, me dijo con una voz entre cortada, “vete, vete” , sabía que todo se iba a derrumbar en su momento, pero no pensé que fuera ahí, y menos que se enterara mi abuela, yo solo callé,