Hace unos días fui a comprar algo de la Walmart. Estaba en la fila para pagar, había mucha gente esperando. Cuando fue mi turno, traía una caja abajo del carrito, me agaché y sentí que alguien me arrimó la verga bien dura y me hice que no podía sacar la caja y movía mis nalgotas. Sentí que el hombre que estaba detrás mío me agarró de la cintura y me arrimó más la verga, como si estuviera cogiéndome empinada. Solo me arrimó la verga dos veces y me agarró las nalgotas. Después me paré y volteé a verlo, tendría unos 40 años de edad, y le sonreí.
Después de pagar, venía caminando, empujando mi carrito, y siento otra vez que me agarraban las nalgotas. Volteé y era el mismo hombre y le dije: «Si no compra, no mallugue». Y me dice: «¿Y cuándo cobras por una buena cogidota?». Y me reí y le dije: «Yo cobro por pulgadas, entre menos pulgadas mida tu verga más te cuesta». Y dice: «¿Y si tengo una vergota?». Le digo: «Pues te sale gratis la cogida». Y dice: «Vente, vamos a mi casa, vivo aquí cerca». Y le digo: «Deja llevar las cosas al carro y a decirle a mi marido que me vas a coger». Y se queda sorprendido y me dice: «¿A poco sí te deja andar de puta tu marido?». Y le digo: «Sí. Mira, ven y le digo enfrente de ti que me vas a coger».
Y caminamos a mi carro y mi marido me vio caminando con el hombre y abrió la puerta y me preguntó que quién era. Y le dije: «No sé, pero ya me puso bien caliente. Allá adentro me estuvo arrimando la verga y dice que quiere cogerme». Y le dije que iba a decirte. Y mi marido dice: «Pues que te coja aquí en el carro porque yo también quiero ver, solo nos vamos donde no haya gente». Y él dijo: «Está bien».
Y me subí en el asiento de atrás con el hombre y me empezó a agarrar mis nalgotas y a mamarme las chiches, y le agarré la verga. Después se la mamé. Luego me dice mi marido: «Quítate el vestido, puta, quiero verte toda encuerada». Y me lo quité. Y me dice mi marido: «Móntale la verga, puta». Y el hombre se acostó y me monté. Y dice mi marido: «Mueve ese culote tan rico de puta que tienes». Y yo me movía y mi marido me abría las nalgotas para que me entrara más la verga. Y luego mi marido se bajó, dio la vuelta y abrió la puerta del carro y me puso a mamarle la vergota.
Después de estar así, mi marido grita: «¡Hayyyyyy putaaaaa, me vengooooo!». Y el señor también me llenó de mecos mi culote. Después de limpiarnos, el señor se fue y mi marido me dijo: «¿Sabes por qué me vine muy rápido?». Y le contesté: «¿Por qué?». Y dijo mi marido que porque el señor le estaba mamando los huevos mientras yo tenía su vergota hasta mi garganta.
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