Quiero que sepas que nunca había estado con una hermosa mujercita como tú, de pensar que soy el primer hombre que puede contemplar tu bello cuerpo desnudo y acariciarlo me enloquece, me gusta sentirme así y si me dejas mi niña hermosa, quiero besar, sentir tu vaginita y tus senos vírgenes porque quiero saber lo que se siente con una mujercita virgen como tú.
Y si mamá se da cuenta, ¿qué pensará ella, papi?
Cada pregunta suya era de una persona adulta.
Mi niña hermosa, esperemos que no se dé cuenta, ¿tú quieres que ella se entere?
No quiero que se entere, ¿por qué quieres besar y sentir mi vagina y mis senos, te gusta?
Mi niña hermosa, siempre he deseado besar y acariciar el cuerpo de una mujercita virgen como tú y deseo hacerlo si tú me lo permites, mi niña hermosa.
¿Papi, mi mami no era virgen cuando la tocaste?
No, por eso te digo que no sé qué se siente porque nunca he estado con una mujer virgen.
Tome mis manos y las coloque en sus hombros, empecé a bajarlas suavemente mientras ella las tenía en mi estómago masajeandome, me arrodille quedando frente a ella, al verla de frente y tan cerca mi respiración se hizo más fuerte, lo que sentía en ese momento era loco, tenía deseos de abrazarla, sentir y besar todo su cuerpo, pero debía controlarme para no asustarla y poder vivir ese momento que tanto deseaba, sentir como caía el agua en nuestros cuerpos mientras miraba su rostro encendía más mi deseo.
La abracé un poco fuerte contra mi cuerpo.
Me da un poco de miedo, papi.
Cerré la llave de la ducha y luego llevé mis manos a su rostro y mirándola fijamente a sus ojos le dije:
Mi niña hermosa, sé que no es fácil para ti aceptar lo que está pasando ahora, pero quiero que me digas la verdad, ¿quieres saber qué sientes cuando acaricie tu cuerpo con mis manos? Cuando sientas miedo o no quieras que siga, me lo dices.
Papi, me da un poco de miedo porque sentí cosquillas cuando me abrazaste.
Mi hermosa niña, no te preocupes, sientes cosquillas en tu cuerpo porque te gusta lo que hago, despierto deseo en ti, así sabrás lo que siento cuando toco tu cuerpo y por qué mi pene se pone así de grande como está ahora. Si no quieres saberlo, no lo hago para que no sientas miedo, no quiero que te sientas obligada.
Papi, perdóname, pero es verdad, tengo miedo de que pasen más cosas, eso me asusta.
Mi niña hermosa, ¿por qué me dices que te da miedo que pasen más cosas, cuáles son esas cosas?
Papi, es que no sé cómo decirte.
Mi niña hermosa, dime la verdad, ¿qué es lo que te da miedo, que yo siga acariciando tu cuerpo y te den más cosquillas de esas que sientes ahora y algo más?
Si papi eso y tu pene está muy grande y me asusta que quieras meterlo en mi vagina.
No podía creer lo que ella me acaba de decir, no entendía por qué me lo decía, le dije porque me decía que yo quería meterlo en su vagina.
Papi, por eso me daba pena decirte, sé que eso hacen los adultos cuando están desnudos.
Lo sé, mi niña hermosa, pero no tengas miedo, qué más quisiera, probar tu vaginita con mi pene, aún estás pequeña, además yo sé que tú no quieres hacerlo ahora porque es tu primera vez, pero dime, ¿si te gusta lo que estás sintiendo dentro de tu cuerpo y despierto mucho deseo en ti, te gustaría sentir mi pene en tu vagina?
Papi, sí me gusta lo que siento, pero me da miedo que tú quieras meter tu pene grande en mi vagina.
Tranquila, mi hermosa niña, no te preocupes, si tú deseas que yo meta mi pene en tu vagina, lo haré con mucho cuidado.
Abrace su pequeño cuerpo y abrí nuevamente la llave de la ducha para sentir el agua caer sobre nosotros, con mis manos masajeaba su espalda, baje mis manos hasta su bella colita y empecé a masajearla sin soltarla de mis brazos, sentía como empezaba a latir su corazón, estaba despertando deseo en ella, masajeaba su colita, luego separe un poco sus piernas y deslice mis dedos por su colita hasta sentir su hermosa vaginita, al sentir que mis dedos rozaban su vaginita, apretó sus piernas, fue un destello de energía que recorrió todo mi cuerpo, sentir por primera vez su vaginita con sus pocos vellitos me excito más, en ese momento la solté y me quedé mirándola, coloque mis manos en sus senitos que empezaban a florecer, sin dejar de mirarla, los acaricie y los bese suavemente, se perdían en mi boca por lo pequeños, la sentí suspirar y soltó un pequeño lamento, le gustaba pensé, que rico saberlo, no cerré la llave, quería que nos siguiera cayendo el agua y así evitar que nos escuchara su hermana.
Mi niña hermosa, ¿dime si aún tienes miedo y quieres que me detenga o deseas que siga acariciando tu cuerpo?
Papi, aún tengo un poco de miedo, quiero que sepas lo que sientes acariciarme como tú quieres.
Baje suavemente, mi boca se posó en su vaginita, sus vellitos me producían cosquillas, se sentía maravilloso, pero cuando mi lengua entró en su vaginita, ella volvió a apretar sus piernas.
Le dije, quiero que te relajes para que puedas sentir mis caricias y no sientas miedo y cerré la llave de la ducha.
Tomo suavemente mi cabeza, separe un poco más sus piernas y empecé a explorar su hermosa vaginita, sentía toda su humedad a pesar del agua, una sensación maravillosa recorrió todo mi cuerpo y despertó todo ese placer oculto dentro de mí, de solo pensar que mi hermosa niña era solo para mí en ese momento, me hacía sentir feliz, suavemente introduje un poco más mi lengua dentro de su vaginita, el calor dentro de ella era más intenso y sus juguitos que emanaba de ella aumentaban el elixir de mi deseo despertando en ella el deseo de vivir esta nueva experiencia, en ese momento me olvide de todo, solo vivía nuestro lindo momento.
No entendía todo lo que sentía en ese momento, tampoco le pregunté a mi niña hermosa, solo me dejaba embriagar por el deseo y la pasión que mi hermosa niña había despertado en mí.
Probar la virginidad de su vaginita, una fantasía maravillosa para mí, controlar mi deseo para no hacerle daño era otro reto, no deseaba que ella se llenará de miedo y no pudiera disfrutar plenamente nuestra fantasía de amor y deseo que nacía entre los dos.
Ella seguía con sus manos en mi cabeza, nunca me dijo para papi, solo sentía que suspiraba y me permitía vivir toda la magia que producía en mí ese momento.
Apretaba su colita con mis manos hacia mi boca para sentir más su deliciosa vaginita, sentir como se deslizaba por sus labios vaginales encendía aún más mi pasión por ella, apretaba sus piernas y trataba de sacar su colita, pero se lo impedía con mis manos.
La excitación era máxima, sentía que no aguantaba más y me impulsaba ir un poco más allá, se había apoderado de mí un deseo incontrolable que nunca había sentido.
Me levanté y la abracé contra mi cuerpo, sentía cómo mi pene chocaba con su pequeño vientre, no quería que nadie se interpusiera en ese momento íntimo, quería sentir totalmente a mi niña, coloqué mis manos en su colita para subirla un poco más y le susurré al oído:
Mi hermosa niña quiero que sientas un poquito mi pene rozando tu vaginita, no sientas miedo y sigue temblando, aumenta mi excitación sentir como tiembla tu cuerpo y como respiras, se que desperté todo ese deseo que tenías guardado en tu cuerpo, ahora si podrás sentir y saber que es el deseo, quiero que te liberes, te dejes llevar mi niña hermosa y no tengas miedo, si sientes miedo quiero que me lo digas, no quiero que sufras, quiero que disfrutes este bello momento de intimidad.
Bueno, papi, pero lo haces pasito para que no me duela.
Colocó sus manos en mi cuello.
Continua «FINAL»