Me llamo Mara, tengo 40 años y estoy soltera. La verdad es que nunca fui de las más atractivas del grupo de amigas y mi experiencia sexual empezó ya con 20 años, con este mi ex que os cuento como me encontré con el.

Como os decia, no fui de las más atractivas de mi grupo de amigas, tengo la cara un poco larga y la nariz grande, tetas pequeñas y no estoy definida, lo que si es destacable es mi culo redondo y potente.

En navidades de 2026 estaba bastante cachonda, así que decido acudir a Tinder y conocerte con una cita con uno que me pareció atractivo, quedando en lñel Centro comercial de Santiago. La verdad, es que no me gusta quedar con desconocidos para follar, por qué a veces de lo que se vende a lo que hay se tiene mucha diferencia.

Tras comprobar el perfil en el coche después de aparcar, y parecerme todo normal, decidí verme en el espejo para ver cómo iba.

La verdad es que el tiempo me había tratado bien. Decidí ir en un vestido blanco roto bien ajustado y marcando el culo, con un tanga blanco y medias a media pierna, pequeños tacones para resaltar y un ligero maquillaje.

Tras decidirme salí hacia donde habíamos quedado, la cafetería de arriba, cuando justo me lo crucé.

Jorge, mi ex, con quien perdí la virginidad en 2009 y con quien descubrí el sexo en su máximo explendor.

Seguía como siempre, un peinado corto, aunque había ganado peso, como todos, aún se le veía en forma, con su semipermanente bomber, una camiseta, jeans y zapatillas. Se me colleron las bragas y me empecé a notar humeda.

Decidí mandar a tomar por culo mi cita Tinder y seguirlo.

Llevaba una bolsa de algo que había comprado e iba completamente ensimismado en el móvil cuando me decidí a hablarle.

La verdad, tenía miedo de que pasara de mi, pero fue muy amable y pareció contento de verme. Decidimos tomarnos un café (no donde había quedado con el de Tinder) para ponernos al día.

La verdad es que se intereso por mi sin ningún reproche por como lo dejamos (yo me dedique a follarme a otros y me acabo pillando) y luego yo le pregunté por su vida, contándome como le había ido.

La verdad es que estaba mojadísima y tenia ganas de decirle de ir al baño a follar, pero no me atrevía, hasta que tuve que ir al baño y cuando me alejaba vi como me miraba bien el culo.

En el baño, con las bragas bajadas, decidí enviarle un mensaje por WhatsApp para que viera lo mojada que estaba. No sabía muy bien que esperar, así que cuando vinendo el doble check y que no contestaba, imagine que se habría ido.

Cuando iba a salir me lo encontré allí, enfrente. Me agarro de la mano y me llevo otra ver para dentro. Nos metimos en el primer baño que encontramos.

Sus manos, fuertes, fueron a mi culo mi boca a la suya. El me giro clavándome ñ, a través de su pantalón, su lanza en mi culo mientras sus manos se iban a mis pechos y nuestras bocas continuaban besandose.

De repente me separouse el, me puso contra la pared, mientras yo ya arqueaba mi espalda para dejarle mi culo en pompa para que le hiciera lo que quisiera, mientras me subió la falda lo escuché gemir. Me sentó super deseada y eso me hizo mojarme más.

El se agachó, me separo los glúteos y empezó a lamerme del coño al culo y del culo al coño haciéndome sentir única. De repente paró, aunque yo quería más, el se alejo, se bajó los pantalones y calzones y me la metió. Que gusto notar su polla, de nuevo, dentro de mi mostras sus manos me agarraban por las caderas y empujaba mi culo.

No aguanté mucho, entre la ganas que le tenía, las que tenía y la situación, a los pocos empujones me corrí .

Él no tardo mucho más, teniendo la habilidad de sacarla antes y soltarlo todo en el retrete.

Nos dimos un último beso y salimos del baño, ante la morada acusadora de otras usuarias del baño del centro comercial.

De camino al coche le envíe un mensaje para volver a quedar...