En Una fiesta de cumpleaños muy pequeña a la cual asistí con mi esposa me encontré con una prima la cual no veía hace tiempo y la que hace muchos años en algún momento se me insinuó pero al tener unos cinco años menor que yo lo dejé pasar. Hoy en día tenemos 40 y 35 y muy poco nos cruzamos.

Cindy es una morena de unos 1.60, cabellos rizados y con unos senos grandes. La sigo mucho en redes y cuando veo sus publicaciones siempre termino excitado más de la cuenta.

Ese día en el cumpleaños estábamos de frente y nos saludamos con mucho cariño, ya acabando la fiesta Cindy estaba amamantando a su hija de un año y por un instante la niña se bajó de sus piernas y ella sin darse cuenta quedó con su seno al aire. En ese momento yo quedé sorprendido con lo que estaba presenciando, lo senos de mi prima eran mucho más provocativos de los que me imaginaba en sus fotos, su seno muy grande, con una areola oscura y un pezon grande y duro tal cual con los que sueño a diario que puedo disfrutar. La escena duró unos cuantos segundos pero para mí fueron horas de placer. Ella al notarlo se cubrió pero a la vez se fijó que yo estaba atontado con lo que veía así que sonrió de forma pícara.

De un momento a otro me dijo primo dime dónde es el baño, lo que me levante y la lleve a un cuarto que tenía un baño privado, al entrar me dijo “te gustó lo que viste”, yo quedé helado con eso que dijo pero sabía que esa oportunidad no se volvería a presentar así de fácil así que contesté sin dudar “no te imaginas cuánto”.

Esas dos frases fueron suficientes para que al segundo nos empezáramos a besar de forma muy apasionada, su esposo y la mía estaban a solo unos metros de nosotros, su lengua y la mía se entrelazaban como si se conocieran toda la vida. De inmediato puse mis manos en sus senos y ella me apretó un poco más, le bajé su blusa y frente a mi estaban esos dos senos perfectos, grandes, olorosos a mujer y ese pezon duro que me invitaba a probarlo.

Mi lengua empezó a recorrer su areola negra a la vez que lamía esos pezones cómo si fueran el dulce más preciado. Los tuve en mi boca un par de minutos y sentí uno de los mayores placeres que he tenido. Mientras los chupaba ella bajo su mano y metió su mano dentro de mi jogger y agarró mi pene mojado y con mil ganas de explotar. Bajo un instante y empezó a chuparlo y lamerlo con mucha lujuria. Fueron unos segundos cuando sentimos que alguien se acercaba al cuarto así que me subí el pantalón y ella entró al baño.

Yo regresé a la reunión y ella a los minutos. Nos despedimos como si nada pero se que esta historia aún le faltan varios episodios ….