Ante todo he de decir que me costó muchos años aceptar y perdonarme por lo que empecé a hacer sexualmente a mis 22 años.
Hoy, lejos de esa vergüenza, me calienta contar mi historia.
Mi nombre real es Rosaura, nací el 14 de Mayo de 1938 en Elías Piña, (República Dominicana), donde vivo actualmente, hija de campesinos pobres, muy pobres, vivíamos en un conuco mi padre Aurelio, mi mamá Mariana, mi tío Rosendo (dos años menor que yo) y yo.
Una tarde cualquiera mi padre había sido llevado por el dueño rico de una finca para realizar algunas tareas en la parcela de ese rico que estaba en el municipio de Neiba (digo todo esto para que si alguien conocido lo lee, trate de imaginar quién soy). Las tareas de nuestro conuco en ausencia de papá eran llevadas por mi mamá, yo y por el hermano de mi mamá Rosendo.
Por inverosímil que parezca a mis 22 años, era yo virgen total, sólo había sido penetrada por mis propios deditos.
Hacía ya como veinte días que papá se había ido. Mamá y tío Rosendo estaban recogiendo frutas para canjear por otros alimentos y yo estaba cocinando cuando decidí salir en busca de vegetales para el sofrito… Fue allí cuando veo que tío Rosendo trataba de abrazar a mi mamá, estaba yo decidida a correr en su ayuda cuando advertí que la resistencia de mi madre no era tal. Como que permitía a tío ciertas licencias, por lo que él aprovechó y la derribó al suelo mientras mi madre se oponía con mucha suavidad con el argumento que yo podía verlos y no porque ella se negase. Tío la montó de un salto y la resistencia de mi madre se hizo pasado y empezaron a besarse con total calentura. Mi madre (con pantalones cortos), abrió bien sus piernas permitiendo a su hermanito menor de sólo 20 años acomodarle su paquete entre las piernas calientes de mi mamá.
En esos años no existía el acceso a internet como es hoy, yo no había tenido oportunidad ni de conocer revistas pornográficas pero me estaba derritiendo de calentura cuando mi mamá «abrazó» a tío con sus piernas en clara muestra de su sed de sexo. Tío le ROMPIÓ su short y su calzón y sin más preámbulos le introdujo todo de un solo golpe. Mamá gemía a grito pelado, sin importarle que yo desde el conuco podía escuchar, sólo que yo estaba a escasos tres metros espiándolos. Creo que mi calentura era hasta mayor que la de mi madre, dado que a mí nadie aún me había cojido (me encanta escribirlo con «j»). En el mismo momento que ellos se acababan, empecé a venirme yo y después de ellos, también acabé mi paja a puro grito, lo cuál los alertó y notaron mi presencia. Yo sin saber por qué quise salir corriendo pero tío en dos zancadas me alcanzó y contuvo mi llanto consolándome y pidiéndome que no diga nada a nadie, según mamá que también se había sumado al consuelo, era la única vez que lo habían hecho y se escudó en la necesidad generada por la ausencia de papá. Había pasado ya mi nerviosismo. Mami me rodeaba de atrás con un solo brazo, ya que con el otro sostenía lo que quedaba del short y del calzón, mientras tío me abrazaba de frente. Yo recordé el goce de mi madre y empecé a calentarme nuevamente. No sé si tío lo notó o el empezó a calentarse también, la cuestión es que por primera vez en mi vida sentía un bulto masculino contra mi toto. Mi calentura se multiplicó por cien, lo que generó la ira de mami que nos apartó violentamente. Todo se disolvió por el momento pero yo no me resignaba a dejar las cosas así nomás. Yo exigía mi ración, eso coincidía con las pretensiones de tío Rosendo quien también quería cogerme y ya dentro de la casa abrazó a mamá llamándome a mí y empezó a decir:
-Mariana, mi amor… Llevamos más de un año con nuestra historia, (contra lo que mami dijo de que era la primera vez), mamá estaba convirtiendo poco a poco su enojo en calentura, tío le chupó la boca sin importarles que yo estaba ahí.
Mientras que besaba a mi mamá, bajó una mano y empezó a toquetearme en mis partes más íntimas. Bajó su otra mano y empezó a amasar el chocho de mi madre también. Los tres gemíamos al mismo tiempo. Yo moría por ser iniciada con una verga, ni me imaginaba en amor filial en una actividad lésbica con mamá y mi tío, pero así se dió. Tío Rosendo le arrebató a mamá su calzón de la mano y me lo puso en la boca diciéndome: -Mama el calzón de tu madre donde ella pone su boto, yo chupé con locura el calzón de mi madre mientras tío Rosendo frotaba mis pechos con una mano de mi madre que inmediatamente me pidió que me desvista y comenzó a magrearme degeneradamente, mientras tío apuntaba su cipote al centro de mi cuca la que anhelaba eso precisamente. Antes de que me la meta me arrojé al suelo para que me penetre más profundo. Tío se nota que estaba muy caliente, dado que me escupió la vagina, hizo lo mismo con su verga y sin miramiento me la enterró de un solo empujón. Grité de dolor y mamá empezó a devorarse mi boca de puta primeriza hasta que entre ambos me llevaron a un orgasmo explosivo, es que la situación era por demás morbosa. Mi madre culeando con su propio hermano y hasta con su hija y yo otra degenerada más, empecé un rabioso 69 con mamá, que estaba encima de mí, mientras Rosendo se la metió por el culo a su hermana mayor.
Papi tardó como tres meses en volver, hacía un mes que había vuelto cuando supe que tío Rosendo se cuidaba tanto a mamá como a mi papá. Pobre tío Rosendo… Tenía que darnos verga a los tres.