Habían pasado casi una semana desde la última vez y la adicción ya era total. Les escribí por la mañana y confirmaron que vendrían por la tarde. Cuando llegaron, Jamal y Tyrone entraban a la casa con esa misma aura de dominancia: cuerpos enormes, músculos marcados, tatuajes visibles y esas sonrisas que prometían destrucción.
Apenas cerramos la puerta me tenían contra la pared, besándome y manoseándome. Me desnudaron rápido y me llevaron al dormitorio. Esta vez querían algo diferente, algo que habían mencionado antes.
—Hoy vas a volar para nosotros —dijo Tyrone con una sonrisa perversa.
a lo cual respondi ke significa eso
y solo dijeron ya veras lo ke te vamos hacer
Me pusieron en la cama un momento para lubricarme bien, dedos gruesos abriéndome el culo.
Luego Jamal me levantó como si nada. Me colocó en posición horizontal, boca abajo, en el aire. Era la pose de Superman: mis brazos extendidos hacia adelante, piernas abiertas y rectas hacia atrás, el cuerpo completamente suspendido mientras él me sostenía con sus brazos fuertes tatuados. de la cintura
Me tenía agarrado firmemente por las caderas y los muslos. Su polla enorme, gruesa y venosa, presionó contra mi agujero y empujó hacia adentro con un solo movimiento largo y profundo.
—¡Joder! —gemí fuerte, haaaaaaaaa haaaaaaaaaaa haaaaaaaaaaa sintiendo cómo me llenaba por completo en esa posición.
Jamal empezó a follarme con fuerza. Cada embestida me hacía “volar” literalmente. Mi cuerpo se movía hacia adelante y hacia atrás en el aire, brazos extendidos como Superman surcando el cielo, mientras su verga de 29 centímetros me reventaba el culo sin piedad. El ángulo era brutal: llegaba más profundo que nunca, golpeando mi próstata con cada golpe.
Tyrone se paró delante de mí, su polla dura apuntando a mi cara. Agarré su verga con una mano mientras mantenía la pose con la otra extendida, y empecé a chupársela con hambre. Ahora estaba siendo follado en el aire en pose de Superman, con una polla en el culo y otra en la boca.
—Así, puto… vuela para nosotros —gruñía Jamal aumentando el ritmo, sus caderas chocando fuerte contra mi culo. Sus manos tatuadas me apretaban con fuerza para mantenerme suspendido.
El placer era abrumador. Mi cuerpo entero temblaba, suspendido solo por la fuerza de Jamal y su polla dentro de mí. Tyrone me follaba la boca al mismo ritmo, agarrándome la cabeza y empujando profundo.
Cambiamos: ahora era Tyrone quien me sostenía en la pose de Superman. Sus brazos eran igual de poderosos. Me follaba con estocadas circulares y profundas mientras Jamal se ponía delante para que le mamara. Mi saliva chorreaba, mi propio semen goteaba sin tocarme, y mis gemidos vibraban alrededor de la verga gruesa.
Estuve varios minutos volando así, cambiando de uno a otro. Mis brazos y piernas temblaban del esfuerzo y del placer. Ellos gemían y me insultaban cariñosamente:
—Qué puta tan buena… mira cómo vuela con la verga dentro.
Finalmente, Tyrone me follaba en esa posición cuando sintió que venía. Aceleró brutalmente y se corrió dentro de mí, llenándome el culo con chorros calientes y abundantes. Jamal me sacó de la pose, me puso de rodillas y me descargó toda la cara y la lengua.
Me quedé tirado en el suelo, exhausto, con el cuerpo adolorido, el culo chorreando y la cara cubierta. Ellos se vistieron sonriendo, satisfechos.
—Cada vez mejor, campeón —dijo Jamal dándome una última palmada en el culo—. La próxima te vamos a follar los dos en esa pose… si aguantas.
Se fueron dejando la casa en silencio y mi cuerpo completamente usado.