El Evangelio según Alondra
Bajo la lluvia y el aroma a incienso, Alondra no busca perdón, sino someter al joven padre Julián. En la penumbra de la sacristía, las leyes divinas se rinden ante la seda negra y un deseo que no entiende de votos. Una confesión donde la única penitencia es el placer prohibido.