Llevé a las dos chicas a que les arreglaran las uñas de los pies el viernes por la tarde. Tres de sus compañeras me hicieron un espectáculo de pies y dedos y luego me ofrecieron follármelas en un próximo torneo de fútbol. Él también admitió que llevaba tiempo queriendo follar con su hermanita.
Su cuerpo atractivo y su costumbre de vestir siempre muy provocativa unido a su personalidad alegra y extrovertida, hacían que ella fuera el gancho comercial del negocio, sobre todo por que la mayoría de la clientela eran hombres buscando regalitos para sus parejas y de paso regalarse a ellos mismos la visión de mi mujer.