Noche de diversión con tres en chapi
Mes de diciembre otra vez, pero esta vez no era novena, era pura perra en celo buscando que me llenen la vena. Ya tenía a dos fijos: Jota y Camilo, mis consentidos. Les escribí esa tarde: —Tráiganme a alguien rico, quiero que sean tres esta noche, quiero que me rompan el culo a lo bicho.