Esta historia está basada en una situación que viví hace unos años. Trataré de mantener los hechos lo más parecido a la realidad. También, para guardar discreción, no usaré los nombres reales.

La camarera caliente

Mi nombre es Pablo, de 1.88, tez morena, delgado y con un curioso interés por las mujeres maduras. Aburrido de mis días de estudio, decidí descargar una app de citas random para ver con qué me encontraba. Navegando por unas horas encontré a una mujer (digamos que su nombre es María). Al ver su foto de perfil pude ver que era una blanca, de pelo negro, con un poco de relleno, pero con un hermoso rostro y una mirada que invitaba a una conversación. Decidí escribirle:

Pablo: ¡Hola! Muy buenas, te he visto la foto y me han dado ganas de hablar contigo. Tienes una cara muy mona y un hermoso rostro.

No respondió al instante; respondió unas horas después.

María: ¡Hola! Muchas gracias por el cumplido. ¿A que sí? Me lo dicen mucho en mi trabajo. En tu perfil no veo tu nombre real. ¿Cómo te llamas?

Pablo: Me llamo Pablo. ¿Y tú cómo te llamas? Por cierto, sé que no es asunto mío, pero ¿hay alguna razón por la que estés en esta app?

María: Un gusto en conocerte, Pablo. Yo me llamo María, y no, no me molesta la pregunta. Estoy aquí para pasar el rato y ver qué encuentro de interesante. ¿Y tú?

Pablo: Un gusto en conocerte, María. La verdad, estoy aquí por las mismas razones. Estoy cansado de la rutina diaria, incluso de hablar con los mismos amigos, así que estoy aquí para desconectar un poco. Aunque la verdad ya me he encontrado con varios acosadores, pero les he dado respuestas bastante graciosas.

María: ¡Sí! Es cierto, aquí hay muchos de esos. Yo también me he encontrado con unos cuantos. A veces pienso que están bien necesitados para solamente venir a buscar sexo fácil en este tipo de lugares. Como si eso fuera a cambiar los deseos de una mujer. A veces los mando a la verga.

Pablo: Jajaja, qué mala eres. Solo quieren descargar, quién sabe, ¿quizás les está por explotar? Y tú los vas a mandar al hospital, pobrecitos.

María: Pues que se miren un porno y listo. Jajajaja. Yo no estoy para mimar a nadie.

Pablo: Mírala, toda una mujer que se da a respetar. Ajajja. A todo esto, ¿a tu edad del perfil (42 años) conoces la palabra porno? Eso dice muchas cosas.

María: Jajajaj, por favor. ¿Por quién me tomas, chamaco? Yo también fui adolescente y tuve mis polvos de vez en cuando. Además, no creo que la edad de tu perfil sea real. ¿Cuántos años tienes?

Pablo: Ajá, ¿o sea que sí ves porno? Ahora siento más pena por los que mandaste a volar. Jajajaja. ¿Mi edad? Puedes adivinar. No negaré mi edad si lo haces.

María: No me parece justo, pero va, acepto el juego. Aunque nos acabamos de conocer… Pero sí, lo veo muuuyyyy de vez en cuando y solo cuando tengo tiempo. Mi trabajo es agotador y casi no tengo tiempo para mí, así que hago… ya sabes… eso cuando estoy muy estresada y necesito liberar tensión.

Pablo: O sea que te masturbas. Vamos, no hace falta tanto misterio. Es normal en los humanos y no creo que sea la primera vez que hablas de esto con alguien.

María: Pues claro que no, pero es que nos acabamos de conocer… Es más, ni siquiera nos conocemos, apenas sabemos nuestros nombres…

Pablo: Entonces solo tenemos que conocernos un poco más. Cambiando de tema, ¿a qué te dedicas? ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

María: Te explico: trabajo como camarera en un hotel. El trabajo es agotador, ya que es en turno de la noche hasta la madrugada. A mi edad ya soy considerada vieja, así que no tuve otra opción. Lo interesante del trabajo es poder ver la satisfacción de las personas al ser bien atendidas. Me gusta ver sus sonrisas luego del servicio, aunque no me gusta mucho el tener que lavar los platos antes de salir. Jajajaj. ¿A qué te dedicas tú?

Pablo: Soy estudiante de Ingeniería. La verdad no soy muy bueno en matemáticas, pero me gusta el hecho de poder resolver problemas e idear maneras de ayudar a la humanidad.

María: Ooh, así que eres estudiante, eso está padre. Yo nunca tuve la oportunidad de estudiar. Por cierto, ahora que sé eso, creo que podré adivinar más sobre tu edad… ¿Tienes 28?

Pablo: Nop, pero cerca. Tengo 25.

María: Wao… Oye, ¿y no te molesta estar hablando sobre sexualidad con alguien 17 años mayor que tú?

Pablo: Si eso fuera así no estaría hablando contigo, y no te quiero hablar de usted, ya que tu hermoso rostro me parece el de una jovencita de 27, aunque yo tengo más gusto por las mujeres mayores.

María: Jajajaj, que atrevido. Bueno, debo dejarte, tengo que prepararme para ir al trabajo.

Pablo: Tranquila. Es más, ¿podrías pasarme una foto con tu uniforme? Me da curiosidad verte con él puesto.

María: Míralo, atrevido el niño… Ya veremos si estoy de humor, pero no prometo nada, ¿ok? Pero si lo hago, tendrás que enviarme una foto de ti también.

Pablo: Ya veremos, todo depende de ti. Esperaré tu foto, bella.

María: Adiós, lindo.

Fin de la primera parte

Espero no haberlos aburrido demasiado. Esta es como la introducción a lo interesante. Me gustaría recibir consejos y críticas para poder escribir lo demás de la mejor manera posible y que puedan disfrutarlo.