Me llamo Nora. Tengo 50 años, soy divorciada y, aunque el tiempo ha pasado, todavía me gusta cuidarme y mantenerme bien. Siempre he sido una mujer tranquila, pero también muy observadora, de esas que notan pequeños detalles que a veces otros prefieren ignorar.

Hoy quiero contar algo que nunca imaginé que algún día compartiría. Una experiencia extraña, intensa… y para qué negarlo, un poco picosa, que me dejó pensando durante mucho tiempo.

Todo tiene que ver con mi hija.

Su nombre es Elizabeth. Tiene 30 años y es mamá soltera. Siempre la he visto como una mujer fuerte e independiente. Es bonita, con una presencia que llama la atención, más con ese cuerpo que tiene mi y tiene esa seguridad que muchas personas notan cuando la conocen.

Durante mucho tiempo pensé que la conocía perfectamente.

Pero un día, casi por casualidad, terminé escuchando algo que despertó mi curiosidad y me hizo darme cuenta de que, a veces, incluso las personas más cercanas pueden guardar secretos que nunca imaginamos.

Y precisamente de eso trata este relato.

Lo que escuché aquella vez… y lo que pasó después.

Si quieren saber cómo comenzó todo, acompáñenme en esta historia.

Nunca había sentido algo así. Ese día regresé a casa pensando que mi hija y su niña ya habían salido. Creía que Elizabeth ya había llevado a la niña al kínder y que todo estaría tranquilo… hasta que escuché ruidos extraños desde arriba. Al principio pensé que alguien se había metido a la casa y un pequeño miedo me recorrió, pero la curiosidad me ganó y me acerqué despacio a la escalera, apoyándome apenas para no hacer ruido.

A medida que me acercaba, los sonidos se hicieron más claros: susurros, risas y murmullos cargados de emoción. Mi corazón empezó a latir rápido. Me quedé inmóvil, escuchando, intentando entender lo que estaba pasando.

—Estás muy rica mi amor mira que rica boquita come verga tienes mi putita Elizabeth… —dijo él con voz firme y cercana.

—¿Te gustó, padrino? Que vergon estás se que te gusta tener así a ti ahijadita, mi rico padrino… —respondió ella, con un tono travieso y meloso que me hizo detenerme un momento.

—No sabes lo rica que te has puesto… siempre me ha sorprendido cada vez más nalgona mi vieja —dijo él, con admiración y cercanía—. Cada vez que te veo me alegra tanto…y me pones tan vergon que te quiero Montar rico .

—Me gusta que digas eso por qué sabes que mami es comelona como dices tu—contestó ella, riendo suavemente—. Es riquísimo cuando estás aquí bien golosa mamando verga ,bien atendida como se merece mami .

—Me encantas, Elizabeth… siempre lo has hecho. Me facina ser yo quien ya ahora te ande cogiendo y que aún te sigue dando tus buenos vergazos —dijo él, con calma, como si hablara de algo que llevaba tiempo en secreto.

—Sí… me gusta, mi padrino. Me hace sentir tan rica tan putita que mira como me tiene mamando su verga bien rica .… —dijo ella, con voz juguetona y feliz.

—Pero ya tienes que apresurarte un poco mi amor así que me vas a tener que dar mi lechita —dijo ella de repente—. Mi mamá ya no tarda en llegar y no debe sospechar nada…

Mi corazón se aceleró. No quería dejar de escuchar todas esas palabras tan morbosas y vulgares pero a la misma vez eran tan inquietantes que no puede evitar que me gustaran. Sentí un calor extraño, un morbo secreto de saber que me estaba gustando como disfrutaba mi hija de un hombre maduro quien es su padrino y esposo de mi prima, algo que no esperaba. Rápidamente saqué mi celular y le envié un WhatsApp:

“Llegaré un poco más tarde… no te muevas, espérame aquí un momento.”

Ella respondió casi de inmediato:

“Okay, mamá… estoy en la casa, te espero un rato, o ya me iré. Regresé porque se me olvidó atender algo.”

Al leerlo, sentí un escalofrío de emoción. Saber que mi hija estaba allí, atendiendo lo que me decía confiada y feliz, y escuchar cómo hablaba con alguien cercano, me hizo sentir mezcla de curiosidad y morbo.

Luego escuché cómo cerraban la puerta con cuidado. Y la voz de mi hija sonó más coqueta y atrevida que antes:

—Mi mamá se va a tardar un poco… podemos aprovechar para seguir con lo que empezamos, ¿no crees? —dijo ella, riendo suavemente.

—Me parece perfecto… mi comadre no sabe que aquí está mi ahijada disfrutando rico una buena verga que su hija es toda una putita. Como me gustan esas nalgotas mi putita nalgona por eso amo tener estos momentos contigo, Elizabeth… —respondió él, con tono cercano y satisfecho.

—Ja, eres un cabrón muy rico , ¿lo sabes? —dijo ella, riendo de nuevo—. Pero me gusta que lo seas. Me haces sentir tan rica mi amor toda una putita que sabes tener y que puedo hacer lo que quiera…

—Eres tú, Elizabeth… tan putona y segura… —dijo él—. Siempre me sorprendes, me encanta verte vestida así toda rica que sabes que voy a venir y te pones tus vestidos y como esta rica tanga …

—Me encanta que seas tú quien me de mi atendida que me coja rico me deje muy llena que rico estar contigo ,mi amor, mi rico padrino… —contestó ella, con voz coqueta y feliz—. Me siento tan llena tan atendida , como si nada más importara.

—Me alegra verte así de feliz… toda una come verga disfrutando rico de un buen vergon —dijo él—. Me encanta cómo te ríes bien melosa de que te está encantado la verga , cómo disfrutas… Eres increíble, siempre tan putita y confiada.

—Y tú eres tan rico tan firme … y llenador —dijo ella, con un tono juguetón—. Me gusta que me hagas sentir tan rica, putita,segura y especial.

—Elizabeth… eres única eres la mejor putita mi favorita . Me encanta como me das esas ricas mamadas de verga y estos momento que pasamos juntos, siempre tan Perrita y llena de placer por buen verga … —dijo él, claramente complacido.

Mi corazón latía a mil. Cada palabra, cada gesto que podía imaginar me llenaba de curiosidad y morbo. Me quedé allí, apoyada en la barandilla, escuchando todo, y dejando que mi mente recreara cada escena. Mientras escuchaba, no podía evitar imaginar lo feliz y tan llena que estaba mi hija con él, cómo disfrutaba de estar mamándosela y de esa buena verga imagino que tiene .

Pensé que algún día, tal vez, me gustaría sentir esa misma emoción y travesura, la felicidad que mi hija mostraba ahora… y el morbo me hizo sonreír en silencio, deseando que esos sonidos y esa emoción no terminaran nunca.

Después de todo lo que escuché, sentí un calor intenso recorrerme. Cada suspiro y gemido de Elizabeth me hacía estremecer. Saber que mi hija disfrutaba, que estaba siendo llena de Hombre y entregada, me encendía como nunca.

No pensé más. Saqué mi celular y le envié un nuevo mensaje:

«Yo estoy en casa, no te preocupes… la verdad escuché todo desde el principio… cómo disfrutas… y quiero que sigas haciéndolo… quiero que le hagas ver a él cómo puede disfrutar de mi hija »

Su mensaje llegó casi de inmediato:

«¿En serio? Me sorprende del todo Mamá ! Que me digas eso… pero está bien, seré y seguire siendo la putita que me gusta ser… por ti.»

Leí sus palabras y sentí cómo mi cuerpo reaccionaba. Saber que mi hija se atrevía, que se dejaba llevar, me hacía estremecer y a la vez me llenaba de morbo.

Mientras leía el mensaje de Elizabeth, los gemidos se hicieron más intensos y claros. La escuché decir, con voz traviesa y juguetona:

—Disfrutame rico mi vergon así… soy una rica putita… ¿así de putoncita te gusta que sea, papi?

—Mamá, no sé si se enojaría saber que soy tu putita nalgona … o si lee gustaría… ¿tú qué opinas?

Él respondió, jadeando y con voz grave:

– yo pienso , que estaría encantada de saber que es una buena putita de cama aparte ustedes se ven bien putonas ricas naturales… igual que tu tía ,por eso me encanta llenarte de verga rico Elizabeth. Y la verdad también si me podría andar dando dando a tu mamá . Aún se ve que me aguanta mi comadre , de donde crees que sacaste esta buena colita para vergas .

Ella, excitada y satisfecha, le contestó:

—¡Ah… sí ? Le darías unas buenas cogidas a ella? pues la verdad si que rico! Siempre diciendo cosas directas y ricas que rico das verga … delicioso…

Claro mi putita – contestó el ,si hasta me las andaría cogiendo a las dos ,es más ven empinate rico mi perrita para que veas qué buena metida de verga le daría a tu mamá igual que a ti .

Así estoy bien amor ? Preguntó ella . Si mi amor quedaste excelente con esa colita deliciosa que tienes. respondiendo el .y de inmediato se escuchó como un par de palmadas .

-Ay papi ! Que rico sonó y se sintieron esas nalgadas .Dijo Elizabeth con una voz suave muy de niña buena pero a la vez con ese toque femenino

Ya sabes cómo soy y a mí putita nalgona le debo de dar sus nalgadas .sonaron un par mas de ese tipo de sonido de palmas , que ya sabía de que eran .

El saber de lo que estaba sucediendo en esa Habitación de arriba ,me tenía con morbo , curiosidad y admiro que me sentía caliente ,procure no hacer ruido no moverme nada .

-Mira nada más qué rico culo tienes mi amor-mmmm

Le decía el con una voz de hombre de que sabe reconocer y tener algo bueno como mujer .

-Es para ti papi ! Se que te encanta, por eso se que te gusta ponerme así ,con el muy paradito, respondía esa voz melosa y cariñosa que estaba distinguiendo a Elizabeth.

-ahhhhhh mmmm!- se escuchó un gemido entre dolor pero después se convirtió en una satisfacción. Así amor? ,mételo suave estás muy grande y yo me siento muy cerradita. Con jadeos se escuchaba la voz de Elizabeth .

No te preocupes mi perrita ahorita ya sabes como papi te va a tratar de rico. Ya nada más que entre toda y te acostumbres a ella, para empezarte a dar duro y rico como mereces mamita. Con voz de hombre fuerte y rudo le decía a él.

Todo eso me estaba estremeciendo demasiado el seguir escuchando todo eso el saber que mi hija estaba muy entretenida y a gusto con él. No sabía si continuar o parar pero quería saber más a dónde podía llegar ella siendo una niña buena y dándose a conocer así. Por unos segundos todo quedó en silencio y solo se escuchaba un par de agitaciones en la parte de arriba

-Así no te muevas tranquila ;pegatete rico -que ricas nalgas tienes que buena puchita aa …como aprieta asu Padrino . Con esa voz de morbo y sonido de hombre que tiene mi compadre hace saber que marca territorio -bien acostumbrada a su papi le dijo .

-Aaaaahhh mmmm,ya lo estás haciendo mi amor ya entro toda . -Así !que rico ya no la saques y empieza a moverte poco a poco . Entre gemidos suaves y melosos Elizabeth le decía como ya se sentía entregada .

No podía evitar cada vez más la excitación el rose de mi blusa en mis pechos se sentía más y comenzaba a sudar ya no sabía que hacer . No dejaba de imaginar como estaba Elizabeth .y que el estar escuchado eso me tenía a mil pero por dentro sabía que era prohibido como siendo su madre podía sentir eso . Trate de concentrarme sme más mientras se quedaron en silencio de nuevo.

-ahh -un gemido meloso ,una sonrisa de coqueta y voz de niña buena ,compañados con un – así Papi Padrino jeje quedé bien acomodada a tu vergota -la verdad no sé si aguante . fue lo primero que se escuchó después de ese silencio .

– jajajaja …inmediatamente se escuchó una risa y se se hizo notar la risa burlona .- ya vez mamita si nada mas con el comienzo ya no me estás aguantando la verga . Te entiendo estás chiquita – pero como ves entonces – si crees? que me la aguante tu mamá jaja . Se rió más bulón.

– – mmmmm estaría bien acomodarle unas buenas cogidas a la comadre como se las doy a la putita de su hija la ahijada

-Escuchar eso fue imposible no tratar de gemir estaba siendo presa de mi . Mmmmm ,solté un par de gemidos . Tape mi boca de inmediato con una de mis manos, me moví un poco de puntas para no hacer ruido .Me imaginé esa verga grande y rica que tanto tenía encantada a mí hija. Me acomode sin más ruido en la cama sin dejar de oir , solo esos gemidos sueves que daba Elizabeth y ella sabía cómo convertirlos en melosos , de los que suele dar una mujer entregada sedienta de placer.

-Te siento demasiado , estás muy grande ,papi !me siento muy llena dame tu lechita .con un jadeo y un tono de gusto por lo que sentía Elizabeth, le pedía que terminara.- si! ya quiere su lechita mami?pregunto el con una voz acelerada de hombre fuerte rudo se escuchaba ajitsdo con con vigor .

La respuesta fue inmediata . Si! Ya cogeme duro quiero sentir esa rica leche que tienes para mí estoy todo deseosa por ella

-Así amor qué rico ! No pares disfrútame . Pienso que ya no iré al trabajo así que déjame todo el día llena de ti . Sentía como me elevaba por dentro no sé si quería sentir más ese deseo o igual sentir vergüenza por lo que Elizabeth decía y saber que se entregaba así .

Los gemidos eran cada vez más fuertes y los ruidos que hacían dejando ver el lado prohibido de su juego.

-Aahha- uuffff ,que delicia mmm toda llena de leche quédaste mami . Era el con su mejor jadeo de expulsión y satisfacción de haber terminado .

Si papi! Que rico, estoy muy llena te veniste mucho delicioso . Respondio con una voz de femenina coqueta pero temblorosa que hacía vero natural que era Elizabeth.

Me quedé allí, paralizada ya sin escuchar ni una palabra, solo cada jadeo y suspiro. Sentía cómo un calor intenso me recorría y cómo cada sonido me mantenía atrapada, fascinada y excitada a la vez.

Después de escuchar lo suficiente, me quedé unos segundos más en silencio.

No sé exactamente por qué… tal vez por curiosidad, tal vez porque todavía estaba procesando lo que acababa de descubrir sobre mi propia hija.

Elizabeth siempre ha sido de esas mujeres que parecen tranquilas, incluso un poco reservadas.

La gente la ve y piensa que es la típica chica de casa, responsable, discreta… alguien que no llama la atención.

Pero esa tarde entendí que también tenía otra cara.

Una mucho más segura de sí misma.

Suspiré despacio mientras me apoyaba un momento contra la pared del pasillo. Había algo en todo aquello que me tenía pensativa… una mezcla rara entre sorpresa y esa sensación incómoda de haber descubierto un secreto que nadie más conocía.

—Vaya, Elizabeth… —murmuré en voz baja.

Saqué el celular del bolsillo y escribí un mensaje.

“Hija, no te preocupes por mí. Voy a salir un rato de la casa.” yo pasaré por la niña.al Kinder .

No tardó mucho en responder.

Elizabeth:

“¿De verdad, mamá?”

Sonreí un poco al leerlo.

Le contesté:

“Sí tu estás disfrutando muy rico … y no quiero interrumpir.”

Pasaron unos segundos antes de que llegara otro mensaje.

Elizabeth:

“Bueno… digamos que hoy me salió el lado travieso.”

Negué con la cabeza con una pequeña sonrisa.

Le respondí:

“Eso ya lo noté.”

El teléfono vibró otra vez.

Elizabeth:

“Aunque siempre digas que soy la niña tranquila de la casa… también tengo mis momentos.”

Me quedé mirando el mensaje un instante antes de responder.

“Y está bien. A veces también necesitas pensar en ti.”

Tardó un poco más en contestar esta vez.

Elizabeth:

“Más siendo mamá sola… y tener 30años a veces también necesito sentir a un buen hombre que me atienda »

Leí esas palabras despacio.

En el fondo sabía que tenía razón. No siempre era fácil cargar con todo sola.

Así que escribí:

“Lo entiendo. Quédate tranquila. Disfruta déjate complacer rico yo regreso más tarde.”

Unos segundos después apareció su último mensaje.

Elizabeth:

“Bueno… entonces espero que no te haya sorprendido demasiado descubrir que tu hija no es tan inocente como parece.”

Solté una pequeña risa al leerlo.

Guardé el teléfono, tomé mis llaves y salí de la casa.

Mientras caminaba por la calle todavía pensaba en todo aquello.

Porque si alguien viera a Elizabeth desde fuera, jamás imaginaría ese lado suyo.

Siempre tan correcta, tan tranquila… tan buena para aparentar que todo está bajo control.

Pero yo acababa de ver otra versión de ella.

Una más libre, más atrevida… más segura de lo que quiere.

Negué con la cabeza con una sonrisa.

—Esta Elizabeth… —susurré.

Y mientras me alejaba de la casa pensé algo muy simple:

todos tenemos lados que no mostramos a cualquiera.

Y esa tarde…

yo había descubierto uno de los suyos.

Un secreto que, probablemente, quedaría solo entre nosotras.